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Usos y costumbres

No soy un loser, baby

Por Bill Valente
February 2006
A veces las palabras no tienen traducción. Puede ser que exista una palabra en inglés que significa una cosa, por ejemplo “fork”, y significa exactamente lo mismo en español, “tenedor”. Pero no hay manera de decir “bagel” en español por que no hay una palabra.

Llegué a entender esto hace un par de días cuando intentaba explicar a mi compañero de piso, que es español, que los protagonistas del programa americano que estábamos mirando eran winners, o ganadores en español, y que el y yo somos, por lógica, losers o perdedores.

No me entendió.

No llegué a entender cómo podíamos estar mirando el mismo producto de la cultura americana, un culebrón sobre cirujanos plásticos que viven en Miami, e interpretarlo de dos maneras tan distintas. Me pregunté cómo era posible que el no pudiera entender algo tan básico como la ley de ser un ganador o un perdedor.

A nosotros (y con nosotros quiero decir la humanidad) nos gusta el programa Nip-Tuck porque nos enseña lo que no somos. Miramos a gente que tiene todo (y con la palabra todo quiero decir dinero, belleza, sexo y muchas relaciones complicadas) y deseamos tener sus vidas. Por ver lo que no somos, sabemos lo que somos. Llegamos a entender la jerarquía de la sociedad y de esta manera recibimos la voluntad de superar nuestra situación. Es como si la televisión nos alimentara, nos cuidara, nos enseñara y nos quisiera. Y, sólo para que no nos enfademos demasiado, esta gente hace cosas horripilantes para que podamos decir, con la idea de que seríamos mejores, “No tengo lo que tienen ellos, pero si lo tuviera haría todo de una manera distinta. Soy un perdedor pero, algún día, seré un ganador y llevaré la vida de una manera superior. Yo voy a definir de nuevo lo que es ser ganador, y en el proceso, cambiaré el mundo”.

La ley del ganador y del perdedor

Esto es un fundamento filosófico muy provocativo y por lo tanto necesita ser reforzado continuamente. Esta idea, base de la vida moderna (y con la palabra moderna quiero decir americana, y con la palabra americana quiero decir los Estados Unidos) se transmite no sólo por la televisión. También nos la enseñan los profesores en el colegio, psicólogos, políticos, libros de auto-ayuda, talleres de espiritualidad y mujeres gorditas que han llegado a los cincuenta con el don de aceptarse a ellas mismas y ahora nos dicen cómo deberíamos ser felices.

Lo único que tenemos que hacer en la cultura de los EEUU es ir a una buena universidad, ganar una pasta increíble antes de tener 28 años, ser fieles a nosotros mismos (el más egoísta de todos los lemas), enfrentar nuestros miedos, adquirir unas adicciones, dejar estas adicciones, casarnos, ser asombrados y transformados por la belleza y el milagro de tener un hijo, quejarnos de la superficialidad de nuestra cultura de consumo, comprometernos a ayudar a la gente pobre a través del sistema de ayuda que lleva nuestra empresa, tener una amante o dos, descubrir de nuevo lo sencillo que puede ser la vida y ajustarnos a una vida tranquila apoyados por frases cortas de sabiduría estilo Oprah Winfrey y hacerlo todo antes de tener 35 años.

Para dejarlo claro: ser médico significa que eres un ganador, pero ser camarero significa que eres un perdedor; ser gordo o feo significa que eres un perdedor, mientras que tener cirugía plástica discreta para mejorar tu aspecto físico significa que eres un ganador; ser soltero significa que eres un perdedor y casarte significa que eres un ganador; aceptar que así son las cosas sin hablar del asunto significa que eres ganador, mientras que escribir sobre ellas en una revista desde un país extranjero significa que eres perdedor. Ya me entiendes.

Si encuentras difícil hacer el cambio para ser un súper ganador de la hostia, eres una foto de antes. Sencillamente existes en una etapa pre-cambio. Mereces la lástima de la sociedad y una oportunidad para salir en la televisión para cambiarte la vida. La gente puede acercarse y preguntarte sin remordimiento: “¿Qué te ha pasado?” En este tipo de situaciones debes utilizar las preguntas y la lástima para dar fuego a tu transformación personal. Estás listo para tu cambio y cualquier resistencia sólo prueba el hecho de que eres un perdedor empedernido.

Esta lógica refuerza el estilo de trabajar en los EEUU, apoya la economía y dirige en gran parte la política internacional. La conozco bien porque está inculcada desde la niñez y la sociedad sigue dándonos lecciones al respecto a la mínima oportunidad.

Para explicarlo bien a mi compañero de piso, hice lo que entendía que era el signo internacional para los perdedores: el gran ángulo de noventa grados de orgullo hecho con el pulgar y el índice en la frente. Mi compañero de piso me miraba con la misma mueca de pena que veo cada vez que intento explicar los excesos de la cultura americana a un europeo. Me miran como si estuvieran mirando a un perro que estuviera masticando sus propios puntos.

¿El signo internacional del perdedor?

Mi amigo me explicó que la palabra “perdedor” no significa exactamente lo mismo que “loser”. En España, el equipo que pierde un partido es el perdedor pero no se usa para describir a la gente en general de la misma manera que en los EEUU. Las personas simplemente existen. No quiero decir que la cultura de España no tenga sus perjuicios o que es una gran fiesta de amor. Sino que las cosas que definen a una persona aquí suelen ser la familia, los amigos, el equipo de fútbol que uno apoya, la política y la comida que te gusta. En España se juzga el uno al otro más por la ciudad de origen, el idioma y lo que tu bisabuelo le hizo a mi bisabuelo, que por el trabajo o el aspecto que uno tiene. El trabajo es importante y los españoles le dan mucha importancia aunque no tanto. La historia pesa mucho aquí pero la actualidad es mucho mas libre. Aquí alguien puede trabajar de camarero o vivir con sus padres hasta tener 35 años pero si puede salir a esquiar un fin de semana, esta persona está viviendo como un rey. La idea que todos vamos tirando es mucho más fuerte aquí. Me parece que ellos piensan que la vida es dura y siempre hay problemas y por eso existe la sangría, la cerveza, el tabaco, la música, los cafés, la familia, y los campeonatos de fútbol. La gente de los EEUU opina que sufrir es algo que tenemos que superar, que la felicidad eterna es posible y si no somos felices la culpa es de nosotros. Las personas que no puede lograr la felicidad son, por definición, perdedores. Los europeos creen que la vida es una parte felicidad y una parte sufrimiento. El sufrimiento es una cosa que hay que aceptar. Una persona sólo es una persona.

Es difícil ser un perdedor en el extranjero.

* El autor es periodista y escritor estadounidense. Actualmente reside en Barcelona, donde realiza un máster en diseño de páginas web.

“A nosotros nos gusta el programa Nip-Tuck porque nos enseña lo que no somos. Miramos a gente que tiene todo y deseamos tener sus vidas. Por ver lo que no somos, sabemos lo que somos.”

“Para dejarlo claro: ser médico significa que eres un ganador, pero ser camarero significa que eres un perdedor; ser gordo o feo significa que eres un perdedor, mientras que tener cirugía plástica discreta para mejorar tu aspecto físico significa que eres un ganador”

“Aquí alguien puede trabajar de camarero o vivir con sus padres hasta tener 35 años pero si puede salir a esquiar un fin de semana, esta persona está viviendo como un rey. La idea que todos vamos tirando es mucho más fuerte aquí.”




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