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Maia Martínez y David Salvatierra bailan en evento de La Voz en la biblioteca de Red Hook. Foto de Mariel Fiori
Maia Martínez y David Salvatierra bailan en evento de La Voz en la biblioteca de Red Hook. Foto de Mariel Fiori

Usos y costumbres

El Hudson Valley se mueve al compás del dos por cuatro 

La movida del tango local

Por Aisha King
November 2015
Más de doscientas personas se amontonaron en la pista para bailar tango mientras La Rubia del Norte, la DJ Ilene Marder, empezó la noche con una nota rápida y tradicional. Las parejas giraban con elegancia, las mujeres sorprendentemente ágiles con sus tacones y vestidos sueltos y los hombres pisando ligeramente con sus zapatos de cuero. Se podía distinguir de un vistazo a las parejas expertas, que bailaban tan fácil como si caminaran, de las novatas, que se movían lentamente al principio, tratando de encontrar el ritmo antes de empezar a bailar sinceramente. A medida que avanzaba la noche parecía como si las parejas se estuvieran moviendo al unísono, en completa armonía.

Esa noche fue la cuarta noche anual de tango en la Spiegeltent (literalmente, una carpa de espejos) de Bard College, y fue un éxito espectacular. En agosto Gustavo Naveira y Giselle Anne, dos maestros actuales del baile argentino, contaron la historia del alcance cultural e histórico del tango en una noche mágica en la Spiegeltent en el campus de Bard. Mostraron fotos y videos de los maestros del baile a través del tiempo y contaron historias de sus presentaciones más emocionantes. Después siguió una clase de tango para los novatos.  La noche concluyó con una milonga espectacular con bailarines expertos y novatos bailando juntos en borrosa alegría.

¿Pero qué pasó que había tanta gente, y en particular bailarines expertos, que vinieron a bailar el tango esa noche?  Más de 250 personas fueron a bailar tango a un evento de entradas agotadas. El Valle de Hudson no es una gran ciudad (de hecho, no es una ciudad), y no esperarías una comunidad fuerte de tango aquí. El evento que trajo Naveira y Anne a la Spiegeltent fue organizado este año por Chungin Goodstein, que ha enseñado tango en Bard College por varios años. Seguro que los dos maestros, muy famosos, atrajeron mucha gente de todos lados. Pero los eventos de los años pasados también convocaron a cientos de personas. Y es que el tango aquí tiene una comunidad grande y activa en el área.

Un viaje al pasado

El año es 2003, y una mujer que se llama Ilene Marder trabaja en un hotelito cerca de las montañas de Catskill. Una amiga le aconseja que tome una clase de baile y Marder acepta. ¿Pero qué tipo de baile? No tiene nada de experiencia bailando, aunque tiene experiencia con la música, en particular con el jazz. No quiere baile de salón, le parece demasiado rígido. Por fin encuentra una clase para novatos de tango en Albany, NY, con el maestro Dario Da Silva, un joven bailarín de Argentina. 

Pero después de todo el esfuerzo para encontrar un baile que le gusta, por no hablar de encontrar una clase en el área, Marder casi se da la vuelta para regresar a casa. Sin embargo, no se da la vuelta y llega a la clase. Esa primera clase cambiaría su vida y a la comunidad de tango en el Valle de Hudson para siempre.

Woodstock Tango

Ilene se enamoró del tango. Empezó a tomar clases privadas, y finalmente comenzó a organizar milongas mensuales en el hotel donde trabajaba. Por más de cinco meses, la gente venía de todos partes, incluso desde la ciudad de Nueva York, para bailar auténtico tango argentino. En esa época, sólo había dos grupos de tango en el área –uno en Albany y otro al sur de Fishkill. Aunque las milongas en el hotel fueron my exitosas, los tangueros del Valle de Hudson querían más. Así nació Woodstock Tango. En el otoño de 2004, la primera milonga de Woodstock Tango tuvo lugar en Mountain View Studio. El grupo creció rápidamente. Fue el primer grupo en el Valle de Hudson que ofreció visitas mensuales de tangueros de renombre internacional.

En cuanto se formó un base para la comunidad de tango en el Valle de Hudson, comenzaron a aparecer eventos por todas partes de Ulster County. De repente había eventos donde se podía bailar el tango argentino en Kingston, Rhinebeck, Mt. Tremper y Albany. Así también crecía el número de bailarines expertos que asistía a estos eventos. Cuando Marder empezó a bailar el tango, no había muchos bailarines con experiencia en el Valle de Hudson, y los que había tenían experiencia en tango de escenario –no en tango social. Tango de escenario es el tango llamativo que se ve en la televisión, que no se puede bailar en un grupo (porque requiere mucho espacio). Tango social es mucho más sobre la comunicación entre la pareja y es el que la gente baila en las milongas.

