El festival de La Guelaguetza, fotos de Michael Sibilia.
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Quiero ver a mis padres

La agonía y felicidad del programa de reunificación familiar

Por Antonio Flores-Lobos
August 2017

Aparte de ser deportado y separado de su familia, posiblemente no hay peor pesadilla para un inmigrante que el recibir la fatídica llamada en el medio de la noche y saber que su mamá, o papá murieron, y que, por ser indocumentado, nunca más podrá ver as sus progenitores, ni vivos, ni muertos.
 
Para medio ganarle tiempo a esa pesadilla, los gobiernos federales de Estados Unidos, México, algunos estados mexicanos y varios grupos y personas pro inmigrantes se han echado a cuestas la tarea de reunificar a padres e inmigrantes que no se han visto en dos décadas, antes de que sea demasiado tarde.

Eternos abrazos y lágrimas derramadas han sido captadas por cámaras en aeropuertos estadounidenses, ya que los Estados de Puebla, Morelos, Guerrero y Michoacán han logrado reunir a sus habitantes que partieron con los que se quedaron, y que hoy llegan al reencuentro, (algunos en sillas de ruedas) para ver y tocar a ese ser querido jamás olvidado.
 
Ante esa humana posibilidad, Oaxaca no se quiso quedar atrás, y como la Ciudad de Poughkeepsie tiene una de las más grandes poblaciones de oaxaqueños viviendo lejos de esa “tierra del sol que suspiran por ver”, pues decidieron tomar parte del programa que reunificaría por un mes a 25 inmigrantes con uno de sus padres.
 
Michoacán llamó a su programa de reunificación familiar “Palomas Mensajeras”, Morelos “Corazón de Plata” y Oaxaca “Guelaguetza”, por el festival cultural que representa a su estado y porque durante la estancia de los padres en esta región, los hijos inmigrantes iban a llevar a los padres a las 5 Guelaguetzas que han sido programadas para julio y agosto en Nueva York y Nueva Jersey.
 
Y aunque el programa pueda verse como un acto de amor y felicidad, para los que vivieron de cerca el largo y exhaustivo proceso de selección hubo tristezas y frustraciones.
En cuanto se lanzó la convocatoria, surgieron cientos de interesados, pero lo acordado era traer a 25 padres para reunirlos con sus hijos de cinco diferentes áreas (Poughkeepsie, Staten Island, New Rochelle, Ciudad de Nueva York y Connecticut).  A cada región le correspondía traer a cinco padres, que tendrían que ser seleccionados por un coordinador.
 
Por su visibilidad en las redes sociales, R-volución Radio y La Guelaguetza, se seleccionó a Fel Santos para coordinar la reunificación en nuestra área. De los casi 300 que mostraron a Santos su interés en participar, aparentemente, solo 48 cumplían los requisitos para participar.
 
Para empezar, los padres debían ser mayores de 60 años, oaxaqueños de nacimiento y residencia, tener pasaporte vigente y no haber visto a su hijo/a en 20 años. El inmigrante también debía cumplir con la regla de los 20 años, no tener historial criminal, pero sí los medios económicos para facilitar el transporte y la estancia del ser querido, entre otros.
 
El reloj seguía avanzando y el proceso de eliminación seguía su marcha. De 48, pasó a 24 candidatos y después, por desidia, o por cosas que salían a ultimo momento, el grupo se quedó con doce.
El día crucial, en que se escogerían los cinco padres participantes, Santos los convocó a su casa y entre agua de horchata, botanas,  e intercambio de anécdotas de Oaxaca, llegaron a un acuerdo: escribirían el nombre de cada uno de los papás en un papelito, los pondrían en un frasco transparente, grabarían lo acontecido, procederían al sorteo y aceptarían los resultados. Los primeros cinco nombres que sacaran del frasco serían los de los padres que visitarían a sus hijos, y así se hizo.
 
“La tristeza reflejada en los rostros de los no elegidos no me dejó dormir esa noche”, comentó Santos. “Pero soy muy creyente y me puse a rezar por los demás y en la mañana tuve una respuesta,” agregó. “Me llamó el coordinador para decirme que necesitaban tres personas más, porque algunos de los ganadores de sus grupos no habían podido cumplir los requisitos”, agregó. Como necesitaban los nombres de inmediato y él estaba en su trabajo, se comunicó con su grupo y les avisó que haría un minisorteo, que grabaría con su teléfono. Eso fue en la mañana. En la tarde le pidieron otros tres; de modo que de los doce preseleccionados, once de los poughkeepsisqueños podrían reunirse con sus padres.
 
Y aunque se esperaba que padres e inmigrantes se reunieran y convivieran en todas las Guelaguetzas,  solo estarán presentes en la Guelaguetza de Staten Island, que se lleva a cabo el 20 de agosto en el Snug Harbor Cultural Center. 
 

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