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Tres juegos y un trabalenguas para divertirnos en español

Por María Cristina Brusca
July 2010
Solamente necesitamos un patio, o un jardín, o una plaza; varios amigos, ¡y muchas ganas de jugar

Para jugar al Martín Pescador: Un niño hace de Ángel y otro de Diablo, se ponen de acuerdo y eligen cada uno el nombre de una flor o una fruta.

El resto de los niños no conoce la elección.

El Ángel y el Diablo se colocan frente a frente y se toman de las manos levantando los brazos, de manera de hacer una barrera.

El resto de los niños forma una hilera y avanza recitando:

—Martín Pescador, ¿me dejará pasar?

El ángel y el Diablo les responden:

—Pasarán, pasarán, pero el último quedará.

La fila pasa por debajo de la barrera y, cuando llega el último niño, el Ángel y el Diablo bajan los brazos y le preguntan:

—¿Con quién quieres ir? ¿Con la pera o la manzana?

El niño elige y se coloca detrás de la fruta que eligió. Así sigue el juego hasta que todos están repartidos en dos bandos. Gana el grupo que tiene más niños.

 

 Cuando saltamos a la soga podemos cantar: El remolichón. Mientras se canta, entran a saltar todas las niñas a la vez y salen según va mandando la canción.

 

Al remolichón,

que de cuántas son.

Que de veintiuna,

que se salga una.

Que de veintidós,

que se salgan dos.

Que de veintitrés,

que se salgan tres.

Hace muchos años, cuando los bosques eran peligrosos porque había lobos que se comían a los niños, se inventó este juego: ¿Lobo está?

Los niños forman una ronda, giran y cantan tomados de la mano:

—Juguemos en el bosque mientras el lobo no está. ¿Lobo estás?

Un niño hace de “lobo” y, mientras gira en sentido contrario al de la ronda, contesta que está haciendo algo tantas veces como quiera, por ejemplo:

—Me estoy poniendo los pantalones.

—Me estoy peinando.

—Me estoy poniendo el sombrero.

El juego sigue hasta que el lobo contesta:

—¡Sí!, ¡y ahora iré por ustedes!

Con gritos de espanto la ronda se separa corriendo.

El “lobo” persigue a los niños y atrapa a uno que se así se convierte en el nuevo lobo y se repite el juego desde el comienzo.

 

La señora Chinchín de Chirivín

Por los campos de la China,

de la China de Pekín,

una china chincha mucho

con un junco chiquitín.

Al que pilla le machaca

y le chafa el peluquín

y le pincha con chinchetas

y le roba su botín.

O le plancha los chichones

mientras chilla: ¡chirivín!


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