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Vida saludable

Selectividad alimentaria extrema

Por Andrés Pérez Rangel
September 2023
Comer sopas licuadas y coladas en todas mis comidas, regalar mi porción de pastel en toda fiesta de cumpleaños, ordenar comidas infantiles en McDonald’s solo por el juguete y tener que llevar todo un juego de ollas, arroz y verduras en cada viaje familiar son algunas características de mi vida como una persona con ARFID.
¿Conoces a alguien que ha sido toda su vida muy selectivo o “mañoso” con lo que come diariamente? ¿Alguien que come lo mismo todos los días y que se rehúsa a probar alimentos nuevos constantemente? Es posible que se trate de una persona con ARFID, incluso sin saberlo, y posiblemente haya tenido una experiencia y hábitos similares a los míos, los cuales explicaré más adelante.

ARFID (Trastorno por Evitación/Restricción de la Ingesta de Alimentos, por sus siglas en inglés) es un trastorno de la alimentación clasificado en el año 2013 en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM-5), y puede ser vista como el miedo al comer ciertos alimentos o al comer en general, con la gran distinción de no estar directamente ligado a la imagen corporal propia, como en otros desórdenes alimenticios como bulimia y anorexia. Los síntomas de ARFID pueden manifestarse de formas diferentes y contrastantes en cada persona, pero el DSM-5 (página 334) describe su sintomatología general en tres aspectos principales: 
  • Desinterés por la comida, causando que el paciente no sienta hambre con mucha frecuencia, no disfrutar ni tener preferencias al comer, y hasta olvidar comer una de las comidas del día por no tener hambre.
  • Miedo a situaciones adversas por ingestión de alimentos, como intoxicación alimentaria, ahogamiento, náusea o alergias, las cuales crean una situación de estrés en el paciente al comer en general, o ingerir ciertas comidas.
  • Evitación sensorial, disgusto, llegando hasta la repulsión, a comidas debido a su sabor, textura, olor y aspecto.
La variedad de y la amplia gama de síntomas que puede presentar cada individuo dificulta en gran manera su diagnóstico, estudio y, a su vez, causa que a día de hoy no se conozca lo que lo origina. Aún así, la Asociación Nacional de Anorexia Nerviosa y Trastornos Asociados (ANAD) estima que al menos 28.8 millones de personas sufren de desórdenes alimenticios en algún punto de su vida, siendo entre 9% al 15% casos relacionados a ARFID.

El aspecto que me causó mayor dificultad a lo largo de mi estadía en mi país natal fue la evitación sensorial, experimentándola desde aproximadamente los 9 meses de nacido. La respuesta repulsiva que me provocaba probar casi cualquier alimento causó en mí el característico miedo de las personas con ARFID a probar nuevos alimentos. Esto llevó a que hasta los 2 años de edad mi dieta estuviera constituida únicamente de dos elementos: Biberones para bebé y agua. Mis padres fueron criticados severamente, por profesionales y la sociedad, por esta forma de alimentarme. Mis síntomas también me causaron problemas para socializar en eventos que involucran comida, como navidad y fiestas de cumpleaños, por lo que muchas veces no asistía, así como evitaba hablar de comida con mis amigos y contarles de mi condición.

Desde los 2 años de edad, mis padres empezaron a implementar medidas como jugar béisbol al comer, con una cucharada por strike, y preparar sopas, licuadas y coladas, para facilitar mi proceso de ingestión e incentivar a comer. 

Hoy en día tengo un menú mucho más amplio, un peso saludable y un mejor control de mis reacciones al comer. Para mejorar mi alimentación, algunas medidas que recomendaría a personas con ARFID para probar nuevos alimentos serían: probar la nueva comida sin condimentos, probar sus ingredientes de una comida uno por uno, y prepararse para a una reacción negativa al probar la comida (como tener un vaso de agua cerca para reducir el mal sabor en tal caso, para tener todo bajo control cuando se prueba un alimento nuevo y sentirse más seguro); pero el punto angular de la recuperación viene del apoyo familiar, estando siempre abiertos a las reacciones de la persona y respetando las comidas con las que se siente seguro para ingerir. Mi proceso de recuperación no hubiera sido posible sin el inmenso apoyo de mi familia.

Si bien, al día de hoy, no se ha conseguido alguna clase de cura, existe tratamiento terapéutico destinado a desarrollar un mejor manejo de las reacciones de la persona al probar alimentos nuevos. Si usted o alguien que conoce presenta síntomas similares, visite el sitio web de la Asociación Nacional de Desórdenes Alimenticios con el enlace nationaleatingdisorders.org/neda-espanol.


 

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