Usos y costumbres

De la idea a la acción para vivir mejor

May 2008

En el artículo pasado, expliqué cómo hacer un plan y definir estrategias para pasar de nuestra situación actual a nuestra situación de vida deseada. Pero todos sabemos que para lograr el cambio deseado, no basta con tener un plan o definir estrategias, sino que además necesitamos actuar conforme a lo planeado y dedicar nuestros recursos al logro de lo deseado. Aquí les ofrezco algunas ideas que ayudan a alinear nuestras acciones y recursos para vivir la vida que deseamos.

ACCIONES

Empecemos con la siguiente frase: Todos sabemos lo que nos hace felices pero no lo hacemos.

 

Generalmente, sabemos lo que deseamos y lo que nos ayuda a crecer en cada uno de nuestros cuatro aspectos: físico, emocional, intelectual y espiritual. Sin embargo, constantemente nos saboteamos y optamos por seguir en el camino que ya conocemos, por seguir en nuestra zona de confort. Y esto sólo nos conduce a sentirnos mal con nosotros mismos y a perder nuestra autoestima.

 

Para que alguien tenga una autoestima sana, necesita logros propios. Si nos damos por vencidos antes de comenzar, si optamos por el camino fácil más que por el camino adecuado o el que nos ayuda a crecer como seres humanos… entonces ¿qué estamos logrando? Seguramente no la vida que deseamos.

 

Einstein decía que era una locura hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Si la vida que deseamos es diferente a la vida que tenemos, entonces necesitamos pensar y actuar diferente.

 

Para tener una vida plena, necesitamos salirnos diariamente de nuestra zona de confort, necesitamos retos y logros propios.

 
RECURSOS

Todos nosotros contamos con tres tipos de recursos: tiempo, dinero y esfuerzo.

 

Una de nuestras principales excusas es “no tengo tiempo”. Pero la verdad es que TODOS tenemos veinticuatro horas al día, no importa que tan jóvenes o que tan viejos seamos, que tan ricos o que tan pobres. Pero el tiempo, a diferencia del dinero, necesitamos usarlo como nos lo van dando, segundo a segundo, ya que el tiempo que no usamos no se ahorra, se gasta

 

Pero hay que tener cuidado de no caer en la trampa del hacer sin intención, ya que vivimos en una cultura orientada al hacer y al tener. Pensamos que el estar ocupado es lo que importa, y nos pasamos la vida ocupados haciendo de todo sin lograr nada.

 

El verdadero reto es vivir con propósito, es decir hacer y tener de acuerdo a nuestro propósito esencial, de acuerdo a nuestras prioridades.

 

Para hacer una asignación mejor de nuestro tiempo, necesitamos empezar por darnos cuenta cómo lo distribuimos actualmente. Un ejercicio práctico para ese fin es dividir una hoja de papel en siete columnas que representen los días de la semana y anotar en cada una lo que hacemos en cada hora. Con esto, nos daremos cuenta no sólo del tiempo que utilizamos, sino también del que desperdiciamos.

 

Una vez conscientes de nuestro manejo actual del tiempo, podemos reinventarlo de acuerdo a nuestras prioridades y planes. Es importante que cada una de las actividades que pusimos en nuestro plan tenga un tiempo asignado para lograr el cambio que deseamos. De igual importancia es que eliminemos aquellas actividades que no están alineadas a nuestros deseos y planes, y que no sean requisito previo para lograrlos.

 

El dinero es otra importante excusa que utilizamos para no tener una vida plena. Y a diferencia del tiempo, no todos tenemos la misma cantidad de dinero disponible. Más importante aún que cuánto dinero ganamos, es cómo lo manejamos.

 

Volviendo a uno de los párrafos anteriores, vivimos en una cultura en la que hacer y tener es lo más importante. Estamos muy ocupados teniendo de todo. Creemos que entre más tengamos nos sentiremos más plenos. Y la verdad es que no podemos tener suficiente de lo que no necesitamos.

 

Y no malentendamos, el dinero no es malo… de hecho el dinero es muy bueno y muy útil. Con dinero puedes atenderte mejor en caso de una enfermedad, puedes consentir a la gente que quieres, puedes lograr más fácilmente tus metas. Además, como dice Facundo Cabral, la pobreza no tiene ningún mérito a menos que nos haga más libres.

 

El reto nuevamente es tener con propósito, conocer el verdadero propósito del dinero en nuestra vida. El dinero es para usarse y las personas para quererse, el problema es que hacemos lo contrario.

 

Para poder manejar efectivamente nuestro dinero y alcanzar nuestras metas es importante que primero hagamos un recuento de cuál es nuestro ingreso actual y cómo lo distribuimos. 

 

El siguiente ejercicio facilita este recuento. Dividamos una hoja de papel en dos columnas, en una de ellas escribimos todos nuestros ingresos mensuales actuales: sueldos, propinas, comisiones, pensiones, rentas de propiedades, intereses de inversiones o ahorros; y los sumamos para saber cuáles son nuestros ingresos totales. En la otra columna anotamos todos nuestros gastos mensuales: impuestos, comida, casa, auto, cuidado personal, gastos médicos y otros; y los sumamos para conocer nuestros gastos totales.

 

Finalmente, a nuestros ingresos totales les restamos nuestros gastos totales. Si nuestros ingresos superan nuestros gastos ¡¡FELICIDADES!! Si nuestros gastos son iguales a nuestros ingresos, estamos en una posición muy vulnerable. Y si nuestros gastos superan nuestros ingresos, estamos en graves problemas.

 

Nuestra capacidad de hacer los cambios deseados en nuestra vida, aumenta en la proporción que nuestros ingresos superen nuestros gastos.

 

Una vez concientes de cómo distribuimos nuestro ingreso, podemos hacer ajustes. Y en realidad sólo podemos hacer dos clases de ajustes: 

·         Reducir gastos

·         Aumentar ingresos

 

Primero, necesitamos definir cuáles de nuestros gastos es posible cambiar y cuáles no. De los que sí podemos cambiar, decidamos cuáles estamos dispuestos a reducir y cuáles a eliminar. Y finalmente, exploremos maneras de incrementar nuestros ingresos.

 

Con toda esta información, ahora estamos habilitados para reinventar nuestras finanzas, de acuerdo a nuestro propósito esencial. Es importante que asignemos nuestro dinero de acuerdo a nuestras prioridades en la medida de lo posible en un principio, y haciendo ajustes, para que finalmente tengamos y vivamos con propósito.

 

Como dije, todos tenemos tres recursos disponibles para lograr la vida que deseamos: tiempo, dinero y esfuerzo. Ya hablé de dos: tiempo y dinero. Para terminar este artículo, hablemos del Esfuerzo.

 

Primero, definamos qué es esfuerzo. Esfuerzo es el uso de energía que utilizamos para hacer algo. Y cuando hablamos de energía el secreto es una cuestión de enfoque.

 

Sí, es una cuestión de enfocar nuestra energía (mental, física, emocional y espiritual) en el logro de nuestro propósito esencial. Esto implica que realicemos cada una de nuestras actividades con conciencia. Comer con conciencia, dormir con conciencia, trabajar con conciencia y divertirse con conciencia. 

 

Vivir, momento a momento, plenamente. Vivir sin miedo a morir. Recordemos que tenemos un ser humano a nuestro cargo „Ÿy ese ser somos nosotros mismos. ¿Qué vamos a hacer con nosotros mismos? ¿Cómo vamos a sentir que valió la pena nuestro recorrido por la Tierra? No temamos morir, temamos no vivir plenamente. Y mejor aún, no temamos… ¡VIVAMOS!

 


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