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Un día de furia

Que Dios bendiga a este racista

Por Jorge Morales
May 2009
Por circunstancias de la vida y de mi trabajo me ha tocado confrontar a muchas personas a las que no les agrada mucho la idea de que un inmigrante venga a su país a "robarles" el trabajo y el dinero. Por las mismas circunstancias de la vida fui testigo de un testimonio muy hermoso, un gesto de superación inmenso y una inteligencia sublime.

La conversación empezó de un modo normal, la pregunta que le formulé a Peter fue muy sencilla. Le pregunté a Peter:

 ─Jorge: ¿Cómo estuvo tu semana Peter?

─Peter: mmm..... ¿Cómo cree que estuvo? Soy dueño de una compañía de construcción, no hay trabajo en Ulster County, entonces decidí ir a Texas para probar suerte con mi grupo de trabajo. Y ¡maldita sea! nunca pude competir con los constructores de allá por el simple motivo de que....USTEDES ─eso me incluye a mí, claro soy inmigrante también─ USTEDES trabajan por la mitad del precio del que yo trabajo, por eso USTEDES me roban mi trabajo y mi dinero, dinero que es verde, verde americano.

Mi respuesta no se hizo esperar, y argumentamos por un buen rato sobre la inmigración y asuntos políticos y económicos, cosas que la gente RACISTA no ve, como el dinero que le entra al seguro social de mucha gente que no puede reclamar porque no pueden hacer la declaración de impuestos, o tal vez la cantidad de dinero que ingresa a este país por el manejo de las remesas...

─Jorge: Ah! ahí si no hay racismo. ¿cierto Peter?

─Peter: mmm…

A punto seguido no dijo nada. Su silencio me dio la razón.

En el mismo recinto donde transcurría el argumento migratorio entre un racista y un defensor acérrimo de los derechos de los inmigrantes estaba Pablo. Oh Pablo, un joven mexicano muy callado, habla muy poco inglés, pero entiende bastante, entiende lo suficiente como para haberse dado cuenta del argumento, pero Pablo simplemente calló.

*          *          *

A la semana siguiente semana nos reunimos de nuevo como todas las semanas. Estaban Peter, Pablo, seis personas más y por supuesto su servidor. Se acordarán que dije que Pablo no hablaba mucho. ¡Oh sorpresa por Dios! Pablo habló, y yo fui su intérprete en sus pensamientos hechos palabras.

─Pablo: ¿Don Jorge puedo decir algo?

─Jorge: Por supuesto Pablo, pero no me digas Don, me haces sentir viejo.

─Pablo: Le quiero dar las GRACIAS A MR. PETER, porque me hizo despertar del abuso del que estaba siendo víctima por mucho tiempo. El lunes me levanté y pensé que yo me merezco más. No merezco ganar 5 pesos la hora trabajando de sol a sol para una persona que me abusa, alguien que me trata muy mal por el hecho de que soy inmigrante. THANK YOU PETER ─apuntó Pablo─ Usted me hizo dar cuenta de que mi trabajo es valioso y que merezco un mejor trato por parte de mi empleador.

Peter estaba en silencio. Ni una sola palabra salía de su boca.

─Jorge: Pero Pablo cuéntanos ¿qué pasó con tu trabajo?

─Pablo: me dio mucho miedo renunciar pero lo hice, le recé a Dios y el mismo día conseguí un trabajo nuevo donde me tratan decentemente. THANK YOU Mr. Peter. GRACIAS.

Y a punto seguido sacó su sonrisa de satisfacción que aun guardo en mi memoria como si hubiera sido ayer.

¿Acaso tengo que añadir algo más a mi artículo de este mes? No. Ahí les digo todo.

Si te sientes como Pablo, escríbeme ([email protected]) o llámame, comenta sobre este artículo, te responderé para darte apoyo y consejo.

El autor es el facilitador del Programa Evolve, de Family of Woodstock. Teléfono: (845) 331-7080





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