Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Alimenta la Tierra para que la Tierra te Alimente
Por Cristina Ramírez
April 2026Sue Sie sostiene un microscopio sobre un puñado de tierra. Lo que ve no es solo polvo, sino un universo palpitante: lombrices diminutas, hongos finos, bacterias que trabajan sin descanso. “Fue como si se abriera otro mundo ante mí. Todos los microorganismos eran como gomitas bailarinas”, dice con los ojos brillantes. Sue lo entendió: la tierra no es inerte, sino que está viva.
Esa epifanía inspiró su misión con Dirty Gaia de entender más sobre esta maravilla invisible de la naturaleza, la vida que respira bajo nuestros pies, y es gracias a esto que ya ha organizado la cuarta versión de Alimenta la tierra para que la tierra te alimente. Dirty Gaia es una organización ambiental que trabaja para promover la custodia de la Tierra a través de programas que informan, desarrollan habilidades e inspiran a las comunidades del Valle del Hudson. Aquí una recopilación de los conocimientos y consejos que compartieron cuatro expertos.
Marks inauguró el evento con una tarea para agricultores y jardineros, especialmente los que buscan adaptarse al cambio climático: conozca su suelo. “Piénsalo cómo entrenar para ser un atleta olímpico: puedes mejorar tu condición y resistencia, pero la genética impone ciertos límites”, explicó, señalando la importancia de herramientas como Web Soil Survey o la aplicación SoilWeb, que permiten conocer el tipo de suelo en cualquier lugar del país. Enhorabuena: ¡más del 90-95% de los suelos del país están mapeados!
A partir de ese conocimiento viene la acción. La especialista tiene cuatro recomendaciones prácticas basadas en principios para alimentar y proteger la biología del suelo, que sostiene plantas, animales y comunidades humanas: plantar cultivos de cobertura durante el invierno, intercalar cultivos, integrar animales en la producción, practicar la labranza mínima (o la no labranza) y maximizar la cobertura del suelo.
Hudson Valley Farm Hub, un centro sin fines de lucro dedicado a la agricultura regenerativa en la región, recomienda la labranza mínima, ya que reducir la perturbación del suelo al plantar protege su estructura, favorece la biodiversidad de hongos, bacterias y lombrices, conserva la humedad, y reduce la erosión y el uso de energía en la granja, lo que puede traducirse en menores costos y suelos más sanos a largo plazo.
Bautista es un granjero de tercera generación originario de Oaxaca, México, que reconoce a la agricultura regenerativa, una técnica para crear alimentos saludables y accesibles, como una tradición que vino de su abuelo.
El granjero explicó de qué se trata en el programa radial La Voz con Mariel Fiori: “En un bosque hay muy poca pérdida de nutrientes. En cambio, si extraemos nutrientes al cosechar plantas o frutos y no los devolvemos, el suelo se degrada con el tiempo”. La agricultura regenerativa busca imitar los ciclos de la naturaleza.
Bautista lleva 23 años en Estados Unidos y es el propietario, junto a su familia, de Green Life Family Farm donde, apoyado por conocimientos adquiridos en el programa para pequeñas granjas de la Universidad de Cornell, pone en práctica los principios señalados por Marks como estudio de suelo y labranza mínima. Aplica además prácticas de cultivo intercalado, cultivos de cobertura para el invierno, integración de animales y compostaje.
¿El resultado? Al cabo de tres años, Gabino y su familia lograron elevar la materia orgánica de un 3% a un impresionante 9%. (5% ya se considera ideal). Reconoce que es un proceso que requiere tiempo y dinero, pero prioriza la calidad de sus productos y la alegría en su voz hace evidente la gratificación y fe en su trabajo.
“Nuestros vegetales pueden ser un poco más caros que los convencionales, pero cuando uno se enferma, nada es caro; todo lo demás se vuelve barato comparado con los costos de la salud”, reflexiona, recordando la conexión entre alimentación, suelo y bienestar, invitando a la comunidad a apoyar comprando a pequeños granjeros locales y jardines comunitarios.
Su proceso inicia con la recolección de los restos de comida que se mezclan con hojas, estiércol y astillas de madera. “Prefiero llamarlo restos de comida en lugar de desperdicio, porque es un recurso”, afirmó. Las pilas de Eileen son enormes y utilizan tecnología para forzar el aire a través de ellas (si no hay suficiente oxígeno, proliferan los malos olores). La mezcla se calienta a temperaturas muy exactas durante meses, se voltea y se cura.
Al final, la mal llamada “basura” termina transformada en diversos tipos de compost o abono de alta calidad para jardines, huertas y campos agrícolas. Se usa para recuperar nutrientes, prevenir la erosión y mejorar la retención de agua, entre otros beneficios.
La producción industrial suena complicada, pero en casa no tiene que serlo. Según la Agencia Ulster County Resource Recovery el compostaje doméstico se basa en la combinación de materiales ‘marrones’ (como hojas secas o papel) y ‘verdes’ (restos de comida), dispuestos en capas que alternan ambos tipos —un método conocido como ‘compostaje en lasaña’. El proceso requiere mantener la mezcla húmeda y aireada para favorecer su descomposición.
