Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Steven González: el arte como forma de protesta
Por Camilo Rojas
October 2026 Steven González proviene de una familia modesta de inmigrantes de Puebla, México, sin ninguna conexión con el ámbito artístico. En su familia sin educación formal, no se concebía un futuro en el arte; tal vez como pasatiempo, pero no como profesión. Sin embargo, González, de 20 años es estudiante becado en bellas artes en la Universidad Cooper Union, una de las más difíciles de ingresar y de mayor prestigio a nivel nacional e internacional. Comenzó a trabajar a muy temprana edad y, cuando estaba en la escuela secundaria, obtuvo una beca para visitar Storm King. Tomó cursos durante tres años en el Día Center de Beacon. Su trabajo fue seleccionado para la muestra Nuestra Herencia, Nuestro Legado, en la municipalidad de la Ciudad de Kingston.
Steven es el hermano del medio de cinco, dos mayores nacidos en México, y dos menores en Newburgh, como él. Sus padres son de San Vicente Pocorón, Puebla, México. Su hermana menor y él son los únicos que no tienen relación con México, porque siempre han vivido aquí, en los Estados Unidos. “Yo solo he ido a México una vez, en diciembre del año pasado. Y es muy extraño porque cuando fui a México por primera vez, la comida y las tradiciones eran las mismas. Lo único que era diferente era el clima, el ambiente. Pero cuando fui me llamaban gringo porque mi español sonaba un poco extraño”.
Para González, la historia de la inmigración y la de ser “mexicanoamericano” son experiencias que siempre ha vivido y sobre las que conversa constantemente con su familia y con la comunidad de Newburgh, con el cincuenta por ciento hispano. Él creció con diferentes hispanos, como boricuas, peruanos, ecuatorianos, guatemaltecos. Ser mexicano es una mezcla.
Pero la práctica creativa le da otra perspectiva sobre el ambiente distinto en el que creció. Asistió a una escuela bilingüe, donde había niños de muchas partes de Latinoamérica y cada uno aportaba una nueva experiencia para él, lo que enriqueció su percepción del mundo y contrastaba con su relación con la familia. En su casa se hablaba español, pero el inglés poco a poco fue invadiendo su hogar y determinó la necesidad de reflexionar sobre la cultura mexicana y sobre qué significa ser mexicanoamericano en Newburgh, donde la cultura mexicana está a una o dos generaciones de distancia de sus raíces. Muy diferente a la situación en la costa oeste de los Estados Unidos, donde está la cultura chicana, por ejemplo, definida por cuatro o cinco generaciones que han construido una cultura fuerte y demarcada, desarrollada e independiente de sus orígenes mexicanos.
Steven González siente que, en el noreste de los Estados Unidos, los mexicanos están en busca de su propia voz. Actualmente está más arraigada en la expresión de un México de los propios inmigrantes atados a sus raíces inmediatas. Por ejemplo, sus padres y hermanos mayores tienen una conexión con México porque se criaron allá y su cultura está definida por esa educación cultural, la música, la danza, la comida, sus principios morales, religiosos y ética de trabajo que los sellaron y definieron su forma de percibir la vida. Mientras él trata de encontrar su propia voz como creador, determinada por el ambiente en el que creció y en el que se encuentra, preguntándose quién es, mexicano o mexicanoamericano, y qué es un mexicanoamericano, y cuál es el rol como artista en una sociedad que se niega a aceptar la diversidad.
Define su arte más político como resultado de las acciones y el rumbo que ha tomado el país. En Newburgh, una ciudad con más del cincuenta por ciento de población latina se habla de la construcción de un centro de detención de ICE, cuyo objetivo es “crear terror”. Preocupado por su familia, sus amigos y su comunidad, ha comenzado a integrar el aspecto político en su arte.
Antes de estas acciones, su trabajo se centraba en la identidad como mexicanoamericano y en el proceso de descubrir quién era. Por ejemplo, en 2024, tenía una performance de danza enraizada en la danza de una comunidad indígena que él ejecutó en la ciudad de Nueva York como un tipo de protesta: aquí estamos los mexicanos, siempre estamos aquí en Estados Unidos de América. Steven dice: “Yo puedo hacer eso porque soy mexicanoamericano. Tengo el privilegio porque cuento con haber nacido aquí. Estoy usando mi tradición y el privilegio de ser americano; eso me ayuda a protestar. Siento que mi rol como artista es protestar”.
Sus padres le inculcaron el sacrificio, la perseverancia y la ética de trabajo; lo prepararon para ser aceptado en Cooper Union, una de las instituciones más prestigiosas, donde se buscan estudiantes talentosos y el portafolio y las habilidades técnicas sobresalientes pesan más que el perfil. A pesar de que para sus padres estudiar arte era una anomalía, lo apoyaron en su decisión. Steven comenta que su padre, plomero de profesión, lo llevaba a trabajar con él y que gracias a esa experiencia integra esas enseñanzas en su trabajo. Consulta a su padre más de una vez para resolver aspectos técnicos que debe enfrentar en su trabajo creativo.
