Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Casa Comunitaria de Recursos: un puente entre familias y recursos
Por Andrés Pérez Rangel
May 2026En un video de Facebook, una voz en español explica paso a paso cómo obtener el GED en Dutchess Community College: qué documentos pedir, dónde acudir y por qué ese diploma puede abrir nuevas oportunidades de estudio o trabajo. La explicación dura apenas unos minutos, pero detrás de esa información breve hay un trabajo más amplio: el de Casa Comunitaria de Recursos, organización que en el Condado de Dutchess orienta a familias hispanohablantes sobre servicios disponibles en educación, salud, inmigración y apoyo social.
“Muchas veces los servicios están ahí, pero la comunidad no sabe cómo llegar o qué preguntar”, explica Gabriela Vega-Matthews, fundadora de la organización, “Puedes tener materiales en español, pero si no hay alguien que conteste el teléfono o te diga cuál es el siguiente paso, entonces no hay una conexión real”.
La organización surgió después de años en que Vega-Matthews observó esa dificultad desde su trabajo en el Departamento de Salud del condado de Dutchess, donde ha trabajado por más de veinte años orientando a familias, muchas veces como una de las pocas personas bilingües disponibles. Con el tiempo también cursó estudios en administración comunitaria y desarrollo organizacional, formación que complementó su experiencia diaria con instituciones locales. “Me tuve que aprender todos los servicios: quién los ofrecía, cómo funcionaban, dónde estaban”, recuerda. “Porque la gente llegaba sin saber a dónde ir”.
Durante la pandemia, esa necesidad se hizo todavía más visible. Muchas familias necesitaban ayuda para entender formularios, acceder a alimentos, seguir cambios escolares o encontrar servicios básicos en medio de información fragmentada. Fue entonces cuando comenzó a consolidarse la idea de una organización dedicada a servir como enlace entre la comunidad y los recursos ya existentes.
“Somos un hub de conexión”, dice Gabriela. “No queremos duplicar servicios. Queremos que la comunidad realmente pueda acceder a ellos”. A veces es una llamada para orientar a alguien hacia asesoría legal; otras veces es explicar cómo llenar documentos, traducir una conversación o insistir cuando una agencia no responde.
Es el caso de Karely Salazar, inmigrante venezolana, quien acudió buscando ayuda. “Llegué llena de incertidumbres”, recuerda, “Cuando uno llega a un país, prácticamente uno se siente sola”. Una de sus principales preocupaciones era avanzar con su proceso migratorio sin cometer errores en documentos o formularios que no lograba comprender del todo. En la Casa Comunitaria de Recursos, encontró la orientación para organizar papeles, entender requisitos y conectarse con apoyo legal.
“Ellos me prestaron el apoyo y la orientación necesaria para poder tramitar mi proceso de asilo”, dice. A través de esa orientación pudo contactar abogados y recibir ayuda para preparar su caso. También recibió acompañamiento en momentos en que debía presentarse ante otras instancias. “Prácticamente fueron como mis traductores, porque me orientaban en todo lo que necesitaba hacer”.
Con el tiempo, ese apoyo también se extendió a otras necesidades cotidianas. Karely recuerda que recibió información sobre lugares donde conseguir despensa, iglesias y espacios comunitarios para ayuda básica, además de referencias a otros servicios. “Casa Comunitaria es una fundación muy humanitaria”, afirma. “Eso se valora mucho”.
En otros casos, el acompañamiento implica activar redes institucionales más amplias. Claudia Rodríguez acudió a Casa Comunitaria en un momento de fuerte preocupación familiar y, a través de Vega-Matthews, logró contacto con la oficina del congresista Pat Ryan. “Me ayudaron muchísimo”, dice. “En esos momentos que uno se siente más sola fueron un apoyo tremendo, psicológicamente, de todo un poco. Ellos me llaman a ver cómo estoy, cómo está mi hijo; están pendientes siempre”. El valor estuvo no solo la respuesta inicial, sino en que alguien siguiera pendiente después de la urgencia.
Además, la organización ayuda a identificar servicios médicos disponibles, conecta a familias con apoyo psicológico, orienta sobre programas escolares, facilita información para padres de niños con discapacidades, refiere a recursos de alimentación y vivienda, y en algunos casos sirve de enlace con oficinas públicas, abogados, representantes electos u organizaciones comunitarias según la necesidad. También ayuda a entender cartas oficiales, traducir información básica o simplemente saber cuál institución corresponde a su caso.
