Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Recursos para regular nuestras emociones y ser proactivos y exitosos
Por Dora Inés Grosso García
October 2026 Siguiendo con la reflexión del control de la ira y de las emociones en forma efectiva para tener una vida mas armoniosa a nivel físico, emocional, social y espiritual. Vamos a reflexionar sobre algunos hábitos que pueden estar sin saberlo afectando nuestras emociones y que puede ser una de las causas del estrés.
¿Sabías que aproximadamente el 90% de la serotonina (la hormona de la felicidad y el bienestar) se produce en el intestino?
La microbiota saludable, la da una dieta rica en fibra y alimentos fermentados que alimenta a las bacterias buenas del intestino, favorece la producción de serotonina y mejora el estado de ánimo. Gracias al eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el tracto digestivo con el sistema nervioso central.
Esta red funciona desde la producción de neurotransmisores, que hacen que las bacterias beneficiosas del intestino produzcan sustancias químicas que regulen las emociones, como la serotonina también llamada hormona de la felicidad, de la cual un gran porcentaje se sintetiza en el intestino, la dopamina y el GABA o ácido gamma-aminobutírico, que ayudan a calmar la ansiedad.
El nervio vago que actúa como una autopista de información directa por donde viajan las señales químicas y eléctricas desde el intestino hasta el cerebro y viceversa.
Un microbioma equilibrado reduce la inflamación sistémica y los síntomas de la depresión y el estrés crónico.
El microbioma ayuda a modular y liberar hormonas del estrés como el cortisol. Todos estos procesos neurológicos y digestivos son los que nos llevan a tener una vida emocional equilibrada y saludable.
Aquí vemos la importancia de tener consciencia de lo que comemos y los efectos en nuestras emociones y en nuestro cerebro.
Además de la nutrición, también tenemos que tener en cuenta la hidratación que debe estar equilibrada con electrolitos, quienes se encargan de llevar nutrientes y oxigeno al cerebro y darnos la sensación de armonía, y tranquilidad, o si necesitamos energía y actividad.
Es prioritario tener esa consciencia sobre la calidad de lo que comemos y bebemos, ya que el agua, las infusiones y los nutrientes son el combustible directo para los neurotransmisores que regulan la calma y el bienestar.
Para llevar esa consciencia a la práctica diaria, podemos ingerir alimentos y líquidos que impactan positivamente en la microbiota y el control emocional, como el agua mineral, podemos agregar sal y limón al agua, que mantiene la hidratación básica. Otras bebidas saludables como: el kéfir de agua, kombucha, todas las bebidas fermentadas que contengan probióticos vivos y que colonizan el intestino. También, infusiones de manzanilla o lavanda, u tras hiervas de tu agrado, té verde, mate, café sin azúcar y todo lo que contienen antioxidantes que armonizan el sistema nervioso y alimentan de forma secundaria a las bacterias buenas.
Se pueden aprovechar los prebióticos que son el alimento de tus bacterias, los cuales protegen el cerebro. Tenemos algunas como: ajo, cebolla y puerro, cayena, pimienta, orégano, cilantro, perejil, cúrcuma, jengibre, entre otros. Alimentos como: plátanos maduros o verdes, cacao puro o chocolate negro, grasas saludables, el aceite de oliva virgen extra, aguacate, semillas de sésamo, nueces, miel natural y pescados azules como: salmón y sardinas, entre otros.
Lo que conviene evitar es el consumo de azúcares refinados y ultra procesados, que alimentan a las bacterias patógenas, generando picos de ansiedad.
Otro aspecto que puede alterar las emociones y elevar el estrés es la falta de sueño y el uso indiscriminado de las pantallas y aparatos electromagnéticos. Es indispensable descansar y dormir adecuadamente aprovechando en lo posible las horas de la noche y levantarnos cuando hay luz del sol. Tomar sol adecuadamente para nutrir nuestras neuronas y así puedan estar frescas y radiantes para sentirnos bien y dispuestos a vivir felices y aprovechar nuestras potencialidades.