La llegada del tango argentino auténtico al Valle de Hudson llamó la atención de bailarines de los alrededores, incluso de la ciudad de Nueva York. La presencia de tantos bailarines nuevos permitió que la comunidad aquí creciera, y que los participantes bailaran con gente fuera de sus círculos sociales fijos y se convirtieran en mejores bailarines. La influencia de las milongas habituales, nuevas clases y bailarines de fuera de la comunidad causó que el número de bailarines de tango expertos aumentara de un puñado a más de 300.  Más de 100 personas asistieron al décimo aniversario de Woodstock Tango en 2014.

Tango en el Valle de Hudson ahora

Woodstock Tango ya no existe, pero otros aparecieron para llenar el hueco. David Salvatierray Maia Martínez  son una pareja joven de Argentina con amplia experiencia de baile, tanto tango como latino. La pareja enseña muchas clases y lleva a cabo eventos por toda el área, en especial en Fishkill, Beacon, Newburgh y Rosendale. Maia continúa la tradición de Ilene de traer maestros internacionales de baile al Valle de Hudson para impartir talleres. Martínez llegó a los Estado Unidos desde Argentina como niñera hace varios años, y desde entonces ha creado con Salvatierra: Dojo Dance Company, un espacio donde se puede aprender y practicar las artes de tango, salsa, karate, y mucho más. Nancy Ruiz, una asistente a las milongas de Martinez y Salvatierra, dice de ellos: “Tanto Maia como David tienen esa paciencia y sutileza para enseñar a la gente. No cualquiera tiene esta virtud, aunque tengan miles de problemas siempre hay una sonrisa en ellos”. 

Nina Jirka y Ellen Chrystal, bailarines profesionales y maestros de tango, fundaron New Paltz Tango hace ocho años con el objetivo de dar clases regularmente para enseñar los fundamentales del dos por cuatro. Tienen clases para novatos y bailarines intermedios y albergan milongas con música en vivo en Unison en New Palz. Viva Feiner y Tara Ryan son otros bailarines del área que organizan milongas geniales en Kingston, semanales y mensuales.

¿Quién baila tango?

¡Pues, cualquiera!  Según Martínez, “Viene gente de todos lados. Tenemos personas que manejan tres horas desde Massachusetts para venir, gente que viene de Newburgh, de Kingston, de Woodstock, hasta de Nueva Jersey. Todo tipo de gente. Todas las culturas, todas las edades”.  Como por ejemplo, Ruiz, residente de Rosendale, quien no tiene experiencia formal con el tango, pero a quien le encanta bailar en las milongas. Ella comenta que ver bailar a Martínez y Salvatierra le trae lindos recuerdos de su padre, con quien bailaba el tango cuando era niña en su México natal.

S bien la mayoría del tango que se ve en la televisión requiere tacones caros y ropa adornada, la comunidad aquí se enfoca en el baile y la proximidad que trae. El tango social es pura comunicación, no hay lugar para nada ostentoso. Jirka en particular enfatiza la necesidad de regresar a la simplicidad: “a menudo la gente tiene la idea de que el tango significa tacones y cultura machista, pero el tango no necesita ser así”. Ella anima a los bailarines en sus clases a usar zapatos sencillos y cualquier ropa cómoda. El enfoque es la comunicación entre dos bailarines, no cuánto cuestan sus zapatos.

Sí, cualquiera puede bailar tango, pero el baile suele requerir una pareja: un hombre y una mujer.  También es verdad que en el Valle de Hudson, hay más mujeres que bailan tango que hombres. Así que por aquí muchas mujeres tomaron el rol de líder o guía, típicamente dado a los hombres, para no depender de ellos. Eso pasa frecuentemente en comunidades pequeñas, y la comunidad de tango aquí es mucho más relajada sobre los códigos de género que todavía existen en Argentina. Hay un ambiente de aceptación, donde cualquier puede guiar o seguir y bailar sin miedo.

¿Por qué el tango? 

¿Por qué tiene la gente que lo baila tanto amor por esta danza? Seguro que hay muchas respuestas, pero los dejo con una, la de Maia Martínez: “El tango es el abrazo. Bailo muchos ritmos, como el folklórico argentino, donde no hay contacto físico sino una distancia de dos metros aproximadamente. El tango vino a romper esa barrera física, esa barrera de no tocarse, esa barrera de la vergüenza. Por eso siempre insisto en el tema de tocarse y tocarse con respeto, de abrazarse, abrazarse con amor. Y no tiene que ver con lo sexual. Sigue siendo apasionado, sigue siendo romántico, pero es otro tipo de conexión. Creo que por eso sobre todo en Los Estados Unidos se ha vuelto muy importante porque se ve como la excusa de contacto. En esta cultura que vivimos hoy en día falta mucho el tocarse bien, el respeto por el cuerpo del otro, sin tener una intención negativa”.


Enlaces para tangueros

Dojo Dance Center: dojodancecompany.com

New Paltz Tango: tangonewpaltz.com

Hudson Valley Tango: sites.google.com/site/hudsonvalleytango/home

Woodstock Tango: woodstocktango.com

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COPYRIGHT 2015
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson

 

Comments

Comentario: Comentarioso much inspiration, so much emotion in the choice of words .. You are amazing Aisha, I would like to read more articles like this one. Thank you! Best Regards. A.R.P.
Posted: 3/18/2016