Sus experiencias en Cooper Union lo confrontan con una educación eurocéntrica y con el sentimiento de aislamiento al no encontrar profesores ni estudiantes que compartan su experiencia como mexicano. Sin embargo, el verano pasado asistió a una exposición de un egresado de Cooper, Felipe Baeza, un pintor que mezcla las técnicas de collage, pintura y grabado mexicano, lo que renovó su confianza en su propio trabajo. Este semestre se siente en un espacio que le da aliento para continuar y que sus raíces son un elemento importante para definirse como mexicanoamericano. La institución lo apoya a continuar y que se ve como un lucero para las generaciones que vendrán después de él.
Algunas de las piezas que ha realizado son cuadros de siete pies; se ven como una celebración, como una piñata, pero están tejidos con un tejido encontrado y forman una serie de cuatro, pero solo hay dos en la muestra. Sigue: “Para mí se parecen a una persona: uno se me parece a mi madre y el otro se me parece a mi padre, porque están parados. Uno se mira cayéndose y el otro mirándose a la persona con una fuerte presencia. Y cuando miras hacia abajo, ves la serpentina que se está rompiendo y se mueve en el espacio que hay ahí.” Las hizo porque vio unos vídeos de los secuestros que está haciendo ICE y de una madre, que trabajaba para ICE, en los que la entrevistadora le preguntaba: “¿Cómo lo haces? ¿Cómo continúas haciendo ese trabajo siendo madre?” Y ella respondió que necesitábamos continuar así; era su trabajo. Steven dice que sus trabajos son: “esculturas de pintura. Creo que categorizarlas es difícil. No me aferro a un medio determinado. Cuando veo algo, lo tomo y lo que me importa es contar lo que quiero. Que sea accesible al público es lo más importante”.
Steven explica que en su proceso está “experimentando con los materiales y con lo que ellos hacen. Yo hablo con la pieza de arte, le pregunto cómo te ves, por qué eres importante para mí. En unos meses hice las cuatro piezas. Parecen una familia para mí. Y esos cuatro que hice representan a un individuo de mi familia que no tiene papeles. Y después hice tres sistemas de apoyo al lado de ellos: la familia, yo y mis otras dos hermanas, que tenemos papeles que constituyen el sistema de apoyo. Y es como mirar a una familia sin los hermanos, sin los niños, y solo están los padres que están ahí, porque ellos siempre estaban ahí. Ellos siempre estaban ahí apoyando a los demás.”
La exposición “Nuestros Sueños, Nuestro Legado” (Our Dreams, Our Legacy) incluye obras de Gülnar Babayeva, Ramiro Davaro-Comas, Laura Congote, Angelica Farfan, Christopher Garcia, Maria Del Carmen Garcia, David Gonzalez, Steven Gonzalez, Sam Kirk, Barbara Tepper Levy, Rosa Núñez, Jacqueline Oster, Franc Palaia, Elisa Pritzker, Jose Isaac Ruiz, David Salvatierra, Pablo Shine y Glenn Werner. Hasta enero de 2027 en el Ayuntamiento (City Hall), 420 Broadway, Kingston.
COPYRIGHT 2026
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson
Para González, la historia de la inmigración y la de ser “mexicanoamericano” son experiencias que siempre ha vivido y sobre las que conversa constantemente con su familia y con la comunidad de Newburgh, con el cincuenta por ciento hispano. Él creció con diferentes hispanos, como boricuas, peruanos, ecuatorianos, guatemaltecos. Ser mexicano es una mezcla.
Pero la práctica creativa le da otra perspectiva sobre el ambiente distinto en el que creció. Asistió a una escuela bilingüe, donde había niños de muchas partes de Latinoamérica y cada uno aportaba una nueva experiencia para él, lo que enriqueció su percepción del mundo y contrastaba con su relación con la familia. En su casa se hablaba español, pero el inglés poco a poco fue invadiendo su hogar y determinó la necesidad de reflexionar sobre la cultura mexicana y sobre qué significa ser mexicanoamericano en Newburgh, donde la cultura mexicana está a una o dos generaciones de distancia de sus raíces. Muy diferente a la situación en la costa oeste de los Estados Unidos, donde está la cultura chicana, por ejemplo, definida por cuatro o cinco generaciones que han construido una cultura fuerte y demarcada, desarrollada e independiente de sus orígenes mexicanos.
Steven González siente que, en el noreste de los Estados Unidos, los mexicanos están en busca de su propia voz. Actualmente está más arraigada en la expresión de un México de los propios inmigrantes atados a sus raíces inmediatas. Por ejemplo, sus padres y hermanos mayores tienen una conexión con México porque se criaron allá y su cultura está definida por esa educación cultural, la música, la danza, la comida, sus principios morales, religiosos y ética de trabajo que los sellaron y definieron su forma de percibir la vida. Mientras él trata de encontrar su propia voz como creador, determinada por el ambiente en el que creció y en el que se encuentra, preguntándose quién es, mexicano o mexicanoamericano, y qué es un mexicanoamericano, y cuál es el rol como artista en una sociedad que se niega a aceptar la diversidad.
