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Boda puertorriqueña-bangladeshi
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Usos y costumbres

Los hispanos musulmanes

Por Hanif Ahmed
December 2015
Khaled Irizary es un estudiante universitario típico, tiene 20 años y mide 1.78m. Es muy bromista, pero tiene una actitud amistosa. Le gusta practicar deportes, ir de fiesta, y salir con sus amigos. Saca buenas notas y respeta a sus parientes puertorriqueños. Aparte de su estatura, no resalta en un grupo de adolescentes típicos. Sin embargo, hay ciertas partes de su horario y rutina diaria que no se parecen ni a los de sus compañeros, ni a los de susparientes. Por un lado, no bebe alcohol. Por otro, tampoco come carne de cerdo. Esto se debe a que Khaled, al igual que un número creciente de hispanos en Nueva York, se ha convertido al Islam. Se convirtió junto con sus padres. Su historia es una de muchas otras personas de descendencia hispana que emprenden este viaje único.
 
Se estima que entre 100 mil y 200 mil musulmanes hispanos viven en los Estados Unidos. Se trata de un pequeño porcentaje de los aproximadamente 3 millones de musulmanes de los Estados Unidos. Sin embargo, el número está creciendo. Más y más personas hispanas abrazan el Islam. Como resultado, se han formado una serie de organizaciones para apoyar a los conversos. Una de ellas, Latino Dawah es una organización en línea para musulmanes hispanos, y publica artículos sobre el Islam, historias de conversiones y respuestas a cuestiones que la comunidad hispana musulmana enfrenta.
 
Mi prima se casó con un puertorriqueño, Tomás Hamza Rosa, quien se había convertido al Islam antes de conocerla. Lo considero mi cuñado. Yo nací musulmán en una familia bangladesí. He vivido una vida muy diferente en comparación a mi cuñado puertorriqueño. Tengo amigos de familia de descendencia hispana que se convirtieron al Islam, así como mi cuñado. Cada uno de ellos me da una perspectiva de sus estilos de vida y cómo su vida cambió como resultado de convertirse al Islam.
 
Todos ellos, incluso mi cuñado, eran católicos antes de convertirse. Se sentían perdidos y encontraron el Islam de varias maneras. Muchos de ellos encontraron el Islam a través de sus amigos. Otros tuvieron que emprender el viaje espiritual solos por propia investigación a través de libros o Internet por conocer a alguien que les presentó a la fe. Fue difícil la aceptación de la nueva religión por parte de sus familias y amigos.
 
Por mi parte, nunca tuve que enfrentar la tarea de decirles a mis padres que me convertí, o pasar por cualquiera de las penurias que siguieron. Nunca me sentí solo ya que crecí en una familia musulmana. Nunca tuve que experimentar un serio enfrentamiento entre la religión y la cultura. De hecho, nunca tuve que pasar por el dolor de sentirse perdido por sentir que faltaba algo espiritualmente. Mi cuñado Tomás fue criado en un hogar católico estricto. Sus padres se sorprendieron al principio sobre su conversión, pero luego la aceptaron. Khaled me dice que en un momento en que su familia pasaba por muchas dificultades, encontró el Islam a través de un amigo. Comenzó a seguir las enseñanzas y se sintió menos estresado y más espiritual. Sus padres sintieron lo mismo y se convirtieron con él.
Mi cuñado y yo también recordamos su boda. Se casó con mi prima en un hermoso salón de bodas en Nueva Jersey. La boda fue una combinación única de la religión y las culturas bangladesí y puertorriqueña cuando todos los invitados se reunieron. Mientras que su familia inmediata llegó en su ropa más fina (típica para una celebración puertorriqueña), las mujeres del lado de la novia se vistieron en ropa bangladesí tradicional. Las hermanas y tías de la novia llevaban vestidos de colores y hijab, mientras que yo, junto con los hermanos de la novia, nos pusimos un traje de marca. La novia y el novio usaban prendas de boda islámicas tradicionales. En la boda hubo comida que era de las dos culturas. La única diferencia era que toda la comida en la boda era halal. (Los musulmanes comen alimentos que se consideran halal o comestible según las enseñanzas islámicas). Entonces, no hubo ni carne de cerdo ni alcohol.
 
Por haber nacido en una familia musulmana, nunca tuve que darme cuenta de cuán importante es la decisión de convertirse a una nueva religión. Me impresionó la unidad y la pasión entre mis conocidos conversos hispanos. Siento que las entrevistas aumentaron mi propia fe. Como mi amigo Amir Rodríguez, otro converso hispano, dijo, “la felicidad se encuentra cuando la buscas en ti mismo y no en los demás”.  
 
*Hanif Ahmed es estudiante de primer año en el programa universitario de Bard High School Early College en Queens, NY.
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