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Decolonizando la riqueza

Por Mariel Fiori
December 2018
Decolonizando la riqueza: sabiduría indígena para sanar la división y restaurar el equilibrio, es el nombre del último libro de Edgar Villanueva, miembro registrado de la nación Lumbee de Carolina del Norte, presidente de la junta directiva de nativo-americanos en Filantropía y vice presidente de Programas y Defensa de la Fundación Schott para la Educación Pública. Villanueva representa a un grupo poco representado en los círculos de dinero y poder: un nativo en el campo de la filantropía, que nació pobre pero que a través de su trabajo ha dado cientos de millones de dólares a comunidades de minorías.

Leí su libro, publicado en octubre, muy rápido, tan interesante es su propuesta. Lo entrevistamos en La Voz en Radio Kingston y estuvo por el área dando una presentación junto con Sachem Hawkstorm, cacique de la nación originaria Schaghticoke, donde ahondaron en los temas.

¿Y qué es lo que dice Villanueva? Explica que la colonización es la idea de que la gente llega a una tierra con un sentido de “superioridad” dado por Dios y asimila a la fuerza a los indígenas en esa tierra. Gran parte de su libro habla sobre la colonización, su impacto y el trauma que el genocidio, el robo de tierras y la esclavitud han dejado hasta la actualidad.

Villanueva dice que el trauma no solo lo sufre la comunidad colonizada, sino también los colonizadores. “No hablamos mucho de esto, pero los colonos rompieron los lazos con sus tierras de origen, con sus culturas para suscribirse a la narrativa del Sueño Americano, para ser parte de la colonización de esta tierra. Comprendo que la colonización tiene que ver con dividir y controlar a las personas, y el dinero ha sido una herramienta para separar y causar daño en nuestras comunidades”. Y es que la acumulación de riquezas en este país muchas veces ha tenido que ver con robar y explotar a otros.

Pero el dinero es neutral, argumenta Villanueva. Se trata de cómo se ha utilizado el dinero. El dinero también puede ser utilizado como una herramienta de curación, amor y pertenencia. “Todos nuestros sistemas e instituciones están infectados con este virus colonizador. Descolonizar la riqueza significa aceptar que las instituciones que controlan la riqueza están intrínsecamente dañadas, y las personas con riqueza —y la filantropía— se han beneficiado de este sistema roto”, explica el autor.

La gente es solidaria, filántropa, alrededor del mundo, pero en Estados Unidos se da un caso especial: es una manera de no pagar impuestos. Si una familia tiene dinero en este país, dinero heredado de generación en generación, en vez de pagar impuestos, puede decidir donarlo a una fundación a nombre de la familia, para distribuirlo de la manera que mejor les parezca, sin ninguna responsabilidad requerida legalmente. El problema es que los que trabajan en esa fundación son los miembros de la familia, o sus amigos, y casi todos son blancos y es una red en la cual las minorías casi no entran, ni como trabajadores, ni como beneficiarios.

La filantropía es una industria con más de $ 80 mil millones de activos, y solamente el 7-8 por ciento de lo que se entrega va hacia comunidades de color, es como una segunda colonización, un segundo robo. “Este dinero ya no se usa para el bien público, e incluso a través de la filantropía no crea el bien público en las comunidades de color”, expresa Villanueva.

¿Entonces qué hacemos? No podemos deshacer lo que se ha hecho. Lo mejor que podemos hacer es reconocer la historia, el dolor y el dolor que ha causado, luego sanar, reparar y utilizar los recursos de una manera que no cause más daño, responde el autor.

En el libro menciona muchas cosas que la gente puede hacer. Mírate al espejo y pregúntate: ¿Estoy haciendo algo que perpetúe este problema, el problema de la separación, de la división? ¿O estoy utilizando los recursos a mi disposición para unir a la gente? Esto puede hacerte sentir incómodo, advierte Villanueva, pero "para sanar lo que duele, para volver a unirse como una raza humana y restaurar el equilibrio en la tierra, necesitamos descolonizar la riqueza".

Les recomiendo esta lectura (por ahora el libro sólo está disponible en inglés) para estas épocas de fiestas, incluso como regalo para el arbolito para más de un adulto. También les recomiendo seguir siendo generosos con su tiempo y dinero, y dedicarlos siempre a causas que nos hagan más hermanos entre todos los humanos.

Estar bien informados e inspirados es un principio. Espero que recuerden a la revista La Voz en sus donaciones de fin de año. lavoz.bard.edu/donar

¡Nos reencontramos en febrero!

Mariel Fiori
Directora

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