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Recuerdos de...

España y el Mundial de Fútbol

Por
August 2010
Tuve la buena suerte de estar en España durante toda la fase eliminatoria de la Copa Mundial de Fútbol. Trabajando como monitor de un grupo de chicos estadounidenses, vi el gol de Andrés Iniesta en el minuto veinte y seis de tiempo extra en la gran pantalla desde la plaza mayor de Segovia. Sentí la explosión de la alegría de color rojo y amarillo, vi las lágrimas de felicidad en los ojos de los españoles, y oí los gritos y las canciones de una gente unida.

Cuando el árbitro señaló el fin del partido final, y España había conseguido su primer mundial, era la culminación de un proceso largo para la selección, el país, y para nuestro grupo de chicos también. Nuestro viaje por España consiste en una colección de chicos y chicas de catorce años de todas partes de los Estados Unidos, que viajan juntos por España durante un mes. Son chicos que quieren aprender el idioma y explorar la cultura de España.

En nuestra primera noche vimos el partido entre la selección de los Estados Unidos y Ghana. Nos puso muy triste ver a nuestra selección perder y salir del torneo. Sin nuestro propio equipo para apoyar, los chicos y yo empezábamos abrazar a la selección española. Esperando observar el éxito de un equipo desde adentro del país y la cultura, nos olvidamos de la perdida de los Estados Unidos y apoyamos a la “Furia Roja”.

Los chicos compraron jerséis y banderas y pintaron sus caras en rojo y amarillo para ver los partidos de España contra Portugal y Paraguay. Aprendieron los nombres de los jugadores y las canciones que gritan la gente en los bares y en la calle. Con cada gol de David Villa y cada parada de Iker Casillas, nuestros chicos se sumergieron más en el deporte, la cultura y la lengua de España. Poco a poco, partido a partido, se enamoraron del país.

El partido semfinal de España contra Alemania les presentó a la selección española y a nuestros chicos el desafió mas intenso del torneo. Los españoles tenían todo el talento, pero no estaban en su mejor forma, enfrentando a una selección alemana que había destruido a la selección argentina en el partido anterior. Con nervios y animación, fuimos como grupo a la gran pantalla en Segovia para ver el partidazo. Con confianza y estilo, la selección española jugó su partido mejor y avanzó al final contra los naranjas de Holanda.

Ya completamente obsesionados con la selección española, nuestros chicos llegaron a la plaza mayor en Segovia de nuevo para ver el partido final. Ahora miembros del mar de españoles que llenaron la plaza, esperamos y gritamos, todos con “La Roja”. El partido era una batalla, con las dos selecciones sudando la camiseta. Cuando marcó España en el tiempo extra, la euforia estalló por todas partes. Fue una experiencia colectiva que nunca olvidaremos.

La manera en que este mundial encantó a nuestros chicos, y la manera en que el triunfo provocó un sentido de éxtasis en el país, hizo darme cuenta del poder del fútbol internacional. Tiene la fuerza de unir, dar orgullo, y animar como nunca. Para los españoles, con su economía en rápido descenso y una nación dividida entre provincias bien distintas, fue un momento de serenidad y alegría colectiva. Los catalanes, los vascos, los gallegos, todos eran españoles en este momento. Aunque este mundial se acabó (con la mayoría de las selecciones hispanohablantes jugando muy bien) y España tendrá que enfrentar a sus problemas después de todas las celebraciones, siempre tendrá este momento de perfección. Es suyo para siempre.


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