Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson

Prácticas familiares para cultivar la inteligencia emocional
Una mirada desde la neurociencia y la psicología holística
Por Dora Inés Grosso García
August 2025 La inteligencia emocional es una habilidad clave para el bienestar y el desarrollo saludable en todas las etapas de la vida. Desde la perspectiva de la neurociencia, sabemos que las experiencias emocionales vividas en el hogar moldean la arquitectura cerebral, los procesos mentales y emocionales, especialmente en la infancia. Desde la psicología holística, comprendemos que el ser humano es un sistema integral: cuerpo, mente, emociones y espíritu, y que el hogar es un espacio sagrado donde se siembran principios y valores, se regulan afectos y se construye la identidad emocional.
La inteligencia emocional actúa en el cerebro, que es el centro donde se generan y procesan las emociones como el miedo, la alegría, la tristeza, la ira y el afecto, y regula la conexión afectiva y la empatía.
El afecto, la ternura, las caricias y los besos favorecen el desarrollo del sistema nervioso, podemos crear rituales que nutren el vínculo y calman la mente y las emociones, como leer cuentos, agradecer al momento de comer, escuchar las inquietudes de los miembros de la familia, reconocer los acierto, invitar a niñas, niños y adultos a expresar cómo se sienten; pueden usar colores, sonidos o palabras, movimiento.
Podemos hacer ejercicios como la respiración consciente que regula el sistema nervioso autónomo y mejora la toma de decisiones. También puede hacerse con sonidos, cantos o afirmaciones.
¿Sabías que los entornos de la casa ordenados y seguros favorecen la neuro plasticidad y reducen el estrés?
Los espacios amorosos, con luz natural, aromas suaves, plantas, rincones de calma, lugares limpios y ordenados de colores suaves, generan emociones positivas, podemos invitar a cada miembro de la familia a participar en la decoración de la casa y los espacios donde comparten, también delegar tareas según su edad para hacer y sentir que todos participan y son importantes. Retroalimentarse al final de las actividades cotidianas, con frases afectivas y de gratitud fortalece los vínculos y el amor entre los miembros de la familia.
Los niños y las niñas, aprenden por imitación gracias a las neuronas espejo. Esto favorece que los adultos se liberen de la labor de control y sean guías y cocreadores del espacio donde viven y comparten. Hace que seamos más atentos a nuestros comportamientos y a la forma cómo expresamos el amor, el afecto. También podemos mostrar con humildad cómo se maneja una emoción difícil, cómo se pide perdón, cómo se agradece. Ser adultos emocionalmente conscientes es la mejor educación, es educar desde el amor.
Cultivar la inteligencia emocional en familia no requiere perfección, sino presencia amorosa, compasión y constancia. Desde el enfoque neurocientífico, sabemos que el cerebro cambia con la práctica. Desde la psicología holística, confiamos en que el amor transforma. Por tanto, cada pequeño acto de conciencia en casa, cada palabra empática y cada abrazo sincero, es una semilla de salud emocional para toda la vida.
Estas experiencias de la inteligencia emocional se reflejan en todo el sistema familiar, incluyendo a los adultos mayores, quienes están dispuestos a integrarse a la dinámica del amor, ya que ellos han vivido muchas experiencias y pueden dar y recibir afecto sincero, mejorando su salud física mental, emocional y espiritual.
Gracias por compartir la experiencia del amor para vivir en correspondencia con la vibración de la felicidad.
*Dora Inés Grosso García es psicóloga holística, [email protected]
COPYRIGHT 2025
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El afecto, la ternura, las caricias y los besos favorecen el desarrollo del sistema nervioso, podemos crear rituales que nutren el vínculo y calman la mente y las emociones, como leer cuentos, agradecer al momento de comer, escuchar las inquietudes de los miembros de la familia, reconocer los acierto, invitar a niñas, niños y adultos a expresar cómo se sienten; pueden usar colores, sonidos o palabras, movimiento.
Podemos hacer ejercicios como la respiración consciente que regula el sistema nervioso autónomo y mejora la toma de decisiones. También puede hacerse con sonidos, cantos o afirmaciones.
¿Sabías que los entornos de la casa ordenados y seguros favorecen la neuro plasticidad y reducen el estrés?
Los espacios amorosos, con luz natural, aromas suaves, plantas, rincones de calma, lugares limpios y ordenados de colores suaves, generan emociones positivas, podemos invitar a cada miembro de la familia a participar en la decoración de la casa y los espacios donde comparten, también delegar tareas según su edad para hacer y sentir que todos participan y son importantes. Retroalimentarse al final de las actividades cotidianas, con frases afectivas y de gratitud fortalece los vínculos y el amor entre los miembros de la familia.
Los niños y las niñas, aprenden por imitación gracias a las neuronas espejo. Esto favorece que los adultos se liberen de la labor de control y sean guías y cocreadores del espacio donde viven y comparten. Hace que seamos más atentos a nuestros comportamientos y a la forma cómo expresamos el amor, el afecto. También podemos mostrar con humildad cómo se maneja una emoción difícil, cómo se pide perdón, cómo se agradece. Ser adultos emocionalmente conscientes es la mejor educación, es educar desde el amor.
Cultivar la inteligencia emocional en familia no requiere perfección, sino presencia amorosa, compasión y constancia. Desde el enfoque neurocientífico, sabemos que el cerebro cambia con la práctica. Desde la psicología holística, confiamos en que el amor transforma. Por tanto, cada pequeño acto de conciencia en casa, cada palabra empática y cada abrazo sincero, es una semilla de salud emocional para toda la vida.
Estas experiencias de la inteligencia emocional se reflejan en todo el sistema familiar, incluyendo a los adultos mayores, quienes están dispuestos a integrarse a la dinámica del amor, ya que ellos han vivido muchas experiencias y pueden dar y recibir afecto sincero, mejorando su salud física mental, emocional y espiritual.
Gracias por compartir la experiencia del amor para vivir en correspondencia con la vibración de la felicidad.
*Dora Inés Grosso García es psicóloga holística, [email protected]
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