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El Estado Islámico y la estrategia de provocación

Por Aisha King
February 2016
Si usted ha visto las noticias alguna vez este año, a lo mejor ha oído el término Dáesh, EIIL, EI o ISIS. ¿Pero qué es Dáesh? ¿Y qué tiene que ver con nosotros?  En una charla pública en Bard College, Mark Danner, famoso escritor, reportero y profesor de derechos humanos, dio una historia breve del grupo.  El término EIIL significa Estado Islámico de Irak y el Levante.  Es una organización que fue creada cuando un grupo pequeño se desprendió de Al Qaeda, el grupo que se opuso a Los Estados Unidos al principio de la guerra de Irak. Después de este pequeño repaso, Danner empezó a hablar sobre el verdadero tema de su charla: las metas de Dáesh, el manejo del salvajismo, y lo que nosotros (los que nos oponemos a Dáesh) estamos haciendo.
La meta principal de Dáesh es crear un califato con Irak y Siria. Un califato es un estado islámico con un solo líder, el califa.  Este estado seguiría un código de leyes llamado colectivamente la ley de Sharia. Estas leyes son muy estrictas y prohíben drogas, alcohol, tumbas y santuarios.  Los derechos de mujeres son muy limitados. Según las interpreta Dáesh, las leyes exigen demonstraciones públicas y brutales si la gente las desobedece. La meta secundaria de Dáesh es ocasionar el desplome de la economía de Los Estados Unidos para el año 2020, llevando a un desplome global. 

Para conseguir sus metas Dáesh emplea una estrategia de polarización. Primero, un ataque terrorista. Los ataques provocan contraataques, que a menudo hacen daño a inocentes – creando resentimiento hacia Occidente y reclutas para Dáesh. La mayoría de los estadounidenses no saben del alcance de la violencia que ocurrió en la guerra de Iraq de 2004 a 2007, pero fue tal que creó muchos enemigos de gente que era pacífica. Los contraataques cuestan cada vez más, no sólo en dinero sino en vidas de nuestros soldados y de civiles. Los ataques también inducen a los principales medios de comunicación a “reprimir” a los musulmanes, inspirando a más personas a unirse a Dáesh. La organización pone énfasis en la idea que los Estados Unidos es un opresor de los musulmanes, y de esa manera también trata de crear conflicto entre los no musulmanes y los musulmanes. 

Con los ataques terroristas, Dáesh se acerca más a sus metas, y nuestro gobierno está haciendo exactamente lo que la organización terrorista quiere. Las guerras en Medio Oriente consumen nuestros recursos, y los medios de comunicación destacan cada vez más la distinción entre musulmanes y no musulmanes. Pero eso no tiene ningún sentido. La realidad es que la gran mayoría de los musulmanes no apoyan a Dáesh ni ninguno de sus mensajes.  Puede que EI se llame a sí mismo estado islámico, pero no representa los valores del Islam. Seguidores de la religión y la organización terrorista ni siquiera deberían estar puestos en la misma categoría. 

Si queremos poner fin a Dáesh, tenemos que parar de hacer lo que Dáesh quiere. Aunque a veces parezca que no tenemos control del gobierno ni de los medios de comunicación, lo que sí podemos controlar son nuestras acciones.  Tenemos que terminar con la islamofobia (el temor del islam y los musulmanes) y darnos cuenta de que todos nosotros estamos en contra de Dáesh, sin tener en cuenta ninguna religión. No podemos dejar que nos dividan, porque así es cómo ganan.

 
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