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El nuevo Código de las Familias de Cuba es un logro revolucionario
 

Por Duane Stilwel
November 2022
El diálogo nacional para redefinir a las familias demuestra lo robusta que es la democracia de la clase trabajadora.
El 25 de septiembre, en 24 mil centros de votación en toda la nación caribeña, los ciudadanos cubanos votaron sobre un nuevo “Código de las Familias”. El Código reemplaza los estatutos que hasta ahora habían regulado las relaciones familiares. El antiguo código, en vigor desde 1975, ha quedado obsoleto por las nuevas estructuras familiares y los profundos cambios sociales que se han producido en Cuba en las décadas desde entonces.

La ratificación del nuevo código es un logro verdaderamente revolucionario. El proceso de su aprobación también mostró la pujanza de la democracia obrera en Cuba.

El referéndum fue la culminación de años de activismo y discusión, y de la evolución de un consenso en todo el país que finalmente amplió el concepto de lo que constituye la familia cubana hoy, en su creciente diversidad.

El Código redefine la “familia” como una asociación que puede tomar diferentes formas, pero se basa en valores de amor, respeto y solidaridad. Esto representa una ruptura más tajante con la idea tradicional de la “familia paterna” — una pareja heterosexual con hijos y, a veces, los abuelos, en la que el padre es la figura dominante tanto en asuntos financieros como sociales. Ése era ciertamente el modelo en Cuba antes de la revolución.

Con esta nueva definición, el Código legaliza el matrimonio gay y las uniones civiles, así como la adopción de niños por parejas del mismo sexo. La nueva ley también fortalece los derechos y protecciones de los niños y adolescentes, amplía aún más las garantías a los derechos de las mujeres, y promueve la equidad en el reparto de los derechos y las responsabilidades domésticas entre ambos padres sin importar el sexo o el género. También apuntala el progreso que Cuba ha logrado en la lucha contra la violencia doméstica y codifica los derechos de los discapacitados y los ancianos dentro de la familia.

Los resultados publicados por el Consejo Nacional Electoral muestran que el 74% de los 8.4 millones de cubanos en edad de votar participaron en el referéndum. Una mayoría decisiva, casi 4 millones de personas, o alrededor del 67% de los que votaron, aprobó la medida. Alina Balseiro Gutiérrez, presidenta del consejo electoral, difundió detalles de los resultados en un programa de la televisión estatal el día después de la votación. Una minoría sustancial de casi 2 millones, o el 33% de los votantes, se opuso a la ratificación.

La democracia de la clase obrera
La forma en que el pueblo cubano efectuó este cambio a través de sus organizaciones de masas y de su gobierno es un signo de la pujanza de la democracia participativa de la clase trabajadora en la nación caribeña, un proceso muy diferente a la democracia burguesa que prevalece en el mundo capitalista. En lugar de que los ciudadanos sólo tengan el derecho de votar por los candidatos postulados, los cuales siempre representan a la clase que posee la riqueza y controla el poder político, el pueblo cubano debatió y editó la propuesta que fue redactada inicialmente por sus representantes.

Entre febrero y junio de este año ocurrió un diálogo exhaustivo a nivel nacional sobre el texto inicial del proyecto de ley. Más de 6 millones de ciudadanos cubanos participaron directamente en aproximadamente 79 mil reuniones. Como las propuestas adicionales y los cambios sugeridos fueron tantos, tuvo que reescribirse casi la mitad del texto original. La Asamblea Nacional, el parlamento de Cuba, aprobó el texto final antes de que se sometiera a un referéndum.

La iglesia católica y un creciente movimiento evangélico en Cuba encabezaron una concertada y ruidosa oposición al nuevo Código de las Familias. Días antes de la votación, por citar solo un ejemplo, el padre Kenny Fernández Delgado publicó en su página de Facebook: “No creo en la ideología de género, no acepto la autonomía progresiva del menor, no acepto que a personas del mismo sexo se les pueda conceder adoptar un menor de edad, no creo en la gestación solidaria y además no creo en el matrimonio igualitario, sino que creo en el matrimonio entre un hombre y una mujer”.

El que tales líderes religiosos y muchos otros hayan podido promover sus conservadores puntos de vista en redes sociales y otros medios es elocuente testimonio de la democracia del proceso. Esta campaña contra la ratificación del nuevo código jugó un papel importante en la magnitud del voto en contra.

