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“La educación superior en este país fue fundada para servir a los hombres blancos y las élites”, Ariana Stokas

Por Olive Kuhn
April 2018
Ariana Stokas es la directora de la Oficina para la Inclusividad en Bard College, de donde se graduó en 2000, con especialidades en filosofía y artes plásticas. Después de trabajar en la educación artística y asequible en Washington D.C., la puertorriqueña regresó a Bard para dirigir el programa de BEOP (Programa de Bard de oportunidades educativas) entre 2008 a 2012. Recibió su doctorado en Filosofía de la Educación de la Universidad de Columbia en 2010, y regresó a Bard otra vez en 2016 para dirigir la Oficina para la Inclusividad.
Olive Kuhn:¿Cómo es trabajar para la misma universidad donde estudió? 
Ariana Stokas: Extraño, familiar, y complicado. Se ve la institución desde una perspectiva diferente. La institución no funciona exactamente como piensan los estudiantes. Todos nosotros trabajamos para que los estudiantes tengan aquí una experiencia particular. Entonces es familiar y complicado porque hay personas que han trabajado aquí hace mucho tiempo, y me miran como si todavía fuera estudiante. Bard es distinta a otras universidades porque los profesores y el personal suelen quedarse aquí por mucho tiempo, incluso 30 o 40 años. Es genial contribuir a este lugar que me ha dado mucho en términos de educación.  

OK: ¿Cómo ha cambiado Bard desde su tiempo de estudiante?
AS: Bard es diferente. Era pequeña, más o menos 1200 estudiantes, y no tuvimos las redes que tenemos ahora. Bard no tenía otros campuses. Pienso que hoy el alumnado tiene más diversidad en términos raciales, geográficos, y socioeconómicos. Cuando era estudiante aquí no había muchos estudiantes del sur, la mayoría venía del noreste y California. Y tampoco había atletas.  

OK: ¿Cuál es el propósito de la Oficina de Inclusión? ¿Cuál es su su rol? 
AS: Mi posición en Bard es nueva. Considero tres categorías: diversidad, equidad e inclusión. Tienen definiciones distintas. La equidad trata de cómo las instituciones pueden arreglar las privaciones históricas de derechos. La inclusión es cómo incluimos a grupos de personas que han sido marginalizados de manera sistémica. Mi trabajo es considerar todos estos factores en los currículos, la vida estudiantil, las políticas, y a quienes contratamos. La educación superior en este país fue fundada para servir a los hombres blancos y las élites, aparte de los colegios históricamente negros y los colegios para mujeres. Entonces, ¿cómo podemos hacernos más diversos, según las tres categorías? ¿Cómo cambian las instituciones en relación a la diversidad? 

OK: ¿Puede describir un día “normal” en su trabajo?
AS: Ningún día es igual a otro. En general, sopeso los planes a largo plazo con las crisis o problemas urgentes. Entonces, si sucede un incidente racial en el campus o algo hay que entender qué pasó y buscar soluciones. Los asuntos de largo plazo incluyen trabajos como enseñar talleres al profesorado, dirigir un grupo de lectura para profesores y personal, y escribir solicitudes para subsidios. También enseño la clase Introducción a la Filosofía Caribeña, y eso a mí me encanta. No me gustaría hacer lo mismo cada día. 

OK: ¿Cómo trae su experiencia en la educación a su trabajo en Bard?  
AS: Tengo mi título en filosofía de la educación, es decir, soy una filósofa que estudia la educación. Esto afecta mi enfoque en asuntos como racismo, sexismo y homofobia institucional. Intento enfocarme en mediar, no punir. ¿Cómo utilizamos la educación para cambiar nuestro mundo? ¿Hasta qué punto podemos cambiar algo que no quiere ser cambiado? Entonces, sí, la filosofía educativa tiene una gran influencia sobre mi trabajo. 

OK: ¿Qué desafíos enfrenta Bard en el campo de la inclusión? Y, ¿qué progresos se han realizado? 
AS: Unos de los desafíos más grandes que enfrentamos es el costo de la matrícula. Bard no es la única universidad privada y de élite que tiene este problema. ¿Qué tan inclusiva puede ser?  ¿Cómo podemos construir la fundación universitaria para que Bard sea asequible? Pero el gobierno asigna menos recursos a la educación superior, de manera sistémica. Por el lado positivo, el presidente de la universidad, Leon Botstein, es consciente de todo esto. La institución está comprometida a continuar asistiendo financieramente a los estudiantes. 

OK: ¿Cómo ve esos desafíos en relación al mundo afuera de Bard? 
AS: No creo que Bard sea un “burbuja” como piensan algunas personas. Bard es un microcosmo del mundo afuera. Los Estados Unidos es un país muy segregado en términos raciales y socioeconómicos. Pero la “burbuja” es el privilegio de pasar todos los días estudiando. Esto es un momento de la vida que no se va a repetir. La “burbuja de Bard” es una burbuja buena.

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