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¿Dónde están los Trabajadores Agrícolas Inmigrantes?

February 2007
¿Por qué, según Orellana, cada vez hay menos trabajadores agrícolas en el estado de Nueva York? Mejores posibilidades en otros rubros y la persecución policial son sólo algunas posibles causas de la escasez de mano de obra cuando más se la necesita.

En estos días no sería una arrogancia decir que la agricultura de los Estados Unidos depende de los inmigrantes indocumentados. Pero esta ha sido la realidad por décadas. Con la escasez a nivel nacional de trabajadores disponibles para realizar la cosecha y las grandes pérdidas de los agricultores o patrones, hoy día esa dependencia se vuelve más obvia.

Por falta de esas manos de mejicanos y otros inmigrantes disponibles, se pierde mucho de las cosechas. Antes era un tabú, ahora es el lamento de los agricultores. Ya no se puede ocultar esa dependencia, y hoy día los patrones se preguntan: ¿Dónde están los trabajadores agrícolas?

La escasez de los trabajadores agrícolas se debe a varias razones. Primero, lo difícil y costoso que es entrar al país ilegalmente. Los trabajadores que en las décadas anteriores regresaban a Méjico al terminar las cosechas para volver a los Estados Unidos al siguiente año ya no lo hacen. La mayoría se quedó aquí y se incorporó a otras industrias donde encontró trabajo permanente. Muchos de los que se fueron ya no regresaron. Segundo, aquellos grupos de trabajadores migrantes que viajaban de estado en estado para trabajar en la agricultura ya no lo hacen. ¿Por qué? Por el miedo a ser detenidos por los policías locales de los estados que cruzan o adonde llegan, y ser reportados a inmigración. El riesgo es demasiado para precipitarse a la aventura. Tercero, un buen porcentaje de los trabajadores agrícolas buscan trabajos mejor remunerados, como la construcción o la jardinería. 

Nueva York es uno de los estados de mayor producción de manzana a nivel nacional. En este estado también se siembran cebolla, repollo, lechuga, calabaza, fresas y muchas otras frutas y verduras. También es uno de los productores de leche más grande del país. Así que también los ganaderos de Nueva York padecen la escasez de trabajadores agrícolas. El Valle del Hudson, al norte de la ciudad de Nueva York es una de las áreas del estado con una producción agrícola fuerte.

Menos derechos laborales

Nueva York también es uno de los estados en donde los trabajadores agrícolas no tienen derecho a sindicalizarse, ni a percibir pagos por horas extras después de trabajar más de las cuarenta horas a la semana como sucede en otras industrias. Los trabajadores agrícolas, hombres y mujeres, no gozan de un seguro médico, de un día voluntario de descanso a la semana durante la cosecha; derecho a que si las siembras son roseadas con pesticidas, ellos no tengan que trabajar en esos campos o en los aledaños. Los trabajadores y sus aliados han estado luchando por estos derechos, pero el poder económico de los agricultores y los políticos que representan sus intereses, no han permitido ningún cambio favorable en las leyes laborales del estado.

Muchos de los residentes de las comunidades agrícolas no ven con buenos ojos a los trabajadores cuando los encuentran en los supermercados o negocios locales con su ropa sucia y sus cuerpos forrados de tierra. Cuando los ven en las calles caminando nunca les ofrecen llevarlos. Es más, les tienen miedo porque los trabajadores agrícolas son negros, indios y mestizos ―raros para los residentes locales. Las cajeras de los negocios nunca les dirigen la palabra y no los tratan con respeto.

Los policías locales se estacionan en zonas transitadas por los trabajadores agrícolas de las fincas aledañas, y al identificarlos por el color de su piel o por las placas vehiculares de otros estados, los paran y les hacen lo que a un residente local no le pueden hacer. Les hacen multas porque una luz o una ventana está rota, por velocidad, aunque manejen despacio y los otros motoristas conduzcan por encima de la velocidad regulada en la zona.

Además, en los condados cerca de la frontera con el Canadá los agentes de inmigración hacen redadas de trabajadores agrícolas en las fincas o en las compañías de empaque agrícola. Pero de todas maneras realizan redadas en los hogares de inmigrantes. Se llevan al esposo, a la esposa, o a cualquier adulto que encuentren y desintegran familias. Los niños quedan traumados o en un limbo legal. Los familiares no se atreven a averiguar adonde están sus seres queridos por miedo a ser detenidos.

Estos residentes, policías y agentes de inmigración no tienen idea de la importancia y la contribución de estos inmigrantes a las economías locales. Los agricultores y políticos del estado no han querido aceptar que los trabajadores agrícolas inmigrantes son la columna vertebral de la industria de la agricultura aquí en Nueva York y en todo el país. Pero con esta escasez de mano de obra en la agricultura tal vez comiencen a ver a los trabajadores agrícolas con otros ojos, y se vean forzados a ceder y permitirles los derechos laborales por los que los trabajadores y sus aliados han estado luchando por mas de una década ― y atraer así al estado esa mano de obra indispensable. Dicen que el odio se puede convertir en amor o viceversa, en el caso de los trabajadores agrícolas inmigrantes, tal vez el desprecio se convierta en aprecio. Tal vez.

 
* Orellana es trabajador y activista comunitario, residente en Yonkers, NY.




 
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Comentario: Para los que estén interesados en saber cómo funciona la acción ejecutiva del presidente Obama en materia de inmigración que anunció el 20 de noviembre de 2014, favor de leer la información publicada por USCIS, la agencia de inmigración federal, aquí: www.uscis.gov/es/accionmigratoria
Posted: 11/25/2014