El “no”, sin embargo, también debe mucho a la realidad de que la conciencia social — sobre la cuestión de la familia y otros temas — sigue siendo desigual durante muchos años después del acontecer de una revolución, inclusive en una tan profunda como la Revolución Cubana.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, capturó esta idea al emitir su voto el 25 de septiembre. “La mayoría de nuestra gente votará a favor del código”, predijo, “pero incluye cuestiones que nuestra sociedad en su conjunto aún no entiende”. Lo que sí queda claro es que va a continuar la discusión en el seno de la población cubana sobre los diferentes conceptos de lo que constituye una “familia”.

Gestación solidaria sin incentivos monetarios
La nueva ley codifica nuevos derechos en muchas esferas de la vida familiar. Se extiende a más de 100 páginas e incluye casi 475 artículos, así como docenas de disposiciones auxiliares.

Además de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, amplía la definición del matrimonio para incluir las uniones de hecho de las parejas que han vivido juntas durante más de dos años sin haberse casado, y hace que ahora sea más fácil para cualquier persona cambiar su apellido.

El Código facilita la gestación subrogada, estableciendo un marco para los actos de “gestación solidaria” que favorecen “el ejercicio del derecho de toda persona a tener una familia y se sustenta en el respeto a la dignidad humana como valor supremo”.

Ampliación de los derechos de los más vulnerables
El Código también detalla nuevos derechos y protecciones para las poblaciones vulnerables, incluidos los niños huérfanos, las personas con discapacidad y los ancianos. Aborda cuestiones de violencia de género, adopción, matrimonio de hecho, cohabitación, parejas de hecho y los derechos y responsabilidades de las personas que forman parte de familias multiparentales y mixtas, así como todas las ramificaciones legales y financieras que conllevan.

La nueva ley revoca la “patria potestad”, un concepto jurídico que existe en toda América Latina y que enfatiza los derechos de los padres. El nuevo Código de las Familias Cubanas lo reemplaza con el concepto de “responsabilidad parental”. Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y miembro del Consejo de Estado de Cuba, señaló que esto incluye las obligaciones de los padres de “garantizar el bienestar y la felicidad de los niños”, así como los derechos de los propios niños.

Es importante señalar que, con la ayuda de la FMC, el gobierno cubano ha tomado medidas en los últimos años para combatir la violencia doméstica. Esto incluye el establecimiento de centros en 156 municipios para ayudar a las mujeres que son víctimas de esos abusos.

"Seremos una nación mejor"
“Se ha hecho justicia”, escribió el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en un tuit después de la votación. “El amor ya es ley”. Agregó que el nuevo Código es “saldar una deuda con varias generaciones de cubanas y cubanos, cuyos proyectos de familia llevan años esperando por esta Ley. A partir de hoy seremos una nación mejor”.

Esta conquista es aún más notable porque se logró en medio de las enormes dificultades económicas que enfrenta el pueblo cubano. Éstas surgen de la implacable guerra económica de Washington contra Cuba durante más de seis décadas y que incluyen las 243 sanciones adicionales impuestas por la administración Trump y continuadas bajo la administración Biden; los efectos de la pandemia de COVID-19; el catastrófico accidente en las instalaciones de almacenamiento de petróleo en la provincia de Matanzas el 5 de agosto; y ahora el impacto destructivo del huracán Ian.

De hecho, los resultados del referéndum se anunciaron justo cuando el presidente Díaz-Canel encabezaba una reunión de emergencia para organizar los preparativos para enfrentar este último desastre. El huracán Ian tocó tierra en la isla caribeña el 27 de septiembre, causando tres muertes en todo el país. También causó averías a la anticuada red eléctrica de Cuba — provocando cortes de luz en toda la isla — y daños más generalizados, especialmente en áreas agrícolas económicamente importantes.

El nuevo Código de las Familias registra las conquistas acumuladas por la sociedad cubana desde el inicio de la revolución socialista en su lucha contra el racismo, el sexismo y todas las demás formas de discriminación. También es un testimonio de la transformación que se ha ido forjando en la conciencia de los trabajadores en Cuba. 

Claro, una revolución no elimina la intolerancia, el racismo y demás prejuicios de la noche a la mañana, sino simplemente abre la puerta para poder combatirlos.

* El debate está servido. Y usted ¿qué opina? Escriba a a [email protected] y haga oír su voz.

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