Define su arte más político como resultado de las acciones y el rumbo que ha tomado el país. En Newburgh, una ciudad con más del cincuenta por ciento de población latina se habla de la construcción de un centro de detención de ICE, cuyo objetivo es “crear terror”. Preocupado por su familia, sus amigos y su comunidad, ha comenzado a integrar el aspecto político en su arte.
Antes de estas acciones, su trabajo se centraba en la identidad como mexicanoamericano y en el proceso de descubrir quién era. Por ejemplo, en 2024, tenía una performance de danza enraizada en la danza de una comunidad indígena que él ejecutó en la ciudad de Nueva York como un tipo de protesta: aquí estamos los mexicanos, siempre estamos aquí en Estados Unidos de América. Steven dice: “Yo puedo hacer eso porque soy mexicanoamericano. Tengo el privilegio porque cuento con haber nacido aquí. Estoy usando mi tradición y el privilegio de ser americano; eso me ayuda a protestar. Siento que mi rol como artista es protestar”.
Sus padres le inculcaron el sacrificio, la perseverancia y la ética de trabajo; lo prepararon para ser aceptado en Cooper Union, una de las instituciones más prestigiosas, donde se buscan estudiantes talentosos y el portafolio y las habilidades técnicas sobresalientes pesan más que el perfil. A pesar de que para sus padres estudiar arte era una anomalía, lo apoyaron en su decisión. Steven comenta que su padre, plomero de profesión, lo llevaba a trabajar con él y que gracias a esa experiencia integra esas enseñanzas en su trabajo. Consulta a su padre más de una vez para resolver aspectos técnicos que debe enfrentar en su trabajo creativo.
Sus experiencias en Cooper Union lo confrontan con una educación eurocéntrica y con el sentimiento de aislamiento al no encontrar profesores ni estudiantes que compartan su experiencia como mexicano. Sin embargo, el verano pasado asistió a una exposición de un egresado de Cooper, Felipe Baeza, un pintor que mezcla las técnicas de collage, pintura y grabado mexicano, lo que renovó su confianza en su propio trabajo. Este semestre se siente en un espacio que le da aliento para continuar y que sus raíces son un elemento importante para definirse como mexicanoamericano. La institución lo apoya a continuar y que se ve como un lucero para las generaciones que vendrán después de él.
Algunas de las piezas que ha realizado son cuadros de siete pies; se ven como una celebración, como una piñata, pero están tejidos con un tejido encontrado y forman una serie de cuatro, pero solo hay dos en la muestra. Sigue: “Para mí se parecen a una persona: uno se me parece a mi madre y el otro se me parece a mi padre, porque están parados. Uno se mira cayéndose y el otro mirándose a la persona con una fuerte presencia. Y cuando miras hacia abajo, ves la serpentina que se está rompiendo y se mueve en el espacio que hay ahí.” Las hizo porque vio unos vídeos de los secuestros que está haciendo ICE y de una madre, que trabajaba para ICE, en los que la entrevistadora le preguntaba: “¿Cómo lo haces? ¿Cómo continúas haciendo ese trabajo siendo madre?” Y ella respondió que necesitábamos continuar así; era su trabajo. Steven dice que sus trabajos son: “esculturas de pintura. Creo que categorizarlas es difícil. No me aferro a un medio determinado. Cuando veo algo, lo tomo y lo que me importa es contar lo que quiero. Que sea accesible al público es lo más importante”.
Steven explica que en su proceso está “experimentando con los materiales y con lo que ellos hacen. Yo hablo con la pieza de arte, le pregunto cómo te ves, por qué eres importante para mí. En unos meses hice las cuatro piezas. Parecen una familia para mí. Y esos cuatro que hice representan a un individuo de mi familia que no tiene papeles. Y después hice tres sistemas de apoyo al lado de ellos: la familia, yo y mis otras dos hermanas, que tenemos papeles que constituyen el sistema de apoyo. Y es como mirar a una familia sin los hermanos, sin los niños, y solo están los padres que están ahí, porque ellos siempre estaban ahí. Ellos siempre estaban ahí apoyando a los demás.”
La exposición “Nuestros Sueños, Nuestro Legado” (Our Dreams, Our Legacy) incluye obras de Gülnar Babayeva, Ramiro Davaro-Comas, Laura Congote, Angelica Farfan, Christopher Garcia, Maria Del Carmen Garcia, David Gonzalez, Steven Gonzalez, Sam Kirk, Barbara Tepper Levy, Rosa Núñez, Jacqueline Oster, Franc Palaia, Elisa Pritzker, Jose Isaac Ruiz, David Salvatierra, Pablo Shine y Glenn Werner. Hasta enero de 2027 en el Ayuntamiento (City Hall), 420 Broadway, Kingston.
COPYRIGHT 2026
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson
Comments | |
| Sorry, there are no comments at this time. |

