add this print this page
Los fundadores de Universidad de la Tierra, Gustavo Esteva y Sergio Beltrán, con la escritora en la Universidad, Oaxaca, México
Los fundadores de Universidad de la Tierra, Gustavo Esteva y Sergio Beltrán, con la escritora en la Universidad, Oaxaca, México

Universidad de la Tierra: la libertad de aprender

August 2008

En la Universidad de la Tierra (Unitierra), en Oaxaca, México, no hay maestros, ni notas, ni clases, ni programas fijos. Es un espacio para aprender, donde los alumnos tienen la libertad de elegir su educación.

Los alumnos llegan a la Universidad y les dicen a sus fundadores, Gustavo Esteva y Sergio Beltrán, lo que quieren aprender. Unitierra les ayuda a encontrar un practicum dónde pueden observar y trabajar con alguien que ya está haciendo lo que el alumno quiere ser. Por ejemplo, si un alumno quiere ser abogado agrario, Unitierra busca un abogado agrario que necesite un aprendiz, y desde el primer día, el alumno empieza a realizar y conocer el trabajo del abogado. En este proceso, los alumnos mismos descubren qué libros tienen que leer para conseguir el conocimiento necesario para su trabajo. Unitierra también organiza foros y talleres para complementar el proceso de aprender.

 

Porque no existen maestros, ni notas, ni programas fijos, el proceso y los resultados del aprendizaje vienen del esfuerzo del alumno—su destino está en sus manos, y él mismo debe aplicarse para tener éxito. El éxito será el resultado de su propia disciplina. Después de uno o dos años de aprendizaje, cuando sus compañeros ven que el alumno es competente en su trabajo, Unitierra le regala un diploma. El diploma es una protección contra la discriminación y da al alumno reconocimiento en su comunidad.

 

Esteva y Beltrán fundaron Unitierra en 1999 para ayudar a la gente de las comunidades y barrios de Oaxaca. De esos lugares vienen los alumnos que no podrían pagar los costos de una universidad tradicional. En Unitierra nada más tienen que aportar una pequeña cooperación por su tiempo allí. La idea es que los alumnos aprendan a prestar servicios en sus comunidades de origen para ayudar a sus vecinos y a ellos mismos para conseguir el dinero para vivir. Así mejoran sus comunidades. Dice Esteva, que ya ha tenido unos 500 alumnos, “todos los estudiantes, hasta donde sabemos, siguen inmersos en sus comunidades y regiones, aplicando lo que aprendieron de una u otra manera. En todos los casos, se trata de actividades específicas que contribuyen al cambio social en su realidad”.

 

Si bien es un espacio para alumnos que tal vez nunca fueron a una escuela regular, Unitierra se autodenomina “universidad” para jugar con los símbolos del sistema educativo oficial. Es una forma de luchar contra el sistema oficial, en donde solamente el 8% de los mexicanos graduados de universidades oficiales pueden realizar el trabajo por el que recibieron su diploma. Abogados e ingenieros trabajan como taxistas o vendedores en los mercados. Pero para los alumnos de Unitierra esto no pasa porque parte de su meta en asistir a la Universidad es buscar un trabajo que preste servicios a la gente en sus comunidades, que lo necesitan y mucho.

 

Unitierra ofrece una perspectiva de educación alternativa—el proceso y el resultado están en las manos de cada alumno, y la meta es la de crear un trabajo que sea útil para sus conciudadanos de su comunidad. Bastante diferente del sistema educativo oficial.



back to top

COPYRIGHT 2008
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson

 

Comments

Comentario: ComentarioHola, buenas tardes. Me podrían dar informes de los requisitos que se necesitan para inscribirse. Costos y fechas de entrada. Gracias, Pilar Romero Aldrete
Posted: 6/16/2017