add this print this page

A los latinos se les quita el derecho a votar

December 2006
Dos artículos recientes del periódico llamaron mi atención y los dos tenían que ver con la quita de poder a los latinos en los Estados Unidos. El primer artículo era sobre el plan de los funcionarios de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía para comenzar a hacer el examen de naturalización más difícil con preguntas más arduas de memorizar. El segundo trataba del plan de los Demócratas para darle baja prioridad a la reforma inmigratoria. Desde 1998 que veo los esfuerzos de los agentes del poder gubernamental en los EEUU para privar de derechos civiles a los latinos al hacerles “extremadamente” dificultoso el camino a la ciudadanía.

Recuerde que los latinos somos la minoría que más rápido crece en el país y el grupo más extenso de inmigrantes ―documentados e indocumentados juntos. Si los latinos no pueden hacerse residentes permanentes legales, no pueden llegar a ser ciudadanos estadounidenses. Si no pueden hacerse ciudadanos, no pueden votar y decidir quién ejercerá el poder en los Estados Unidos. Ambos partidos tienen miedo de que los latinos tengan demasiado poder, y han creado gradualmente leyes que hacen casi imposible el camino a la ciudadanía para los latinos y otros inmigrantes de países en desarrollo.

Después de las leyes de legalización de 1986, los agentes del poder del Congreso sabían que la mayoría de los inmigrantes a los EEUU serían latinos, asiáticos y de algunas naciones del tercer mundo. La mayoría de estos inmigrantes serían específicamente mexicanos. Esto era evidente porque los europeos y japoneses tienen una tasa de nacimiento incluso menor que la de los ciudadanos nacidos en este país, y una generación de nacidos durante la explosión demográfica de 1945 a 1965 (baby boomers) más grande que la de Estados Unidos. En 1988, el gobierno creó un recurso de inmigración conocido como el Estado de Protegido Temporal (TPS, según sus siglas en inglés) que permitiría vivir y trabajar a los inmigrantes documentados e indocumentados llegados a los Estados Unidos por una catástrofe. Una parte esencial de este recurso inmigratorio es que el Congreso no podría crear nunca una ley que les otorgara automáticamente la residencia legal permanente a los extranjeros en el programa TPS. Esta es la razón por la que muchos latinos y ciudadanos de países del tercer mundo han quedado clavados en este programa por más de diez años y probablemente se queden así por otros diez años más. Con el TPS no pueden hacerse residentes y por lo tanto no tienen un camino claro a la ciudadanía.

Prohibiciones hechas sólo para latinos

En 1996 el Congreso aprobó la Ley de Reforma de Inmigración Ilegal y la Responsabilidad Inmigratoria, una ley que penalizó y quitó el estado de residencia permanente legal a los inmigrantes, especialmente si tenían problemas penales. Esta ley creó una prohibición de conseguir la tarjeta verde durante 3 a 10 años para los inmigrantes que estuvieran presentes de manera ilegal en los Estados Unidos. Los que entren ilegalmente o se queden en los EEUU sin autorización por más de un año, deben dejar el país y quedarse afuera por diez años. Por supuesto, esta prohibición no se aplicaba a los ciudadanos europeos o de países del primer mundo que pueden entrar a los Estados Unidos sin visado, sólo presentando su pasaporte. De hecho, si el gobierno descubre por casualidad que estos europeos se quedaron en el país por más de los tres meses autorizados a estar aquí, sólo se les advierte de la situación y tienen seis meses para dejar el país sin ninguna penalización. En contraste, los latinos tienen suerte si pueden conseguir una visa de turismo o de trabajo que les permitiría entrar legalmente. Al contrario de muchos europeos que tienen muchas generaciones de parientes, la mayoría de los latinos no han estado aquí por muchas generaciones y no pueden solicitar la entrada legal a través de parientes. De hecho, si el hermano mexicano de un ciudadano estadounidense desea entrar legalmente, tendría que esperar casi veinte años.

