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¡Feliz Día de las Brujas!

Una calabaza llamada Jack

Por María Cristina Brusca
October 2010

Dice la leyenda que hace muchos, muchos años vivía, en el país de los celtas, un granjero llamado Jack.

Jack se comportaba muy mal con todos: siempre quería sacar ventaja de sus vecinos y, para lograrlo, les mentía y los engañaba.
Así perdió a sus amigos y la gente comenzó a llamarlo “Jack, el Tacaño”. Todos le temían y decían que era más malo que el mismo Diablo.
Pronto, Jack se hizo tan famoso por su maldad que el Diablo se enteró y decidió comprobar si lo que se decía era verdad.
El Diablo no podía soportar que alguien fuese más malo que él. Un día, se disfrazó de granjero, fue al pueblo de Jack y lo invitó a beber en la taberna.
Después de muchas horas (y muchas copas), el Diablo comprobó que Jack era un verdadero malvado. Entonces le reveló quién era, y le dijo que se lo llevaría al Infierno.
Para ganar tiempo, Jack le invitó otra copa. Porque sabía que, a la hora de pagar, ninguno de los dos tendría suficiente dinero.
Así fue como Jack desafió al rey del Infierno a que demostrase sus poderes convirtiéndose en una moneda para pagar las copas.
El Diablo se convirtió en una moneda y Jack se la metió en el bolsillo, donde tenía un crucifijo de plata.
El Diablo quedó encerrado en el bolsillo del granjero y, para que lo dejase salir, tuvo que prometerle que no se lo llevaría al Infierno por un año.
Cuando se cumplió el plazo fue a buscarlo a su casa. Entonces Jack le pidió un último deseo: Que cogiese una manzana del árbol que estaba en el patio.
El Diablo se trepó al manzano y, rápidamente, Jack talló una cruz en el tronco para que no se pudiese bajar.
Esta vez el Diablo tuvo que prometerle que no lo molestaría nunca más y que nunca, nunca, NUNCA se lo llevaría al Infierno.
Pasaron muchos años. Jack hizo miles de horribles maldades.
Por fin se murió y, como quería pasarla bien, fue hasta el Cielo.
Pero en la puerta estaba San Pedro y no lo dejó entrar: ¡En el Cielo conocían todas sus maldades!
San Pedro lo mandó derechito al Infierno, pero allí tampoco pudo entrar porque el Diablo cumplió la promesa que le había hecho tantos años atrás: nunca, nunca, NUNCA se lo llevaría con él.
El Diablo lo dejó fuera pero le dio un gran nabo hueco con un carbón encendido dentro. Con esa única luz como guía, Jack vaga por siempre entre los reinos del Bien y del Mal.
Con el tiempo Jack, el Tacaño comenzó a conocerse como “Jack Linterna” (Jack of the Lantern o Jack O’ Lantern).
En las noches de Halloween, Jack Linterna alumbra el camino a las almas de los muertos que vienen de visita a la tierra.
Por eso es que tallamos calabazas bien grandes y les ponemos velas encendidas dentro. ¡Para que nunca, nunca, NUNCA Jack se acerque a nuestras casas!
 


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