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Opinión

Derechos para los trabajadores agrícolas

Por Katia Chapman
December 2013
Se acercan las vacaciones y nos preparamos para festejar en nuestros hogares, demos gracias por quienes recogen nuestras frutas y verduras en los campos. De hecho, agradezcamos por todos los trabajadores de la alimentación de nuestra nación que procesan alimentos, distribuyen productos agrícolas y sirven a las familias en los restaurantes.

Hay más de veinte millones de trabajadores agrícolas en la nación, uno de los sectores de más rápido crecimiento. Desafortunadamente, la mayoría de los trabajadores tienen salarios que rozan el umbral de la pobreza. En particular, los trabajadores que dependen de propinas para ganarse la vida (camareros, meseros, y otros), y para trabajadores agrícolas que son dos veces más propensos que los demás trabajadores a vivir bajo el umbral de la pobreza. La mayoría ganan un promedio de $10.000 a $12.000 por año. Algunas temporadas son más abundantes que otras, y ahora estamos en invierno cuando los trabajadores tienen que competir por escasos empleos y viviendas para todo el año. 

El reciente aumento en el salario mínimo ha sido un paso en la dirección correcta para dar a estos trabajadores un salario decente para sobrevivir tiempos difíciles. Sin embargo, todavía falta mucho para conseguir justicia por los trabajadores en la base de la pirámide. Los trabajadores agrícolas, por ejemplo, todavía tienen derechos inadecuados en los libros y en la práctica. Hoy en día, los trabajadores agrícolas de Nueva York todavía no tienen protecciones como baja por enfermedad, pago de horas extras, un día de descanso, o seguro de salud. Los niños pueden trabajar en los campos a la edad de ocho con sus padres o a la edad de 12, independientemente – muy por debajo del estándar para permisos de otros trabajos – y en condiciones peligrosas con maquinaria y plaguicidas. Los trabajadores agrícolas no pueden sindicalizarse ya que están exentos de la Ley Nacional de Relaciones Laborales. Si los campesinos tratan de organizar o si provocan la ira de sus jefes, pueden ser despedidos sin ningún recurso legal. Se estima que más de la mitad son indocumentados, que viven bajo la amenaza constante de la deportación si intentan defender sus derechos por mejores condiciones (ver para más información: http://www.economist.com/node/17722932 y http://www.doleta.gov/agworker/report9/naws_rpt9.pdf).

En estas fiestas debemos dar gracias por aquellos que batallan con un salario mínimo para mantener a sus familias. Como una cuestión de moralidad y de humanidad, debería haber boicots, paros, huelgas de hambre, marchas, negociaciones sindicales, paros laborales, y un enfoque en conseguir mejoras significativas. Un pago decente para mantenerse a uno mismo y a su familia debería de ser algo que todos nosotros como trabajadores, sin importar la industria, deberíamos de apoyar como una cuestión de derecho moral.

*Los autores trabajan en la campaña por los trabajadores agrícolas del Ministerio Rural Migrante, RMM. http://www.ruralmigrantministry.org/

*Traducción de Kevin Soto.

 




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