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Universidad para todos
 

Freedom U. contra la discriminación institucional
 

Por Michelle Gutiérrez
February 2016
Jessica Gutiérrez es una estudiante indocumentada que llegó a Estados Unidos a los 2 años con sus padres mexicanos. Su madre y su padre sólo encontraban trabajo en el campo de trabajo físico y de hecho la mayor parte de su dinero fue para mantener el crecimiento de su hija. Jessica sobresalió en la escuela, tomando clases de AP y de honores y nunca se metió en problemas. Se graduó de la escuela secundaria en 2012 con las mejores calificaciones de su clase (Valedictorian). Su futuro parecía muy prometedor, excepto por un contratiempo gigante: ella era una estudiante indocumentada.
Debido a su condición de inmigrante indocumentada, se le negó la oportunidad de conseguir un trabajo, licencia de conducir y de entrar a la universidad. Jessica vive en Georgia-uno de los pocos estados que tienen fuertes restricciones a la admisión de inmigrantes indocumentados a la universidad. Por eso también se le negó la asistencia financiera como préstamos, becas o subvenciones. Así que si es aceptada a la universidad, se enfrentaría a la imposibilidad de pagar la matrícula completa sin ayuda financiera, por provenir de una familia de bajos ingresos y sin ahorros o dinero para la universidad. Su crecimiento fue obstaculizado al recibir cartas de aceptación radicales y rechazos de escuelas como Emory, debido a su condición.
 
Jessica estaba atrapada. Eso hasta que se aprobó una medida llamada DACA que le permitió el acceso a un permiso de trabajo y licencia de conducir. Inmediatamente encontró dos empleos a salario mínimo, que trabajó durante más de un año. Mientras tanto Jessica continuó su búsqueda de universidades y encontró Freedom University, FU. Con el apoyo abrumador de sus padres, obtuvo más información y de inmediato entró en el programa. Asistió a clases de nivel universitario cada domingo libre ―para alivio de su familia― con el fin de mantener su mente fresca.
 
Después de meses de perseverancia, Jessica fue aceptada incluyendo el viaje completo a Tougaloo College, una HBCU en Mississippi: con la ayuda de la FU. Con el dinero ahorrado de sus puestos de trabajo, viajó desde Atlanta a Tougaloo donde comenzó su primer año de universidad. Ella prosperó su primer año y continúa avanzando mientras se mueve a través de su carrera universitaria, después de haber obtenido un puesto de interna e intentar equilibrar su vida social, académica y personal. Freedom U. ha afectado en gran medida el estado mental de Jessica y cambió su vida para siempre.

La Universidad de la Libertad
Freedom U. llegó al campus de la universidad Bard en 2015 como parte de su gira por las universidades del noreste del país para hablar de la segregación institucionalizada que hoy todavía existe en las universidades de los Estados Unidos. La segregación institucionalizada es la discriminación o el racismo promulgado por personas en posiciones de liderazgo en cualquier instituto dado, donde se utiliza esa posición de liderazgo para segregar, oprimir o impedir el avance de cualquier raza, clase, comunidad, grupo o persona. La misión de la Freedoom University es capacitar a los jóvenes indocumentados en Georgia para que puedan ejercer su derecho a la educación, ofreciendo clases de nivel universitario rigurosas, asistencia para becas y desarrollo de liderazgo. Freedom U. tiene un número cada vez mayor de estudiantes y miembros del personal que asisten a clases todos los domingos a fin de mantenerse académicamente activos y prepararse para el ingreso a la universidad.
 
Ninguna ley federal impide que las universidades de Estados Unidos admitan a estudiantes indocumentados. Sólo Georgia, Carolina del Sur y Alabama restringen los estudiantes indocumentados a asistir a universidades públicas, y a la mayoría de las universidades de establecer su propio conjunto específico de reglas y políticas sobre la admisión de dichos estudiantes. Por ejemplo, Nueva York permite a los estudiantes indocumentados elegibilidad para la matrícula estatal si cumplen con ciertos requisitos. Freedom U. tiene su sede en Atlanta, Georgia, en el centro del estado con una admisión universitaria más oprimida y segregada. Durante todo el recorrido, Freedom U. visitó escuelas como la Universidad de Yale, Amherst y Hampshire College con el fin de exponer a los estudiantes que se gradúan en 2016 a las opciones posibles para sus carreras universitarias en los estados más progresistas con políticas menos estrictas en materia de inmigración.
 