A futuro, Vega-Matthews imagina un espacio aún más amplio donde distintas organizaciones puedan reunirse con regularidad bajo un mismo techo. Pero insiste en que el objetivo inmediato sigue siendo práctico: reducir la distancia entre un recurso existente y la persona que todavía no sabe cómo alcanzarlo, “Es su casa comunitaria”.
Más información en facebook.com/ccderecursos
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La organización surgió después de años en que Vega-Matthews observó esa dificultad desde su trabajo en el Departamento de Salud del condado de Dutchess, donde ha trabajado por más de veinte años orientando a familias, muchas veces como una de las pocas personas bilingües disponibles. Con el tiempo también cursó estudios en administración comunitaria y desarrollo organizacional, formación que complementó su experiencia diaria con instituciones locales. “Me tuve que aprender todos los servicios: quién los ofrecía, cómo funcionaban, dónde estaban”, recuerda. “Porque la gente llegaba sin saber a dónde ir”.
Durante la pandemia, esa necesidad se hizo todavía más visible. Muchas familias necesitaban ayuda para entender formularios, acceder a alimentos, seguir cambios escolares o encontrar servicios básicos en medio de información fragmentada. Fue entonces cuando comenzó a consolidarse la idea de una organización dedicada a servir como enlace entre la comunidad y los recursos ya existentes.
“Somos un hub de conexión”, dice Gabriela. “No queremos duplicar servicios. Queremos que la comunidad realmente pueda acceder a ellos”. A veces es una llamada para orientar a alguien hacia asesoría legal; otras veces es explicar cómo llenar documentos, traducir una conversación o insistir cuando una agencia no responde.
Es el caso de Karely Salazar, inmigrante venezolana, quien acudió buscando ayuda. “Llegué llena de incertidumbres”, recuerda, “Cuando uno llega a un país, prácticamente uno se siente sola”. Una de sus principales preocupaciones era avanzar con su proceso migratorio sin cometer errores en documentos o formularios que no lograba comprender del todo. En la Casa Comunitaria de Recursos, encontró la orientación para organizar papeles, entender requisitos y conectarse con apoyo legal.
“Ellos me prestaron el apoyo y la orientación necesaria para poder tramitar mi proceso de asilo”, dice. A través de esa orientación pudo contactar abogados y recibir ayuda para preparar su caso. También recibió acompañamiento en momentos en que debía presentarse ante otras instancias. “Prácticamente fueron como mis traductores, porque me orientaban en todo lo que necesitaba hacer”.
Con el tiempo, ese apoyo también se extendió a otras necesidades cotidianas. Karely recuerda que recibió información sobre lugares donde conseguir despensa, iglesias y espacios comunitarios para ayuda básica, además de referencias a otros servicios. “Casa Comunitaria es una fundación muy humanitaria”, afirma. “Eso se valora mucho”.
En otros casos, el acompañamiento implica activar redes institucionales más amplias. Claudia Rodríguez acudió a Casa Comunitaria en un momento de fuerte preocupación familiar y, a través de Vega-Matthews, logró contacto con la oficina del congresista Pat Ryan. “Me ayudaron muchísimo”, dice. “En esos momentos que uno se siente más sola fueron un apoyo tremendo, psicológicamente, de todo un poco. Ellos me llaman a ver cómo estoy, cómo está mi hijo; están pendientes siempre”. El valor estuvo no solo la respuesta inicial, sino en que alguien siguiera pendiente después de la urgencia.
Además, la organización ayuda a identificar servicios médicos disponibles, conecta a familias con apoyo psicológico, orienta sobre programas escolares, facilita información para padres de niños con discapacidades, refiere a recursos de alimentación y vivienda, y en algunos casos sirve de enlace con oficinas públicas, abogados, representantes electos u organizaciones comunitarias según la necesidad. También ayuda a entender cartas oficiales, traducir información básica o simplemente saber cuál institución corresponde a su caso.
A futuro, Vega-Matthews imagina un espacio aún más amplio donde distintas organizaciones puedan reunirse con regularidad bajo un mismo techo. Pero insiste en que el objetivo inmediato sigue siendo práctico: reducir la distancia entre un recurso existente y la persona que todavía no sabe cómo alcanzarlo, “Es su casa comunitaria”.
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