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Usos y Costumbres

Tolerancia para el Día de Acción de Gracias

November 2008
Este último jueves de noviembre celebraremos una vez más el Día de Acción de Gracias. Ese día, nuestras familias se reúnen para compartir una comida abundante, donde el pavo o guajolote es el platillo principal, tal y como lo fuera hace casi más de cuatrocientos años, cuando los ingleses emigrados a esta tierra comieron en ejemplar camaradería con los nativos que habitaban aquí.
Efectivamente, a principios de los años mil seiscientos, cantidad de ingleses cruzaron el Océano Atlántico y llegaron a Estados Unidos, donde los nativos que habitaban esta tierra los ayudaron, enseñándoles a sobrevivir. Tiempo después, estos peregrinos ingleses decidieron reunirse con los nativos para, con un gran banquete, dar gracias por la buena cosecha. Por supuesto, no anticiparon la gran cantidad de indios que llegarían, así que los nativos, al percatarse de que la comida no sería suficiente para todos, fueron a sus casas a traer más alimentos y volvieron trayendo venados, pavos salvajes, pan de maíz y otros manjares. Por primera vez, los nativos se sentaban en mesas en vez de pieles tendidas en el suelo. Las mujeres nativas se sentaron al lado de sus hombres. Las peregrinas, sin embargo, permanecieron detrás de las mesas y esperaron hasta después de que sus esposos terminaran de comer, ya que ésa era su costumbre. No fue sino hasta años más tarde, cuando los ingleses (especialmente los que llegaron después) empezaron a decirles a los nativos que tanto su religión como sus costumbres estaban equivocadas, que esta amistad sucumbiría.
 

Y es que en general, toda relación funciona mientras exista la aceptación de nuestras diferencias, pero sobre todo, el respeto de las mismas. Es cuando nos declaramos verdugos gratuitos o intentamos jugar a ser Dios para condenar a los demás por no pensar o vivir como nosotros, que nuestras relaciones de amistad, de pareja, o de familia se vuelven frágiles y se destrozan. 

 

Cuando los primeros peregrinos se reunieron a comer con los nativos, estos no se quejaron ni protestaron por la insuficiencia de comida. Entendieron el desconocimiento de los ingleses y solucionaron la situación poniendo más comida de su parte. Tampoco los peregrinos criticaron la costumbre de los nativos de sentarse con sus mujeres, y las nativas respetaron la costumbre de las peregrinas de comer después de sus esposos. Sin embargo, cuando unos empezaron a criticar a los otros y, lo que es más grave, cuando pretendieron que los otros cambiaran su manera de pensar y de vivir, la relación se redujo a nada. Sólo unos pocos años más tarde, los hijos de esta gente que un día comieron juntos se pondrían en pie de guerra y se matarían entre sí.

 

¿Comprenderemos algún día este concepto y podremos vivir en armonía? ¿Lograremos (en estos tiempos difíciles llenos de caos, guerra y odio) llegar a vivir como peregrinos y nativos y no como peregrinos en contra de nativos? Yo espero que sí. Espero que en el Día de Acción de Gracias de este año disfrutemos en compañía de familiares y amigos, y espero que aprovechemos la oportunidad para reflexionar sobre la comprensión, la tolerancia y el respeto.

 


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