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Editorial

Aire puro

Por Mariel Fiori
August 2020
¡Bienvenides a todes a este número de agosto de la revista La Voz! La pandemia nos ha cambiado los planes a más de uno, diría yo a todo el mundo, literalmente. ¿Cuántos asados familiares, festejos de cumpleaños, vacaciones y todo tipo de eventos en persona se cancelaron ya a esta altura? Mientras acá en el estado de Nueva York los números de casos nuevos y fallecimientos son cada vez menos y menos, la historia en el resto del país es bien diferente. Por ahora acá pasó lo peor, pero el COVID-19 todavía no tiene ni cura ni vacuna. Sí, la vacuna somos nosotros, aún tenemos que seguir manteniendo la distancia de 2 metros con personas con las que no vivimos, usar mascarilla o cubre boca al salir de casa y lavarnos las manos con frecuencia.

Ahora también sabemos que el virus puede permanecer suspendido en el aire en lo que llaman las partículas de aerosol en los lugares interiores. Este aerosol es ese polvo que logramos ver flotando en el aire cuando el sol entra por la ventana, que siempre está ahí, incluso cuando el sol no nos lo señala. Al hablar, al respirar, al reírnos, al cantar, constantemente estamos dejando nuestra huella en el aire a nuestro alrededor. Por eso, en las etapas de PAUSA de nuestro estado no se permitió comer en el interior de los restaurantes hasta la fase 3, mientras que gimnasios, cines y centros comerciales quedaron cerrados bien pasado el comienzo de la fase 4.

¿Qué se puede hacer? Pues ventilar bien los espacios interiores, abrir ventanas, poner filtros de aire portátiles HEPA que filtran partículas tan chiquitas como nuestro coronavirus), explorar el tema de las luces ultravioletas que también destruyen el virus, a los sistemas de ventilación existentes limpiarlos y verificar que tengan filtros nivel MERS 13, según dijo el gobernador Cuomo y muchos otros expertos en el asunto de la calidad del aire. Por todo esto es mucho menos riesgoso estar afuera que adentro cuando tenemos que encontrarnos con otras personas, sin zoom de por medio, pero siempre un cubrebocas, por favor.

A tan solo pocas semanas de que los niños vuelven en bandadas a las escuelas del estado, los padres (y maestros y administrativos) estamos, con mucha razón, preocupados. Los distritos escolares y el departamento de educación del estado publican páginas y páginas de protocolos, la mayoría de los cuales dedican la mayor cantidad del espacio a hablar de distintos tipos de limpieza de superficies, distancias y cubrebocas. ¿Y del aire limpio quién habla? Un poco se dice. Por ejemplo, la página 43 de la guía de reapertura de la escuela del estado de Nueva York Señala: “Es importante establecer un horario para limpiar y/o cambiar los filtros del sistema de calefacción/aire acondicionado. Abrir ventanas, si se puede hacer de manera segura, y llevar a cabo clases al aire libre son otras estrategias para aumentar el flujo de aire”. O sea, las clases al aire libre pueden considerarse como parte de los planes, para seguridad y bienestar emocional.

De hecho, en pandemias anteriores, como la devastadora tuberculosis de 1907, el estado de Nueva York, junto con muchos otros estados del país, adoptó las aulas al aire libre, incluso en el pleno invierno de la región del noreste. Y no hubo enfermos. De hecho, la educación al aire libre no solo previene los contagios, sino que también tiene beneficios académicos.

Al consultarle sobre este asunto (si el distrito consideraría ofrecer algunas clases al aire libre), el Dr. Paul Paladino, superintendente del distrito escolar de Kingston, donde asisten mis hijos, me respondió: “Nuestros edificios están equipados con HVAC moderno y podemos aumentar los controles de flujo de aire fresco para aumentar el aire fresco en cada aula. También les estamos dando a nuestros directores de edificios la autonomía para dar instrucción al aire libre cuando sea posible”. Al cierre de esta edición, los directores decían que dejarían que los maestros tomaran la decisión de enseñar al aire libre si quieren. Mientras tanto, los sindicatos de maestros rechazan volver a las aulas por lo menos el primer trimestre del año. Un claro recordatorio de la realidad: estamos en plena pandemia.

Si hay algo que parece enseñarnos esta pandemia es a vivir el momento presente. Los métodos de ayer hoy ya no sirven. Al fin y al cabo, lo primero es la salud. ¿No?

Mariel Fiori 
Directora 

Y usted ¿enviará sus niños a la escuela? ¿qué planes tiene? Escriba a escribalavoz@yahoo.com ¡Y haga oír su voz!

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