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Recuerdos de...

Semana Santa en Oaxaca

Por
April 2006
Semana Santa, la semana entre Domingo de Ramos y Pascua, comienza silenciosamente en la sureña ciudad mexicana de Oaxaca. Gentes de pueblos vecinos viajan a la ciudad para vender crucifijos y figuras que han hecho con palmas. Ponen sus mercaderías frente a las muchas iglesias y catedrales de la ciudad, haciendo figuras pacientemente mientras esperan que la gente pare y les compre algo.
Jesús Silva se sienta enfrente de una iglesia adyacente al zócalo, tejiendo una complicada estrella. “Aprendí este diseño de mi padre, que lo aprendió de su padre”, dice. “Cada familia tiene sus propios diseños”. Agrega que puede llevar meses, o a veces años, dominar los diseños. Jesús, como mucho de los pobladores, es un campesino que se gana la vida a duras penas con unos pocos acres de tierra. “Lo que gano durante esta semana me ayuda a sobrevivir”, dice. Las preciosas figuras que vende cuestan unos pocos dólares y sólo me pide una Coca Cola a cambio de dejarme sacarle una foto.

Las procesiones que tienen lugar durante toda la Semana Santa comienzan en serio el Domingo de Ramos y una de las más impresionantes ocurre en San Antonio, un pueblo a unos 50 Km. de Oaxaca. Los vecinos se juntan afuera del cementerio temprano por la mañana y colocan vegetales que han traído en la base de una imagen de Jesús montado en un burro. Otras personas donan una gran variedad de cosas —todo desde ropa y pasteles a cassettes de música— que serán rematadas después de la misa. Una docena de hombres carga la imagen de Jesús, que como está rebosante de vegetales debe pesar más de doscientos kilos. Se nota claramente el esfuerzo que están haciendo a medida que caminan los dos kilómetros a la iglesia y cuando llegan al patio de la iglesia, los hombres deben agacharse para pasar por un arco. La imagen se tambalea vacilante mientras la gente grita aliento y consejos. Hubo varios momentos en que la imagen se salvó de milagro de no caer, pero al final los hombres y la imagen llegaron bien al patio de la iglesia.

El martes, las familias se reúnen en el patio de la iglesia de San Tomás Xolchimilco en Oaxaca para una tradición llamada simplemente “refrescos”. Unas veinte familias ponen puestos desde donde dan gratis refrescos a los centenares de personas que vienen. Me imaginé que esto tendría algún referente bíblico pero cuando le pregunté a alguien sobre los orígenes de la tradición, sencillamente me respondió “No sé. Siempre hemos hecho esto”. Rápidamente se dan cuenta de mi presencia (soy el único gringo allí) e inmediatamente me ofrecen refrescos con nombres como horchata con melón, horchata, tecuil y chilacayota. Todos son muy distintos, deliciosos y probablemente cada uno tiene azúcar para un mes. No es de extrañar que no pudiera dormir esa noche.

Uno de los eventos más importantes del Viernes Santo ocurre en el pueblo de Tlalixtlac donde se escenifica la crucifixión de Jesús. Unos treinta hombres jóvenes del pueblo están vestidos de soldados romanos y toman turnos en burlarse, abofetear y azotar al joven que representa a Jesús. Después de la escena de Jesús ante Poncio Pilatos, el joven arrastra una larga cruz por las calles, flanqueado por otros dos jóvenes que representan a los dos ladrones que fueron crucificados con Jesús. Los tres son azotados a medida que caminan y grandes latigazos aparecen en sus espaldas. Es una tarde cálida y la caminata por el pueblo lleva casi dos horas. Estoy sintiendo los efectos del calor y todo lo que llevo es mi cámara y una mochila. Los tres hombres se están agotando bajo el peso de sus cargas.

Lo mejor del día es El Encuentro, entre Jesús y María, que, piadosamente, ocurre bajo una tienda. La multitud de varios centenares de personas se queda silenciosa cuando María se acerca a su hijo y se detiene frente a él, llorando. Pasan varios minutos en silencio antes de que los tres hombres continúen su recorrido de regreso a la iglesia adonde son atados a las cruces y dejados al sol durante otra hora más.

Oaxaca está sorprendentemente tranquila el Domingo de Pascua. El tema central de la semana está definitivamente en los eventos del Viernes Santo. La gente me dice que en México, el énfasis está puesto en el sufrimiento y la pérdida de María. En los Estados Unidos pareciera que la mayoría de la gente considera que la resurrección es la parte más importante de la semana. De alguna manera resume la diferencia entre los Estados Unidos y México: aquí el foco está en la victoria de Jesús sobre la muerte, en México en el reconocimiento de que la vida está llena de dolor, sufrimiento y pérdida.

* Traducción de Mariel Fiori
** Joseph Sorrentino es fotógrafo social y periodista. Actualmente reside en Rochester, Nueva York.




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