Foto cortesía de Olga Salazar
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Ser padres

Educando niños responsables y autónomos

Por Olga Maritza Salazar
February 2024
Vivimos en una sociedad donde es fundamental enseñar a nuestros hijos a ser responsables con las decisiones que tomen y las actividades de su día a día, para que se pueda construir una comunidad más fuerte y segura tan necesaria para los núcleos familiares.
Es desde la infancia en que se forma el carácter del individuo. Si bien queremos hijos obedientes tampoco deseamos formar personas sumisas. Todo lo contrario, esperamos que tengan criterio propio y que cuando decidan algo, sepan por anticipado qué consecuencias van a tener sus actos.

La dependencia de los niños y adolescentes a los teléfonos móviles en el presente les deja una puerta abierta a cualquier clase de influencia en su desarrollo, a gastar su tiempo en cosas inservibles y olvidarse de sus responsabilidades como son estudiar, hacer sus tareas y mantener el orden con sus cosas.

Por eso es tan importante enseñarles que es la actitud a cómo enfrentarse a cada situación lo que influye mucho en los resultados, que sacar lo mejor de nosotros al actuar siempre nos dará una tranquilidad mental y un desarrollo familiar armonioso.

Si nuestro propósito es formar individuos responsables, no podemos resolverles todo, ni permitirles que procrastinen sus tareas, o que crezcan pensado ser recompensados por todo lo que hagan. Es importante que aprendan a gestionar sus necesidades y el rol que van a desempeñar con lo que decidieron.

Debemos tener en cuenta que las personas responsables desarrollan otros valores morales como la honestidad, el respeto a los demás, y por ende la puntualidad. Estas habilidades los hace jóvenes autónomos y confiables.

Los niños experimentan una sensación de autoconfianza y de logro, fortaleciendo su autoestima y motivándolos a asumir nuevas responsabilidades. Un ejemplo: cuando el padre enseña desde pequeño a su hijo a que decida qué ropa llevar para comprar entre 2 o 3 piezas que él le da para que escoja haciéndolo sentir muy importante.

El ser responsable los prepara mejor para su vida adulta, les enseña a planificar el tiempo y la perseverancia, proporcionándoles una base sólida y el poder para enfrentar desafíos futuros.

Al enseñar a los niños a ser responsables estamos logrando que sean ciudadanos comprometidos.

Hay casos en que son los padres los que no dejan desarrollar esa responsabilidad e independencia en sus hijos. Les gusta asumir el papel de padre o madre sacrificado, que cree que su hije no podrá hacer las cosas solo “porque todavía es muy joven”. No son conscientes del daño que le hacen.

El niño se acostumbra a que le resuelvan todo y ya no pone mayor interés en ser responsable de lo mínimo. Por ejemplo, si olvidó su merienda al ir a la escuela y ya ha pasado lo mismo algunas veces, entonces dejemos que asuma lo que viene a la hora de su lunch, tenga por seguro que él no vuelve a dejar la merienda.

Estos padres que siempre están encima de los asuntos de sus hijos se equivocan al no dejarlos ser protagonistas de su propia vida, a que se sientan útiles y competentes, y quizá en un futuro serán adultos inseguros que necesitan de terapia para recobrar su autoestima.

La responsabilidad se construye de forma progresiva, y en la vida diaria tenemos diversas formas de fomentarla.
Silvia Álava experta en temas familiares dice que “la felicidad está muy ligada al sentimiento de capacidad”. Cuando los niños no aprenden a resolver las cosas por sí mismos, están en contra de su propia felicidad.


 

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