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¿Necesitamos vitaminas?

Por Maria Fernanda Hubeaut
October 2021
Las vitaminas son un grupo de micronutrientes, sustancias necesarias para el correcto funcionamiento celular, el crecimiento y el desarrollo biofísico de nuestro cuerpo.
 
Origen de las vitaminas

Históricamente el descubrimiento de las vitaminas durante la primera parte de este siglo, cuando había ciertas enfermedades ocasionadas por deficiencia de nutrientes, como el beriberi, escorbuto y pelagra, instaban a una solución eficaz para prevenir estos malestares. Entonces la ciencia descubrió que ciertos alimentos y componentes extraídos de ellos podrían prevenir e incluso curar estas enfermedades como el caso de la vitamina C que curaba el escorbuto, la tiamina (vitamina B1) curaba el beriberi y el niacina curaba la pelagra. Esto pasó a ser un tema complejo y muy motivador para descubrir soluciones en prevención de todo tipo de malestar. Se empezó a clasificar a las vitaminas como solubles (tanto en grasa como en agua) como insolubles. Fueron nombradas por letras en su orden de aparición, como la vitamina A, B y sus muchos números, la vitamina C, D, E y K entre otras que nunca salieron a la luz, y se experimentaba con ellas tanto en humanos como animales.  De 1920 a 1940 había mucha investigación en la ciencia nutricional acerca de ellas, algo que fue postergado hacia 1950 con la aparición de la investigación de los genes y el ADN.

Realidad y mito sobre el uso de las vitaminas
Las vitaminas como nutrientes esenciales deben ser consumidas de manera regular y no ocasional o de temporada. La FNB en inglés, la Junta de Alimentación y Nutrición de la Academia Nacional de Ciencias, incluye: vitamina A, tiamina, riboflaxina, niacina, B6, folacina, B12, C, K biotina, acido pantotenico y D, como las más preponderantes.
Las “vitaminas” A (Retinol /caroteno) y D no son vitaminas porque no son esenciales; no necesitan ser consumidas, como lo requiere la definición. El cuerpo las sintetiza y decide cuánto va y en qué dirección y, en el proceso, mantiene niveles circulantes óptimos para el cuerpo, por ejemplo, de retinol/caroteno en el caso de la vitamina A. Y en el caso de la vitamina D que es sintetizada por la piel expuesta al sol, luego se transporta a otras partes del cuerpo donde se utiliza y se convierte en una hormona, no en una vitamina.
El dosage y circulación de estos micronutrientes son cuidadosamente manejados y administrados por el cuerpo según sus necesidades. Por eso, lo ideal es consumir la vitamina directamente de sus fuentes vegetales con color como en el caso de la vitamina A y la exposición al sol adecuada, en el caso de la vitamina D.

¿Por qué una nutrición basada en plantas es la mejor solución vitamínica para nuestra salud?
Hay que darle al cuerpo la posibilidad de adquirir vitaminas y micronutrientes a través de la alimentación y su fuente y suplementar en caso de un problema de absorción o enfermedad. La industria de los suplementos vitamínicos nos ha alejado de esta premisa.
Una alimentación basada en plantas tiene un rango de micronutrientes súper rico y diverso como los fotoquímicos que las componen. Estos tienen un alto valor de nutrición y protección para prevenir enfermedades crónicas degenerativas. La clave es consumir alimentos sin procesar que respeten el orden natural y donde el cuerpo pueda accionar de forma simple y a su propio tiempo para obtener sus beneficios protectores.

Vitamina B12, una recomendación (solo para veganos y vegetarianos)
La vitamina B12 es fabricada por microorganismos anaerobios (bacterias que no requieren oxígeno para vivir). Las bacterias anaerobias son comunes en el tracto gastrointestinal de los animales y por ende los veganos, vegetarianos o las personas que llevan una nutrición basada en plantas al no consumir animales necesitan una suplementación diaria de 50 microgramos al día. Puedes tomar cianocobalamina o metilcobalamina. Ambas han demostrado aumentar los niveles de B12.

Receta: Una vitamina de otoño
Antiguamente a las sopas se les llamaba vitaminas ya que tenían muchas verduras que siempre han sido la clave para estar saludables. Esta sopa vitamina lleva cebollas, ajo, zanahorias, pimientos rojos, naranjas y jengibre. Se cocina todo a fuego lento y luego se pasa por la licuadora creando una sopa cremosa llena de vitamina A, caroteno y vitamina C, que nos ayudará a prevenir cáncer y nos reforzará el sistema inmunológico para recibir los primeros fríos. Se sirve con cilantro fresco.
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