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Inmigración al Revés

De los Estados Unidos a México

July 2008

Soy inmigrante. Estoy viviendo en un país que no es el mío, aprendiendo un nuevo idioma y una nueva cultura. Trabajo. Comparto mi comunidad con un grupo pequeño de mis paisanos, que también viven aquí. Algunos no hablamos el idioma principal de aquí, y a otros no les interesa salir de su comunidad de paisanos para aprender sobre la cultura y la gente del país. Me dijeron que otros como yo están robándole el trabajo a los que nacieron aquí. Unos trabajan sin papeles. Pero el número de inmigrantes de mi país a este sigue aumentando.

Soy estadounidense y vivo en Oaxaca, México, una ciudad bonita, tranquila, y con un pequeño grupo de inmigrantes de diferentes países—muchos paisanos míos, muchos de Canadá y de Alemania o Italia.

Oaxaca, México, es un destino muy popular para los turistas, y algunos se enamoran de la ciudad, la cultura, la forma de vida, y regresan a vivir aquí. Patricia Hohl, de Nueva York, vive en Oaxaca por más de ocho meses y dice “vine de vacaciones y me gustó bastante…Tenía ganas de mudarme porque creo cuando realmente vives y trabajas en un país tienes la oportunidad de conocer más la gente, la cultura y la vida a diario”.

Hohl es la coordinadora de los programas de inglés en la Academia Maple, una escuela de idiomas en Oaxaca. Aquí hay muchas escuelas de idiomas, y por eso, muchos maestros que vienen del extranjero. Yo pertenezco a este grupo; soy maestra de inglés, hablante nativa, también en la Academia Maple. Los directores de esta escuela son un oaxaqueño y su esposa canadiense. Los maestros vienen de los Estados Unidos principalmente. Dice Hohl, “muchas amigas mías aquí también son de los Estados Unidos y tienen un trabajo similar. Es natural para los extranjeros acercarnos a otros. Creo que cuando te cambias de lugar necesitas gente que conoce de dónde eres”.

La política los atrae

Nate Reister, de Maryland, que lleva medio año viviendo aquí, conoció Oaxaca cuando estudiaba en México. A él le interesaba el conflicto en Oaxaca de 2006, y por eso dice “quise regresar y aprender más sobre el ambiente de Oaxaca y las circunstancias de la resistencia”. Cómo Reister, otro grupo de inmigrantes se mudan a Oaxaca porque les atrae la política y quieren trabajar con grupos de justicia social en Oaxaca.

Reister colabora con una organización llamada CACITA—Centro Autónomo para la Creación Intercultural de Tecnologías Apropiadas. “Allí hacemos bici-máquinas, hornos solares, baños secos, y abonos efectivos. Trabajamos en coordinación con comunidades pequeñas para construir cosas que pertenezcan a los pueblos y la gente,” dice Reister. A veces, por su trabajo, tiene problemas con la policía por que los extranjeros no pueden involucrarse en la política de México—es ilegal. Dice Reister, “Una vez los policías me dijeron que no tengo derechos aquí, que no quieren verme más en Oaxaca, en particular en cosas políticas, y que pueden desaparecerme si quieren”.

Mark Baxter, jubilado de Minneapolis, Minnesota, también se interesó en la política de Oaxaca cuando tomó la decisión de mudarse hace unos años. Él estaba cansado de la política de los Estados Unidos, “viví en los EEUU todo mi vida y amo a mi país pero hace demasiado mal ahora”.

Mark pertenece al tercer grupo que viene a México, a vivir después de su jubilación. Unos, cómo el, están cansados de la política de los Estados Unidos y vienen por eso. Otros quieren vivir en un clima en donde hay sol y calor todo el año. Otros se mudan aquí porque pueden vivir muy bien con poco dinero, menos que en los Estados Unidos, o todas las razones.

Dice Mark, bromeando, “me gusta vivir aquí tanto que mi plan es vivir en Oaxaca hasta que me regresen a los Estados Unidos. Pero estoy intentando no darles motivo para que lo hagan”.




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