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El Mango Amarillo

September 2006

ella me regaló un mango maduro.

ésta mañana, como nunca antes había pasado,

me despertó un susurro: “el mango, el mango”.

mi sueño era tan pesado y estaba tan oscuro

que al comerme el mango, que estaba encima del nochero,

no sabía si comía despierto o comía en sueño.

 

con el primer jugoso mordisco tuve una visión.

vi sus enormes ojos de café

y sentí que los estaba masticando.

veía que ella se reía y sus ojos brillaban

y estaban intactos aunque me los había comido.

 

con la siguiente mordida del mango

me comí su cabello,

luego sus manos,

sus pies, sus senos.

me la comí toda

y sentí que todo lo suyo

estaba en todo lo mío.

sus ojos estaban adentro de los míos

sus manos, adentro de las mías.

 

me acosté de nuevo—

mis manos y mis labios, pegajosos por el mango.

estaba tan oscuro que veía lo mismo

con los ojos abiertos o cerrados.

en la oscuridad la sentí a ella

en cada centímetro de mi cuerpo.

la sentí como un espíritu poseyéndome

sin mi permiso. 



 
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