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PRÍNCIPE AZUL

Novela por entregas. Parte 5

Por Robinson David Martínez
February 2011

En el último capítulo, el príncipe azul está en un estado dimensional más allá del reino de los sueños. Allí encuentra a la mujer de ojos de venado y diadema de oro que le habla de la importancia del lenguaje más allá de las palabras. La presencia de esta mujer crea un efecto desastroso en el príncipe, que se pone a llorar y a recapitular el álbum de los recuerdos de toda su vida. 

"¿por qué lloras?" preguntó el extremadamente pequeño hombre barbudo.  

"creo que me estoy muriendo".

el pequeño señor barbudo soltó la carcajada. 

"bueno, su majestad, usted sí se está muriendo ─una parte lo está. hay dos semillas que retoñan en todo: una hace que se mueran las cosas y la otra, que nazcan".

el pequeño hombre barbudo suspiró. miró al príncipe, a punto de decirle algo pero se detuvo.  

"tengo que mostrarle algo. esto va a traerle sufrimiento, pero tengo que hacerlo".

el hombre barbudo cerró los ojos con inmediata expresión de relajación profunda.  

"cierre los ojos".

instantáneamente sintió una vibración en todo su alrededor. todas sus células vibraban, se movían, se acomodaban. aumentó la frecuencia. la sintió y la oyó en mil sitios diferentes del cuerpo. 

el príncipe sintió que se convertía en mil gotas azules suspendidas en el aire. todas las goticas se separaron y esto le causó una oleada de dolor, como si se le hubieran quebrado todos los huesos de golpe. 

gritó y no salió sonido. sin querer, orinó lo que sentía como un ácido que le quemaba la piel.  

sus ojos permanecían cerrados. sentía las mil potencialidades de identidad y experiencia humana en cada gota azul de su conciencia suspendida. era increíble. estaba experimentando percepciones paralelas, cada una distinta y concreta ─vidas de verdad, del pasado, del futuro, vivencias, placeres, dolores y las sentía todas al mismo tiempo.  

le dio dolor de estómago. el príncipe vomitó sangre coagulada podrida. tosió y vomitó demasiado. al terminar el príncipe se asombró de cuán viva lucía la asquerosa pila de sangre oscura.  

"¿ves eso? la vida es un tipo de sueño y esto es una metáfora. cada ser humano tiene este monstruo muy escondido que atrapa al buda de oro en nuestro corazón. nosotros te estamos preparando para tu tarea. te estamos limpiando para que vuelvas a un estado de pureza". 

el príncipe tenía la piel de color polvo blanco. no podía hablar. sintió la vibración de nuevo. sus gotas azules comenzaron a girar velozmente. al príncipe se le fue el dolor. sentía una sensación de belleza. era extraño, como si un río atravesara su corazón con energía dorada. sentía mil ríos en sus mil gotas. esto le producía un placer indescriptible.  jamás había sentido algo así. era el río chi del cosmos. el prana en las venas del creador. sintió amor. un amor estremecedor. se sintió uno con todo: yo soy tú y vos sos yo. 

todas las gotas se evaporaron hacia una enorme nube blanca. 

"¡soy nube!" 

"ahora a tu palacio".

el príncipe sintió la asombrosa sensación de flotar libremente en el cielo azul. escuchaba y sentía todo lo que sentía la gente debajo de él. vio el palacio con techo de oro y paredes de plata. había muerte y muchas sombras. la profunda tristeza en el corazón de una anciana. 

el príncipe, como nube, sintió las entidades oscuras y vaporosas flotando alrededor de los centenares de cadáveres. todos sentían angustia, depresión, rabia. 

habían cuerpos por todo el palacio. la única persona viva era delni. estaba sentada en posición de meditación con ojos entreabiertos. el príncipe azul vio la memoria-visión de delni leyéndole la mano. todos en el palacio estaban muertos. las paredes de plata estaban manchadas de sangre.  los buitres y moscas abundaban cerca de la carne humana muerta.  

el rostro de delni era pura ecuanimidad, aunque sus mejillas tenían un camino de lágrimas secas. su expresión cambió a uno de concentración intensa. con respiraciones cortas, exhalaba e inhalaba rápidamente. su corazón palpitaba cada vez más rápido. respiraba con tanta intensidad. hubo chispas en las puntas de su cabello y cada fibra prendió fuego. las llamas se le esparcieron por la cara, los dedos. delni abrió la boca y dio un fuerte grito de halcón. su rostro se suavizó y las lágrimas salían de sus ojos mientras el fuego quemaba su piel.  


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