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Editorial

Los niños primero

Por Mariel Fiori
February 2019
"No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana", Plan de Acción de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia, 30 de septiembre de 1990. Este plan y esta cumbre mundial también aprobaron una Declaración sobre la Sobrevivencia, Protección y Desarrollo de los Niños, y la Convención sobre los Derechos del Niño, un tratado internacional que ha sido ratificado por 196 estados reconocidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Bueno, todos los estados del mundo con la excepción de los Estados Unidos de América. ¿Qué?

Si, la Convención de los Derechos del Niño (CDN en español, o CRC en inglés) el tratado internacional que reúne al mayor número de estados que han ratificado un tratado de las Naciones Unidas, cuenta con la firma de los Estados Unidos, pero no con su ratificación. Y eso que este país ayudó a escribir y comentó todos los 54 artículos de la Convención, que es vinculante y enfatiza que los niños tienen los mismos derechos que los adultos, subrayando derechos que se desprenden de su especial condición de seres humanos que, por no haber alcanzado el pleno desarrollo físico y mental, requieren de protección especial. Y eso que los ex-presidentes Clinton, Bush y Obama expresaron apoyo, pero nunca la presentaron para ser ratificada en el senado.

Nos vendría muy bien, dicen los proponentes de ratificar Convención, porque hace a en el derecho a la supervivencia, al desarrollo y protección contra el abuso, negligencia y explotación. También trata cuestiones justicia criminal juvenil. Nos vendría bien, no solo para proteger los derechos de los niños estadounidenses que demasiado temprano son castigados y hasta de por vida en el sistema judicial criminal, sino tal vez también para los miles de niños que todavía siguen separados de sus familias tras haber cruzado la frontera sur del país.

La Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU en inglés), que le entabló juicio al gobierno el verano pasado para que reuniera a los 2737 niños que fueron perversamente separados de sus padres en la frontera en el último año, dice que esa cifra se queda corta. Por un lado, cientos todavía no han sido reunificados y no se sabe si lo serán alguna vez. Por otro, un informe del Inspector General del Ministerio de Salud y de Servicios Humanos de enero de este año concluye que ha habido miles de separaciones más pero no se tiene un buen registro. Es decir, tenemos aquí miles de niños invisibilizados, y sus familias desconocidas, todos traumatizados, y en un triste limbo que no respeta los derechos constitucionales, ni humanos de los que buscan asilo.

Y hay más. La Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), que trabaja con el Ministerio de Seguridad Interior (DHS), ha sido demandada por el Centro Legal Southern Poverty, el Centro Legal Aid Justice y un bufete de abogados basado en Washington D.C. por los traumas tremendos que los más de 10 mil niños detenidos en sus albergues en 2018 no tendrían que haber pasado.

Además de los juicios pendientes, la presión popular y de grupos y coaliciones ha ayudado también a apaliar las circunstancias más graves. Por ejemplo, el monumento al horror que fueran las carpas que se levantaron en Tornillo, Texas, por las que pasaron unos 7000 menores, acaba de cerrar.

A nivel local, los que sientan la necesidad de expresar su descontento y luchar por los niños inmigrantes y sus familias, tienen varias opciones. Por ejemplo, todos los jueves al mediodía, un grupo de residentes de la ciudad de Poughkeepsie organiza la marcha por los derechos de los niños inmigrantes. Se reúnen en el estacionamiento del establecimiento frente a Marist en la ruta 9 unos minutos antes del mediodía. Caminan de 12 a 1pm. Se pueden llevar carteles.

Otra idea. la organización Hand in Hand propone hacer una cita de juegos con algunas familias amigas, pero en vez de reunirse en una casa o un parque, ir frente a las instalaciones del Banco Wells Fargo o Chase más cercano y pedirles el 16 de febrero, día del amor, que muestren un poco de amor y rompan su relación con las cárceles privadas. Más información aquí: facebook.com/domesticemployers

Como bien dijo el aforista Mirko Badiale: “En cada niño se debería poner un cartel que diga: Tratar con cuidado. Contiene sueños”. Y es que lo niños son lo primero ¿No les parece?

Mariel Fiori
Directora

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