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La bolsa

Por Miguel Rodríguez Otero
April 2016
Ojalá te guste el bizcocho, amor, lo compré en la panadería aquella de la esquina después de varios intentos fallidos por mi parte, se me quemaba siempre un poco a pesar de la indicación de la receta. Es de yogur, es lo que tiene la salud, ahora se llevan estas cosas naturales, y mientras tanto sigo mirando los delfines y los signos, ya que no la línea del sol, que hace tantos meses que se fue. En fin, no sabía muy bien cómo acercarme de nuevo a ti, así que cogí un poco y lo envolví en esta bolsa de papel, como en los supermercados europeos, como si tuviera algo realmente valioso que traerte y con lo que poder llegar a ti, en lugar de un abrazo a medias y de saldo; algo que te hablara de mí en este café de adiós, de liquidación de existencias, o tal vez de nosotros, de este pasado que apenas nos da fuerzas para volver a vernos hoy aquí, tan vacíos de mar, tan lejos el uno del otro, buscándonos los signos y las señales de lo que quizás fuimos, hoy ya sin peces en la cara, y sin saber cómo negociar este medio metro de distancia que no acertamos a cruzar, que no vamos a cruzar. Yo sigo con el té, me sienta bien, o eso me dicen los médicos, qué cojones sabrán ellos, ¿verdad? Recetas innecesarias de salud y de placer. En fin, qué gusto: estos minutos tan plácidos. Solo quería verte un momento, amor, antes de despedirnos con un poco de dulzura de los que fuimos tan brevemente.
 
Si un día acierto con el horno, te hago llegar uno. Pero, por favor, no me pidas que sea de yogur, ¿de acuerdo? Ya sabes que lo mío no es llevar cuenta de los ingredientes.
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La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson

 

Comments

Comentario: Muy bonito cuento. Would you please explain the meaning of "sigo mirando los delfines y los signos"? I think I was able to understand but I would like to know what you really meant.
Posted: 4/28/2016