Fin de Año

December 2006

Ya se nos va el 2006. Pasó volando por
momentos y por otros parecía que no se
acababa más. Es hora de hacer balance,
de aprovechar que hace frío afuera, que
tenemos vacaciones por las fiestas y que sí o
sí estaremos en casa, para ponernos a pensar
sobre cómo nos trató este año.

A los inmigrantes, bien y mal. Por una parte
tuvimos la “suerte” de que la cámara de
representantes a fines del año pasado aprobara
un proyecto de ley muy injusto, el HR 4437, que
hizo que entre abril y junio de este año millones
de inmigrantes, la mayoría latinos, salieran a las
calles de todo el país a manifestarse en contra
de este proyecto. Digo “suerte” porque gracias
a los representantes que muchos no pudimos
votar, volvió a ponerse sobre la mesa el tema de
la inmigración y de la necesidad de una reforma
a las leyes de inmigración que sea amplia y justa
para todos. Pero además fue posible observar
y participar de un movimiento al que todavía le
falta mucha organización pero que es fuerte y
grande en número y en aliados.

Lamentablemente el grito que se escuchó en
Poughkeepsie y en otras ciudades y que dejó
afónico a más de uno,¡Sí sé puede!, contiene
obviamente más esperanza que hechos.
Por lo pronto, todavía no ha habido ninguna
reforma justa, sólo más y más medidas de
seguridad para cerrar las fronteras a los posibles
terroristas… Me pregunto si verdaderamente alguien
en el gobierno cree que hay terroristas tan pero
tan desesperados que van a cruzar el desierto
para venir a atacar a los Estados Unidos, ¿es
ingenuidad? Si el hecho es que sólo los pobres
que buscan trabajo para poder vivir y mantener a
sus familias se atreven a una odisea semejante.
Sí, el 2006 nos trató bien y mal. Nos mostró una
luz de esperanza pero nada está terminado aún,
queda todavía camino por recorrer.

Para La Voz el 2006 nos deja un buen sabor.
En enero de 2006 comenzamos a publicar
la revista de manera mensual, con más
páginas y más tiraje, todo un desafío para una
publicación independiente que depende del trabajo
de voluntarios y de donaciones para poder
subsistir. Claro que no todo son rosas, hubo y
todavía hay espinas pero el sabor a satisfacción
está ahí. Este número celebra en parte las
fiestas que se avecinan, las que pasaron y a
los latinos que trabajan por promover nuestra
diversidad cultural.

Puede ser que me sienta muy optimista hoy
pero creo que el balance general es bueno,
aunque eso por supuesto no nos conforma.
Por eso también aprovechamos este tiempo
para reflexionar sobre lo conseguido y lo
que debemos conseguir. Desde La Voz,
a las puertas de 2007 estamos con más
ganas que nunca de seguir avanzando,
pese a todo.

¡Muchas Felicidades y mil gracias por estar
ahí! Si no, ¿qué sería de esta revista sin
ustedes, nuestros queridos lectores?
Nos reencontramos en febrero. ■
 

Mariel Fiori, Directora



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