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Foto de Andrea Lubrano
Foto de Andrea Lubrano

La nutrición holística con Andrea Lubrano

Por Elizabeth Liotta
May 2024
“Pasé de disfrutar de comidas caseras sabrosas a depender de comida rápida y chatarra debido a la falta de acceso a una cocina en mi dormitorio de la universidad. En los primeros años 2000, la tendencia en las universidades estadounidenses era ofrecer principalmente comida rápida. Cuando esto tuvo consecuencias graves en mi salud, decidí adentrarme en el mundo de la nutrición holística,” cuenta Andrea Lubrano, terapeuta nutricional y chef holística venezolana.  
La nutrición holística se basa en entender los factores, no solo alimenticios, que afectan el sistema digestivo. Esto incluye el manejo del estrés, dormir suficientes horas, comer comida hecha por nosotros mismos y evitar comer a deshoras. A pesar de haber nacido en Estados Unidos, Andrea creció y adoptó la cultura caraqueña y ahora se desempeña exitosamente en su negocio Gut Feeling en el Valle del Hudson y por consultas online. Aquí su historia.  
 
Háblanos de tus orígenes 
Soy de Caracas, Venezuela, aunque nací en Estados Unidos y pasé gran parte de mi infancia entre Venezuela y Nueva York. Mi conexión con Venezuela es profunda: nací en California, pero me trasladé a Venezuela a los tres años. Regresé a Estados Unidos a los seis años y viví aquí durante tres años. Luego, desde los nueve hasta los quince años, cursé la primaria y los primeros años de secundaria en Caracas. Finalicé la secundaria en Westchester, Nueva York, y obtuve mi título universitario en Relaciones Internacionales en la Universidad George Washington. A pesar de ser bicultural, me identifico plenamente como venezolana. Pasé mi infancia entera en Venezuela y mis padres también se consideran venezolanos, a pesar de que mi madre viaja constantemente y mi padre reside de manera permanente aquí. 
 
¿Cómo empezaste tu carrera como nutricionista?  
Decidí estudiar nutrición durante mis años universitarios en Washington debido a un cambio significativo en mis hábitos alimenticios. Para evitar malos hábitos alimenticios, comencé a consumir muchas sopas Lipton instantáneas con agua caliente, y consecuencia de eso se me formaron piedras en los riñones por el alto contenido de calcio de las sopas instantáneas. Fui hospitalizada durante mi primer año universitario, algo que podría haberse evitado con una dieta más saludable. Entonces me interesé profundamente en los procesos digestivos del cuerpo y empecé a priorizar una alimentación saludable. Después de varios años, decidí obtener una maestría en gastronomía en Boston University, donde me enfoqué en la antropología y sociología de la comida. Luego me mudé a Brooklyn y me especialicé en la cocina de la salud en el National Gourmet Institute en 2016. Durante este tiempo, aprendí sobre diversas dietas relacionadas con la salud y también sobre cómo adaptar la alimentación en casos de problemas de salud graves, como cirugías o cáncer. 
 
¿Qué significa ser una nutricionista holística? 
Continué mi formación estudiando nutrición holística en la Asociación de Terapia Nutricional (NTA por sus siglas en inglés). La principal diferencia entre ser nutricionista holístico y un dietista registrado es que este último trata enfermedades ya diagnosticadas en hospitales, mientras que yo practico la medicina preventiva para evitar que las personas lleguen al punto de desarrollar estas enfermedades. Mi enfoque se centra en brindar un tratamiento integral para prevenir la necesidad de ser etiquetado o diagnosticado con una enfermedad, trabajando activamente para evitar que esto no suceda. 
 
¿Cómo empezaste tu negocio Gut Feeling?  
En 2020, me gradué como terapeuta nutricional del NTA y desde entonces he estado trabajando en mi visión para Gut Feeling, mi propio negocio. Soy una persona con mucho instinto y me gusta interpretar la nutrición como algo que va más allá de los alimentos. Esa es la parte más linda de la nutrición: que envuelve todo, todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, una persona puede tener una dieta pulcra por dos semanas, pero si come a deshoras, está muy estresada o pasando por un momento difícil en la vida, entonces finalmente no sirve para nada tener una dieta de ese tipo. Yo me encargo de ver el esquema macro en la vida de las personas para encaminarlos en la dirección correcta y que todo fluya. Es como un efecto dominó: si duermes lo suficiente, ríes lo suficiente, y comes lo suficiente, lograrás que más aspectos de tu vida sean armoniosos, eso generará menos estrés y más probabilidades de alcanzar un sistema digestivo sano. Además, quiero que las personas entiendan que la salud y la felicidad requieren trabajo y dedicación y que no son simplemente estados naturales del ser humano. Para lograr este objetivo, es esencial establecer prácticas, rutinas y hábitos saludables. 
 
¿Cuáles ves como las diferencias más notorias entre la comida latina y la tradicional estadounidense? 
Para muchos de nosotros latinos es común haber crecido con un fuerte arraigo hacia la comida. No existe una solución mágica en forma de dieta; la verdadera clave está en la voluntad de adoptar un estilo de vida arraigado a la tradición, la cultura y los lazos emocionales, lo que genera una sensación nostálgica. A menudo, esto se traduce en una preferencia por ciertos ingredientes y una falta de familiaridad con otros, lo que puede dificultar incorporar alimentos saludables en la dieta. Mi enfoque es animar a las personas a modificar sus platos tradicionales para que sean más nutritivos y saludables, sin perder la esencia de la tradición que los hace especiales. Además, la cocina casera latinoamericana en general tiene mucho más sabor y está más arraigada a una estructura tradicional. Por ejemplo, suele incluir un carbohidrato, un vegetal y una proteína, además de la fruta, ya sea en forma de jugo o el vegetal en una sopa. También, es común que la comida más pesada se consuma al mediodía. Este es un cambio importante para nosotros, ya que aquí se trabaja mucho y, por lo tanto, es necesario tener una comida fuerte por la noche. En general, resulta bastante difícil para una familia encontrar el tiempo y la energía para preparar un plato que incorpore todos estos elementos, por lo que diría que esta diferencia radica más en la logística. En nuestros países, generalmente tenemos más tiempo para compartir momentos en familia y comunidad, algo que aquí se vuelve bastante complicado debido al trabajo. 
 
¿Qué consejos tienes para los latinos que vivimos en Nueva York para mantener una dieta saludable? 
Para poder comer de manera saludable en cualquier cultura, lo más importante es la organización. Por ejemplo, resulta muy útil dedicar un día a la semana para planificar el menú y luego ir a comprar los alimentos aproximadamente en el mismo horario cada semana, de modo que siempre tengas los ingredientes en casa de manera consistente. Por ejemplo, yo suelo hacer mi menú los sábados y luego voy al mercado los domingos. Así, puedo planificar con anticipación: si quiero comer caraotas [frijoles negros venezolanos] el lunes, que es el plato más pesado y que lleva más tiempo de preparación, comienzo a cocinarlas desde el domingo. Sin embargo, dejo la elección de los acompañamientos para el mismo día, ya que requieren menos tiempo y esto hace que el menú no sea tan específico y sea más flexible. Además, tener vegetales, aderezos y cereales como la quinoa o el arroz integral ya preparados y listos para agregar al plato me ha ayudado a ahorrar tiempo, y también porque son alimentos que se pueden comer a temperatura ambiente. Los fines de semana, preparamos lo que nos apetezca en casa para que el sistema sea más sostenible y placentero. 
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