Se recomienda revisar la guía completa de compostaje casero, tinyurl.com/guiadecompostaje, para aprender qué residuos recolectar, cuáles evitar (como carne y huesos) y cómo realizar cada uno de los pasos. Aplicada correctamente, se puede crear una mezcla que no atraiga plagas o cause malos olores, miedos más usuales de los primerizos haciendo abono. Según la panelista, estas situaciones solo suceden cuando algo falla en el proceso.
Community Compost Co vende abono de alta calidad y ofrece planes de recolección residencial puerta a puerta o puntos de acopio, en los municipios de Accord, Kingston y New Paltz. En su página web communitycompostco.com también se puede encontrar información y recursos, como un listado de puntos de acopio municipales en Beacon, Marbletown y Saugerties
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Ellos están a la orden del día en el cuidado de su suelo, usan abono de alta calidad y siembras de cobertura para cuidar la humedad y los microorganismos, intercalan cultivos y plantas de sombra y plantan flores para atraer polinizadores y evitar plagas.
El proyecto combina agricultura, educación, cultura y bienestar: se capacita y remunera a los jóvenes por cultivar alimentos, hacer medicinas con plantas, documentar procesos de conservación y participar en talleres.
En Newburgh Sanctuary la comunidad planta especies nativas, árboles frutales y distribuye bolsas de productos gratuitos, ampliando el acceso a alimentos para la comunidad y fomentando la biodiversidad. Los programas están abiertos a toda la comunidad y promueven la participación intergeneracional, conectando a las personas entre sí y con la tierra. “Nuestro enfoque reúne a las personas porque la tierra debe ser reverenciada, honrada y celebrada”, señala Betty.
Los jardines comunitarios son oportunidades para conocer personas e intercambiar conocimientos, pero el enfoque de reciprocidad del que habla Betty, donde la tierra nos alimenta y nosotros la nutrimos, refuerza la filosofía circular del evento: compostar, plantar, cuidar y compartir conocimiento.
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Elizabeth Marks: La vida que respira bajo nuestros pies
Para cambiar la manera en la que pensamos sobre la tierra, debemos entender de qué está compuesta (aire, agua, materia orgánica y materia mineral) y cuáles son sus propiedades: físicas, químicas y biológicas. Según Elizabeth Marks, especialista en salud del suelo y ex funcionaria del Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRCS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), estas propiedades varían según el tipo de suelo y manejo.Marks inauguró el evento con una tarea para agricultores y jardineros, especialmente los que buscan adaptarse al cambio climático: conozca su suelo. “Piénsalo cómo entrenar para ser un atleta olímpico: puedes mejorar tu condición y resistencia, pero la genética impone ciertos límites”, explicó, señalando la importancia de herramientas como Web Soil Survey o la aplicación SoilWeb, que permiten conocer el tipo de suelo en cualquier lugar del país. Enhorabuena: ¡más del 90-95% de los suelos del país están mapeados!
A partir de ese conocimiento viene la acción. La especialista tiene cuatro recomendaciones prácticas basadas en principios para alimentar y proteger la biología del suelo, que sostiene plantas, animales y comunidades humanas: plantar cultivos de cobertura durante el invierno, intercalar cultivos, integrar animales en la producción, practicar la labranza mínima (o la no labranza) y maximizar la cobertura del suelo.
Hudson Valley Farm Hub, un centro sin fines de lucro dedicado a la agricultura regenerativa en la región, recomienda la labranza mínima, ya que reducir la perturbación del suelo al plantar protege su estructura, favorece la biodiversidad de hongos, bacterias y lombrices, conserva la humedad, y reduce la erosión y el uso de energía en la granja, lo que puede traducirse en menores costos y suelos más sanos a largo plazo.
Gabino Bautista: la agricultura regenerativa y los ciclos que abrazan la vida
“A veces trabajo descalzo en el campo, y se siente bien. La vida del suelo se nota al tocarlo y caminar sobre él transmite bienestar”, dijo Gabino Bautista después de dar una cátedra sobre el amor por la tierra. El aplauso de los asistentes confirmó la fuerza de su mensaje.Bautista es un granjero de tercera generación originario de Oaxaca, México, que reconoce a la agricultura regenerativa, una técnica para crear alimentos saludables y accesibles, como una tradición que vino de su abuelo.
El granjero explicó de qué se trata en el programa radial La Voz con Mariel Fiori: “En un bosque hay muy poca pérdida de nutrientes. En cambio, si extraemos nutrientes al cosechar plantas o frutos y no los devolvemos, el suelo se degrada con el tiempo”. La agricultura regenerativa busca imitar los ciclos de la naturaleza.
