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Usos y costumbres

Navidad a la mexicana

Por Juve Santiago Méndez
December 2009

¡Jo! ¡Jo! ¡Jo! ¡La navidad ya casi llega! Pero, ¿qué es la navidad para los chilangos? ¿Cómo se pasa una navidad en Poughkeepsie? ¿Qué se cena en navidad? ¿Por qué creer en ella?

¡Navidad! ¿Por qué creer en ella? Si eres uno de esos grinchs que no creen en la navidad entonces presta atención. La navidad es una época donde el amor, el perdón y las botellas de licor se encuentran en la misma mesa, no hay excusas para no creer en la navidad. La navidad no es más que sentir amor y respeto hacia todos los seres del planeta, eso incluye a tu suegra y a tu jefe.

 Lo más importante de la navidad son ¡los regalos! y el sentimiento de bondad. Qué mejor regalo que dos regalos, o un abrazo y un beso a tu madre, o a tu padre y a tus otros seres amados, que te responderán con un regalo y, sino, entonces con un regalo de amor y fraternidad. Ya me emocioné.

Navidad chilanga

Todo empieza con el maratón Guadalupe-Reyes del 12 de diciembre al 6 de enero. En este maratón un defeño tiene que hacer varias paradas obligatorias, la primera el 12 de diciembre: la Basílica de la Virgen de Guadalupe; la siguiente actividad es asistir a las famosas posadas familiares o de la colonia. A un defeño que le gusten las emociones fuertes y retar al peligro asistirá a las posadas masivas que organiza el Gobierno del Distrito Federal (de cuyos baños públicos no quisiera ni acordarme).

 No puede faltar ir a la alameda central, donde desde mediados de noviembre te encuentras a un ejército de Santa Clos(es) y Reyes Magos. Con esto nos damos una idea de la decadencia de la monarquía porque usan capas de peluche, coronas de plástico y uno de ellos tiene la cara pintada con betún. Después de convivir y tomar la foto del recuerdo entonces viene lo bueno: hacerle llegar tu cartita de regalos deseados a Santa Clós. Una de las formas que usan los niños chilangos es atar su carta a un globo lleno de helio (esos que vuelan), y que con ilusión y buenos deseos desaparece ante tus ojos, aunque después llegando a tu casa te encuentres varios de estos globos atorados en los cables de luz y en azoteas. La actividad siguiente en la “ciudad de la esperanza” ─como un popular personaje político la bautizó─ es ir de compras a la zona centro de la ciudad, el legendario centro histérico ─perdón, centro histórico─.

 En fin, el tráfico es interminable, durante todo el día y toda la noche las personas hacen sus compras navideñas, y este caos es peor cuando falta un día e incluso horas para que llegue la navidad, porque como todo buen mexicano dejamos las cosas hasta el final.

Una persona que visita por primera vez esta zona de la ciudad de México en esta época del año, queda anonadada, se siente como Alicia en el País de las Maravillas. No les exagero nada. Las luces que adornan con motivos navideños sus 1436 edificios históricos repartidos en tan solo 9 kilómetros cuadrados son espectaculares. Y aún más espectacular es ver la arquitectura y el saber que fue declarado en 1987 patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Este caos en el centro histórico ya existía desde antes de la llegada de los europeos hace más de 500 años; es el lugar donde se construyó la antigua Tenochtitlàn, la ciudad más importante de Mesoamérica en aquel tiempo, que fue destruida por los españoles, y en donde reedificaron la capital de la Nueva España que hoy se conoce como Distrito Federal o Ciudad de México.

 Después de aventarse un tirito por las calles de la segunda ciudad más grande del mundo es hora de elegir el banquete chilango que destaca por la variedad de sus platillos; en realidad una mezcla de todas las regiones de México, desde los mundialmente conocidos tamales oaxaqueños y el guajolote, que actualmente le dicen pavo para que se escuche más “nice”, el pozole estilo guerrero, carnitas tipo Michoacán, y hasta los mundialmente desconocidos pollos rostizados de la esquina de la colonia.

 ¡Navidad en Poughkeepsie!

Como sabemos y si no se han dado cuenta les digo: en Poughkeepsie viven muchas personas originarias del estado de Oaxaca y Oaxaca alberga una rica composición multicultural donde conviven más de 16 grupos étnicos distribuidos en siete regiones. Con esto llegamos a la conclusión de que hay muchos y sobre todo deliciosos platillos, además de costumbres. La manera que los oaxaqueños celebran la navidad en Poughkeepsie es un poco religiosa, a pesar de la distancia de sus comunidades. Muchas familias acostumbran asistir a la iglesia para la misa de gallo a las 24 horas del 24 de diciembre. A la misma hora, en otros hogares, una o dos personas, previamente elegidas como padrinos, arrullan al Niño Dios que luego será colocado en el nacimiento, rezan y cantan alabanzas. Posteriormente, los asistentes se abrazan para desearse FELIZ NAVIDAD para luego empezar con lo más esperado de la noche: LA CENA NAVIDEÑA.

 Oaxaca es conocido internacionalmente por su extensa variedad gastronómica. Algunos platillos que podemos esperar en un banquete navideño de alguna familia oaxaqueña que vive en Poughkeepsie son: Tlayudas, Tamales, Tejate, Agua de chilacayota, Huarachitos, Totopo, empanadas, quesillo, Chorizo, Cecina, Tasajo, Pinole, Pan de yema, Pan de sal, Chocolate, 7 moles que son Negro, Coloradito, Amarillo, Verde, Chichilo, Almendrado y Estofado, sólo por nombrar algunos y lo que no debe faltar el invitado especial: el guajolote. Para la digestión de semejante banquete directamente de las barricas oaxaqueñas: un buen mezcal que fue mandado a pedir desde México exclusivo para estas fechas.

 
Glosario para estas fiestas

Para finalizar aquí les dejo un pequeño glosario muy al estilo defeño.

Aguinaldo: acumulación de capital que tiende rápidamente a cero. Y ahí no se detiene.
Arbolito: instalación de arte kitsch que en el futuro será el único (y vago) recuerdo que tengamos de las coníferas.
Esferas: adornos del arbolito que sirven para pegar la nariz y ver cómo se deforma la cara en el reflejo.
Intercambio: costumbre que permite deshacerte de los regalos inservibles del año pasado, para recibir otros igualmente inútiles.
Pastorela: obra teatral donde el villano es un cornudo: nada nuevo.
Pavo: en realidad es un guajolote, pero pavo nos suena menos azteca.
Piñata: ritual en el que los niños se ensañan con sus superhéroes favoritos.
Ponche: brebaje cuya única finalidad es instruir a los niños sobre la apariencia real de las cañas, origen del ron que algún día le pondrán de piquete.
Regalos: boquete financiero que nulifica tu aguinaldo.
Villancico: tonadilla que fue compuesta para celebrar una fiesta religiosa y ahora se toca para ambientar centros comerciales.



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