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Recuerdos de...

Honduras y los jóvenes de OYE

Por Dylan Cassidy
February 2014

El Progreso, bautizada Ciudad Bonita por sus habitantes, descansa justo afuera de la capital industrial de Honduras, San Pedro Sula. Esta Ciudad Bonita, de mucho color y ritmo, ve pasar mucho comercio por sus carreteras y sirve como lugar de descanso para los camioneros que emprenden largos viajes. Los trabajadores que viven en los barrios toman el colectivo al centro. Muchos toman estos colectivos para después tomar el bus hacia San Pedro Sula para sus trabajos. Algunos se dirigen hacia la pulpería más cercana, las manos cargadas de compras para la comida familiar. Este verano, los niños caminaban a la escuela más cercana, y yo caminaba con ellos. Durante mi estadía en Honduras tuve la gran oportunidad de coordinar un taller de fotografía y cine en una escuela pública. 

Para mí y los estudiantes fue una gran experiencia; a mí me ayudó a conocerme mejor. Trabajé con OYE Adelante Jóvenes, una organización localizada en el corazón de El Progreso que ofrece becas a estudiantes de pocos recursos para seguir sus estudios en la escuela superior o la universidad. Esta organización además dirige varios proyectos comunitarios, como una estación de radio, una revista para jóvenes (parecida a La Voz), coordina eventos deportivos, y el programa Arte La Calle que ofrece talleres de pintura de murales.

Este verano comenzamos un proyecto nuevo audiovisual llamado Voces Juveniles Adobe. La meta de mi taller era familiarizarlos con programas de edición para después poder hacer un video propio. El curso se basó en métodos de grabación y el proceso de edición. Había dos clases, una para los estudiantes becados de OYE y otra en la escuela superior Perla de Ulua una vez a la semana, cada una de cinco horas.

Tuve que preparar un currículo de cinco meses por la duración del taller, pero sólo pude comenzar y le tocó a los otros jóvenes de OYE terminarlo. El entusiasmo de los estudiantes y su interés en las artes me han motivado a querer ser maestro. Descubrí también que al repasar la historia de la fotografía se pueden aprender de tantos temas diferentes. Y los jóvenes disfrutaron de las historias detrás de las fotografías que estudiamos.

Los hondureños son valientes, amables y suelen ser grandes amigos. Mi estadía en Honduras fue con la familia Osorio, a quienes agradezco por todo la cultura que me enseñaron y su generosidad. Aprendí a bailar “punta”, el baile nacional de Honduras.

Si nunca han probado una baleada les ruego que se toman el próximo avión hacia Honduras. Es una tortilla de harina de trigo rellena de frijoles refritos, huevo picado, aguacate, algunos tipos de carne, y queso rallado o mantequilla¿Les esta aguando la boca, no?  Solo procúrense no pedir una para el almuerzo, porque los hondureños se les van a reír, ya que por lo general, se come en el desayuno, merienda o cena.

Sin la ayuda de todos los trabajadores de OYE, mi tiempo en Honduras hubiese sido en vano. OYE depende de la ayuda de donaciones para mantener sus programas y becas dadas a los estudiantes: http://www.oyehonduras.org/

Para ver un ejemplo del trabajo producido por el programa de Voces Juveniles: http://www.youtube.com/watch?v=HWs4P1LilME

 


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