Este es el más importante: el amor. El amor hace que tengamos la capacidad de ser conscientes de estos hábitos saludables y poder regular adecuadamente nuestras emociones, dar lo mejor de nosotros para nuestro bienestar, el de nuestra familia y nuestro entorno.
Gracias por seguir el camino del amor incondicional.
*Dora Inés Grosso García es psicóloga holística, [email protected]
COPYRIGHT 2026
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La microbiota saludable, la da una dieta rica en fibra y alimentos fermentados que alimenta a las bacterias buenas del intestino, favorece la producción de serotonina y mejora el estado de ánimo. Gracias al eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el tracto digestivo con el sistema nervioso central.
Esta red funciona desde la producción de neurotransmisores, que hacen que las bacterias beneficiosas del intestino produzcan sustancias químicas que regulen las emociones, como la serotonina también llamada hormona de la felicidad, de la cual un gran porcentaje se sintetiza en el intestino, la dopamina y el GABA o ácido gamma-aminobutírico, que ayudan a calmar la ansiedad.
El nervio vago que actúa como una autopista de información directa por donde viajan las señales químicas y eléctricas desde el intestino hasta el cerebro y viceversa.
Un microbioma equilibrado reduce la inflamación sistémica y los síntomas de la depresión y el estrés crónico.
El microbioma ayuda a modular y liberar hormonas del estrés como el cortisol. Todos estos procesos neurológicos y digestivos son los que nos llevan a tener una vida emocional equilibrada y saludable.
Aquí vemos la importancia de tener consciencia de lo que comemos y los efectos en nuestras emociones y en nuestro cerebro.
Además de la nutrición, también tenemos que tener en cuenta la hidratación que debe estar equilibrada con electrolitos, quienes se encargan de llevar nutrientes y oxigeno al cerebro y darnos la sensación de armonía, y tranquilidad, o si necesitamos energía y actividad.
Es prioritario tener esa consciencia sobre la calidad de lo que comemos y bebemos, ya que el agua, las infusiones y los nutrientes son el combustible directo para los neurotransmisores que regulan la calma y el bienestar.
Para llevar esa consciencia a la práctica diaria, podemos ingerir alimentos y líquidos que impactan positivamente en la microbiota y el control emocional, como el agua mineral, podemos agregar sal y limón al agua, que mantiene la hidratación básica. Otras bebidas saludables como: el kéfir de agua, kombucha, todas las bebidas fermentadas que contengan probióticos vivos y que colonizan el intestino. También, infusiones de manzanilla o lavanda, u tras hiervas de tu agrado, té verde, mate, café sin azúcar y todo lo que contienen antioxidantes que armonizan el sistema nervioso y alimentan de forma secundaria a las bacterias buenas.
Se pueden aprovechar los prebióticos que son el alimento de tus bacterias, los cuales protegen el cerebro. Tenemos algunas como: ajo, cebolla y puerro, cayena, pimienta, orégano, cilantro, perejil, cúrcuma, jengibre, entre otros. Alimentos como: plátanos maduros o verdes, cacao puro o chocolate negro, grasas saludables, el aceite de oliva virgen extra, aguacate, semillas de sésamo, nueces, miel natural y pescados azules como: salmón y sardinas, entre otros.
Lo que conviene evitar es el consumo de azúcares refinados y ultra procesados, que alimentan a las bacterias patógenas, generando picos de ansiedad.
Otro aspecto que puede alterar las emociones y elevar el estrés es la falta de sueño y el uso indiscriminado de las pantallas y aparatos electromagnéticos. Es indispensable descansar y dormir adecuadamente aprovechando en lo posible las horas de la noche y levantarnos cuando hay luz del sol. Tomar sol adecuadamente para nutrir nuestras neuronas y así puedan estar frescas y radiantes para sentirnos bien y dispuestos a vivir felices y aprovechar nuestras potencialidades.
Este es el más importante: el amor. El amor hace que tengamos la capacidad de ser conscientes de estos hábitos saludables y poder regular adecuadamente nuestras emociones, dar lo mejor de nosotros para nuestro bienestar, el de nuestra familia y nuestro entorno.
Gracias por seguir el camino del amor incondicional.
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