Menos beneficios y preguntas confusas

Además de crear programas de inmigración como el TPS, el gobierno ha hecho más difícil la solicitud de beneficios que estaban disponibles, como el asilo, la suspensión de la deportación y ahora la naturalización. Respecto del asilo, en 1995 el gobierno requirió que el inmigrante lo solicitara dentro del año o perdería la posibilidad bajo este medio de convertirse en residente permanente. Muchas personas no pueden solicitarlo dentro del plazo de un año porque están intentando adaptarse al país y por lo tanto pierden el único recurso que tienen a su disposición. Antes de 1997, un inmigrante que estuviera en el proceso de deportación, podía solicitar la Suspensión de la Deportación y hacerse residente permanente legal si había estado en los EEUU más de siete años, era una persona de buen carácter moral, y podía demostrar que sufriría penurias extremas si era deportado/a. Ahora ya no existe la Suspensión de la Deportación y el inmigrante que esté en la remoción sólo puede conseguir la Cancelación de la Remoción si ha estado aquí más de diez años, es una persona de buen carácter moral y puede demostrar que su cónyuge o hijos ciudadanos estadounidenses sufrirían penurias extremas si fuera deportado/a. Este cambio en el recurso de remoción ha cerrado la puerta a muchos latinos a que consigan la residencia permanente durante el procedimiento de deportación. Ahora el gobierno intenta hacer el proceso de naturalización más difícil al cambiar el tipo de preguntas que se realizan para hacerse ciudadano estadounidense. Actualmente las preguntas para la naturalización son “¿Quién es el presidente de los Estados Unidos?” y “¿Qué colores hay en la bandera estadounidenses?”. Pronto las preguntas serán del estilo “¿Cuál es el significado de la democracia?”. El examen de naturalización es ya bastante difícil para los latinos que ni siquiera fueron educados en inglés cuando niños, ahora les quieren hacer preguntas vagas y subjetivas para bloquear su camino a la ciudadanía.

Es obvio que los miembros del Congreso de ambos partidos no han hecho nada para reformar las fracturadas leyes de inmigración en más de veinte años porque deliberadamente les están quitando poder a los latinos. En este momento intentan crear leyes que les permitan a los latinos entrar como trabajadores huéspedes con la posibilidad de hacerse residentes permanentes legales lentamente, pero algunos grupos sindicales que apoyan los Demócratas quieren que estas visas de trabajo sean tan difíciles de conseguir como los casos de Certificación Laboral. Claro que estos cambios en las leyes de inmigración afectan a todos los inmigrantes que entran en los EEUU, pero estas leyes se han hecho más estrictas con duras penalidades justo cuando la mayoría de los inmigrantes son latinos y los europeos tienen maneras de evitar estas restricciones. De verdad creo que si los inmigrantes que desearan hacerse ciudadanos estadounidenses fueran de países europeos como Irlanda, los congresistas como Peter King o Sue Kelly estarían tratando de mejorar el proceso, no de hacerlo más difícil. La política y la democracia en este país dependen del derecho a votar, pero el derecho a votar también afecta la manera en que se gasta el dinero. Los latinos deben trabajar juntos para asegurar que esta tendencia contra sus derechos no continúe más, y que cada uno de nosotros tengamos un camino real a la ciudadanía disponible.

 

* Robert Fuchs, Esq., fue Director Asistente de Legislación de la Coalición Nacional para la Dignidad y la Amnistía de los Inmigrantes Indocumentados hasta recién. Diseñó la propuesta legislativa sobre reforma inmigratoria en 2001 que después fue adoptada en parte por la oficina del Senador McCain. Trabaja con temas de inmigración e inmigrantes desde marzo de 1987.

*Traducción de Mariel Fiori


Mariel Fiori, Directora



back to top

COPYRIGHT 2006
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson

 

Comments

Sorry, there are no comments at this time.