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Lo impensable

Por
December 2016
Sucedió lo que nadie pensaba que iba a pasar en el mundo: ganó las elecciones presidenciales el ‘monstruo’ que aparecía en las pesadillas de muchos. Pero al siguiente día, Juan, María y José fueron a trabajar, y sus hijos a la escuela, tal y como lo habían hecho por años, aunque esta vez con un poco de temor por la incertidumbre a lo que vendría.
Han pasado ya varias semanas desde aquel día en que la gente se fue a dormir pasadas las 3 de la mañana, para atestiguar los resultados de unas elecciones que iban a llevar a la primera mujer a la presidencia, o a un magnate, sin experiencia política, que en la campaña asustó, e insultó, a latinos, homosexuales, musulmanes, discapacitados, mujeres, inmigrantes, naciones y mercados, entre otros.
 
Pero dicen que después de la tormenta, viene la calma, incómoda esta vez, pero calma al fin. Millones de inmigrantes están todavía en un limbo que no les da la paz, ni la tranquilidad de saber que papá y mamá regresarán para la cena esta noche. Es una calma que permite a estudiantes asistir a sus clases como antes, excepto que ahora les recuerdan durante el almuerzo, o al salir de la escuela, sobre un muro imaginario que se desmorona ya, antes de ser construido.
 
Todo aparenta ser que la presidencia, es la presidencia y que las mentiras, calumnias, acusaciones y promesas de campaña, se quedan, en su mayoría, en eso. Hace 8 años Barak Obama llegó a la presidencia con el apoyo no sólo de los estadounidenses, sino también con la admiración del mundo. Los electores también le dieron una Cámara de Representantes y un Senado demócrata.
 
Su mensaje de “Hope” había traído esperanza a la pujante comunidad hispana que esperaba ansiosamente su comprensiva reforma migratoria.  Pero el presidente hizo caso omiso a lo prometido y se fue a arreglar la economía y a hacer sus guerras, por África, Asia y el Medio Oriente  y a abrir nuevos frentes con sus aviones no tripulados (drones).
 
Trump ha comenzado a cambiar su tono. Si hablaba de deportar a 11 millones de indocumentados, ahora habla de priorizar a dos millones que tienen récords criminales.  Si hablaba de construir un muro en la frontera con México, ahora admite que en unos lugares solo habrá una cerca.
 
Y así la vida continua, aunque no se puede bajar la guardia. Sí, somos millones de latinos, pero no fuimos lo suficiente contundente para decidir una elección. Nos toca recargar las baterías, reevaluar nuestras prioridades e involucrarnos en la vida política de este país, desde las juntas escolares y asambleas locales. No en cuatro años, ¡aquí, y ahora!
 
*Y usted ¿qué opina? Escriba a escribalavoz@yahoo.com ¡y haga oír su voz!
 
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