Bautista lleva 23 años en Estados Unidos y es el propietario, junto a su familia, de Green Life Family Farm donde, apoyado por conocimientos adquiridos en el programa para pequeñas granjas de la Universidad de Cornell, pone en práctica los principios señalados por Marks como estudio de suelo y labranza mínima. Aplica además prácticas de cultivo intercalado, cultivos de cobertura para el invierno, integración de animales y compostaje.
¿El resultado? Al cabo de tres años, Gabino y su familia lograron elevar la materia orgánica de un 3% a un impresionante 9%. (5% ya se considera ideal). Reconoce que es un proceso que requiere tiempo y dinero, pero prioriza la calidad de sus productos y la alegría en su voz hace evidente la gratificación y fe en su trabajo.
“Nuestros vegetales pueden ser un poco más caros que los convencionales, pero cuando uno se enferma, nada es caro; todo lo demás se vuelve barato comparado con los costos de la salud”, reflexiona, recordando la conexión entre alimentación, suelo y bienestar, invitando a la comunidad a apoyar comprando a pequeños granjeros locales y jardines comunitarios.
Eileen Banyra: el compostaje, la magia que transforma restos en vida
Eileen Banyra convirtió la gestión de residuos en el arte de sanar la tierra. Es fundadora de Community Compost Company y Hudson Soil Company. Se consideran agricultores de suelo y explican cómo el compostaje restaura un sistema roto de manejo de residuos.Su proceso inicia con la recolección de los restos de comida que se mezclan con hojas, estiércol y astillas de madera. “Prefiero llamarlo restos de comida en lugar de desperdicio, porque es un recurso”, afirmó. Las pilas de Eileen son enormes y utilizan tecnología para forzar el aire a través de ellas (si no hay suficiente oxígeno, proliferan los malos olores). La mezcla se calienta a temperaturas muy exactas durante meses, se voltea y se cura.
Al final, la mal llamada “basura” termina transformada en diversos tipos de compost o abono de alta calidad para jardines, huertas y campos agrícolas. Se usa para recuperar nutrientes, prevenir la erosión y mejorar la retención de agua, entre otros beneficios.
La producción industrial suena complicada, pero en casa no tiene que serlo. Según la Agencia Ulster County Resource Recovery el compostaje doméstico se basa en la combinación de materiales ‘marrones’ (como hojas secas o papel) y ‘verdes’ (restos de comida), dispuestos en capas que alternan ambos tipos —un método conocido como ‘compostaje en lasaña’. El proceso requiere mantener la mezcla húmeda y aireada para favorecer su descomposición.
Se recomienda revisar la guía completa de compostaje casero, tinyurl.com/guiadecompostaje, para aprender qué residuos recolectar, cuáles evitar (como carne y huesos) y cómo realizar cada uno de los pasos. Aplicada correctamente, se puede crear una mezcla que no atraiga plagas o cause malos olores, miedos más usuales de los primerizos haciendo abono. Según la panelista, estas situaciones solo suceden cuando algo falla en el proceso.
Community Compost Co vende abono de alta calidad y ofrece planes de recolección residencial puerta a puerta o puntos de acopio, en los municipios de Accord, Kingston y New Paltz. En su página web communitycompostco.com también se puede encontrar información y recursos, como un listado de puntos de acopio municipales en Beacon, Marbletown y Saugerties
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Betty Bastidas: los jardines de sanación son la tierra que abraza a la comunidad
The Newburgh Sanctuary at Crystal Lake, es un jardín comunitario. Este santuario dirigido por Betty Bastidas está centrado en la sanación y el liderazgo juvenil, especialmente de la comunidad afrodescendiente e indígena. Desde 2020, han transformado tierras públicas descuidadas en un espacio de aprendizaje, agricultura regenerativa y creación de redes comunitarias. “La tierra no es un recurso, es nuestra madre”, explicó Betty, inspirada por sus raíces ecuatorianas y las leyes de ese país, pioneras en otorgar derechos constitucionales a la Tierra.Ellos están a la orden del día en el cuidado de su suelo, usan abono de alta calidad y siembras de cobertura para cuidar la humedad y los microorganismos, intercalan cultivos y plantas de sombra y plantan flores para atraer polinizadores y evitar plagas.
El proyecto combina agricultura, educación, cultura y bienestar: se capacita y remunera a los jóvenes por cultivar alimentos, hacer medicinas con plantas, documentar procesos de conservación y participar en talleres.
En Newburgh Sanctuary la comunidad planta especies nativas, árboles frutales y distribuye bolsas de productos gratuitos, ampliando el acceso a alimentos para la comunidad y fomentando la biodiversidad. Los programas están abiertos a toda la comunidad y promueven la participación intergeneracional, conectando a las personas entre sí y con la tierra. “Nuestro enfoque reúne a las personas porque la tierra debe ser reverenciada, honrada y celebrada”, señala Betty.
Los jardines comunitarios son oportunidades para conocer personas e intercambiar conocimientos, pero el enfoque de reciprocidad del que habla Betty, donde la tierra nos alimenta y nosotros la nutrimos, refuerza la filosofía circular del evento: compostar, plantar, cuidar y compartir conocimiento.
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