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Espiritualidad y salud mental hoy

Una visión desde la psicología holística 

Por Dora Inés Grosso García
April 2025
La espiritualidad ha emergido como un recurso clave en la salud mental. Es una conexión profunda con uno mismo, con los demás y con la vida en su totalidad. Es como trascendemos la realidad en este momento, cada día, con lo que somos y en unión con el entorno y como nos sentimos con nosotros mismos.

En la actualidad necesitamos encontrar espacios para la introspección y la conexión genuina. La espiritualidad puede ser un camino hacia un bienestar más profundo, siempre que se adapte a las necesidades individuales y culturales de cada persona.  

Además, la espiritualidad promueve la liberación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que contribuyen al bienestar y la felicidad, la compasión y la gratitud. 

Es el encuentro con el alma, el espíritu con la Divinidad desde el contexto profundo, personal, es poder trascender quien soy y qué principios y valores rigen mi vida. Si mis pensamientos, acciones y consecuencias son acordes a esos principios y valores que mantienen el orden en este mundo. 

Espiritualidad no es religión. Sin embargo, desde la práctica religiosa se puede hacer este encuentro. Lo importante es que seas coherente, feliz y te sientas realizándote y viviendo auténticamente.  

La espiritualidad se entiende como una dimensión profunda y mental del ser humano. Está en el sistema de creencias que contribuye al equilibrio emocional, la felicidad, la resiliencia y el propósito de vida, y la salud, entre otros.  

¿Cómo se entrelazan la espiritualidad y la salud mental en el contexto actual? 

La neurociencia ha encontrado que una de las fuerzas más profundas del ser humano, es la creencia en ese ser supremo; también que las practicas espirituales ayudan a la persona a mejorar en todos los aspectos.  

Estudios recientes en neurociencia han demostrado que prácticas espirituales como la meditación y la oración pueden modificar la estructura cerebral, reduciendo la actividad en la amígdala y fortaleciendo la corteza prefrontal. La corteza prefrontal regula la toma de decisiones y la autorregulación de las emociones, liberando el estrés y la ansiedad, entre otros. 

La espiritualidad ha emergido como un recurso clave en la salud mental, no solo desde una perspectiva religiosa, sino como la búsqueda de significado. Cultivar una vida espiritual fortalece la mente, el cuerpo, las emociones, las relaciones, la energía vital, la relación con la comunidad y una mayor resiliencia ante la adversidad. 

Desde la psicología holística, el bienestar y la salud mental están interconectados con el cuerpo y el espíritu, juegan un papel clave. Algunas estrategias para integrar la espiritualidad en la salud mental incluyen: mindfulness o conciencia plena y meditación, prácticas de gratitud, rituales, servicio a los demás, conexión con la naturaleza, entre otras. 

Todas estas prácticas ayudan a reconfigurar el cerebro hacia una perspectiva más positiva, creando momentos de conexión. Podemos encender una vela o escribir en un diario, todo lo que aportar significado y estabilidad emocional. También pasar tiempo al aire libre favorece la paz interior y la claridad mental. Ayudar a otros fortalece el sentido de comunidad y propósito. 

Desde una perspectiva holística, la clave no está en imponer un modelo espiritual, sino en acompañar a cada individuo en su propio proceso de autoconocimiento y trascendencia. 

La integración de la espiritualidad en la salud mental no es una moda pasajera, sino una necesidad profunda del ser humano en busca de equilibrio. Al abrazar un enfoque holístico, podemos abrirnos a nuevas formas de sanación y plenitud, reconociendo que el bienestar va más allá de la mente: es un viaje de conexión con nosotros mismos, con los demás y con el universo en su totalidad. Recordemos que somos uno y nos une el amor universal. 

Gracias por seguir compartiendo el amor incondicional para sí mismos, para los demás, sin limitaciones, para el entorno, embelleciéndolo. Gracias por entregar amor en cada acto y pensamiento, en sus plegarias, en la experiencia de cada día, gracias por la dulzura, la alegría de amar. Gracias porque el amor nos une y cada día nuestras almas se integran para sanar este precioso planeta y todo lo que sea necesario para trascender en el amor. 

El poder del amor viene de nuestro encuentro espiritual. 

*Dora Inés Grosso García es psicóloga holística, [email protected].

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