Laura Emiko Soltis, directora ejecutiva de Freedom U., acompañó al grupo de académicos y condujo una discusión informativa sobre la seguridad de acceso a la educación y la resistencia a la actual segregación institucional hacia los estudiantes indocumentados en los Estados Unidos.
 
Soltis condujo la sesión con una voz humilde pero severa, sin moverse del descontento con el estado del sistema académico de la escuela de post grado dentro de los estados. Se concentró en la desigualdad flagrante y el rechazo de los estudiantes perfectamente cualificados y dedicados debido a su condición de indocumentados. Alabama, Georgia y Carolina del Sur todos tienen la prohibición de aceptar a estudiantes indocumentados dentro de sus campus universitarios. Georgia tiene específicamente la prohibición para los estudiantes indocumentados que asisten a sus cinco mejores universitarias, además de políticas que prohíben a los estudiantes indocumentados el pagar la matrícula estatal. Dicho esto, si el estudiante es admitido, está sujeto al pago de las tasas de matrícula fuera del estado, mucho más costosa que el precio de la matrícula en el estado. Para dar un ejemplo, de acuerdo con College Board, el costo promedio de matrícula y cuotas para los estudiantes en el estado es de aproximadamente $ 9,139 y  para los de fuera del estado, la matrícula puede sumar hasta $ 22,958.
 
Soltis descacreditó también el mito de que los indocumentados puedan hacer una cola a fin de solicitar la ciudadanía. Se dejó en claro que esto era imposible por la cantidad de años que duraría el proceso y el alto monto de dinero. La mayoría de los estudiantes indocumentados provienen de familias de escasos recursos y no pueden darse el lujo de sacrificar cualquier momento. Estos estudiantes no califican para préstamos o becas, de modo que al ser obligados a pagar cantidades poco realistas de dinero por la matrícula extra estatal, o ser rechazado por completo, la mayoría de los estudiantes están atascados. Solís y el grupo de estudiantes hablaron sobre los efectos negativos de estos intentos externos de prohibir a los estudiantes indocumentados de continuar sus estudios, como la depresión, la ansiedad y el exceso de estrés.


Pero los estudiantes de la Freedom U. son implacables. En 2012, se aprobó la Acción Diferida para la Infancia (DACA llegadas). DACA es una política de inmigración estadounidense que permite a ciertos inmigrantes indocumentados que entraron al país antes de cumplir los 16 años y antes de junio de 2007 para recibir un permiso renovable de trabajo de dos años y la exención de la deportación. Esto permitió que los inmigrantes indocumentados trabajen con permisos y licencias de conducir. Solís aclaró la idea errónea de la naturaleza "revolucionaria" de la promulgación de DACA en que no es tan progresista como parece. Así lo resumió Melissa Rivas Triana: "Con DACA puedo conducir a mi trabajo de salario mínimo. Pero sin educación, ¿dónde puedo ir realmente?”. Este comentario tuvo un impacto rotundo en la multitud de estudiantes que asistieron a la presentación, todo quedó muy claro.
 
Los estudiantes de Freedom U. nada más quieren tener la oportunidad de aprender y construir un futuro mejor para ellos.


Freedom U. tiene un sistema de tres partes en la promoción de la integración de las aulas. Éstas se centran en la conciencia crítica y consisten en los siguientes tres puntos: 1. Aumentar la capacidad de reconocer la injusticia. 2. Adquirir la capacidad de hacer valer con firmeza sus derechos. 3. Creer que las cosas pueden cambiar a través de actos colectivos. Esto se demostró cuando los estudiantes de Freedom U. usaron alas de mariposa monarca como símbolo de la migración para la supervivencia cuando realizaron una integración forzada en un aula de la Universidad de Georgia. Esto pasó junto a sus aliados dentro de la UGA, asistiendo a clase hasta que se llamó a la policía. Estos estudiantes no mostraron temor a ser detenidos y retirados de las instalaciones con esposas. Y es que luchan por la integración y la igualdad de la educación que les garantiza el artículo 26 de la declaración universal de los derechos humanos. Freedom U. lucha para demostrar que ningún ser humano es ilegal y que todo el mundo tiene derecho a la educación.
 
Para más información sobre la Universidad de la Libertad, visite http://www.freedomuniversitygeorgia.com/
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