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Usos y costumbres

El “verdadero” diario de Colón

Por Keith Roscoe
October 2015
Al leer cualquier obra escrita uno lee la voz de otro. Por eso, la escritura es un poco paradójica, en particular, la escritura de la historia. Cuando uno lee un libro de texto de historia, es evidente que los autores se han tomado un poco de libertad al conectar los hechos, pero ¿qué hacer con las fuentes primarias? Particularmente cuando se trata de contar la historia de un evento. En estos casos, la escritura es verdaderamente la representación de una voz, la voz del autor. Entonces me pregunto ¿quiénes fueron las otras voces? Porque en cada momento de la historia se trata de un intercambio y tener solo un lado de la historia no parece muy justo, pero es lo que hacemos desde la antigüedad. Un ejemplo famoso de una historia unilateral es la del diario de a bordo de Cristóbal Colón, el famoso “Descubridor” del Nuevo Mundo.

En el caso de la obra de Cristóbal Colón, me pregunto ¿qué omitió Colón de sus primeros borradores? Aquí voy a intentar rejuvenecer algunas partes del documento de “Colón” para dar una entrada a la mente del hombre a parte de su status como leyenda.

Resumen de lo que pasó y por qué viajé: (lo que está en cursiva es cita textual)

Porque, el Rey y la Reina de España han tenido confianza en mí. Después de terminar su guerra contra los Moros en el sur, ellos ahora tienen sus ojos puestos en ver algo nuevo: las indias. Gracias a Dios que me han escogido. Además de hacer el viaje, me dieron el derecho de nombrarme visorrey y gobernador perpetuo de todas las islas y tierra firme que yo descubriese. Ahora me voy de Granada con estas noticias hacia la villa de Palos donde voy a armar mis 3 barcos, y luego saldremos.

Diario de a bordo:

3 días del mes de agosto del 1492 en camino de las islas de Canarias: Aquí estoy. La última tierra española que veré antes de mi vuelta. Espero que estemos listos para lo que este viaje nos traiga.

Martes 9 de octubre: navegó al Sudueste. Anduvo cinco leguas; mudóse el viento y corrió al Oueste cuarta al Norueste, y anduvo cuatro leguas. Después con todas once leguas de día y a la noche veinte leguas y media. Contó a la gente diez y siete leguas. Toda la noche oyeron pasar pájaros. Y estas pájaros de m….., nadie pudo dormir, incluso yo, por toda la noche.

Jueves 11 de octubre: Navegó al Ouesudueste y ¡TIERRA! ¡¡TOCAMOS TIERRA!! No puedo encapsular mi felicidad dentro de estas páginas. Después de meses sin ver nada que el mar, la espuma, y las olas, hoy tocamos tierra firme. Pero, siguiendo mis anotaciones oficiales: Tuvieron mucha mar y más que en todo el viaje habían tenido. Hoy me parece que los barcos se despertaron, o serán los vientos, no sé. Cubrimos más leguas que todos los días anteriores, por fin algo cambia. Más, estas no son las últimas noticias de hoy. Aparte de ver Tierra firme, hubo muchas novedades antes de que tocáramos tierra. Vieron pardelas y un junco verde junto a la nao. Vieron los de la carabela Pinta una caña y otra hierba que nace en tierra, y una tablilla. Los de la carabela Niña también vieron otras señales de tierra y un palillo cargado de escaramojos. Con estas señale respiraron y alegráronse todos. Anduvieron en este día, hasta puesto el sol, veintisiete leguas.

Después del sol puesto, finalmente llegamos a tierra. La Pinta era más velera y por eso llegó primera que todos. Cómo me hubiera gustado ser el primero en poner mi pie allí en la arena calurosa, pero no, los otros tuvieron este privilegio. Después que todos pudieron bajar por la isla, hubo un alboroto como nunca he oído. Había unos que cantaban sus canciones preferidas, otros que intentaron cantar con ellos pero no se sabían la letra, había a algunos a los que no les gustaba eso, había algunos que hablaban de las riquezas que encontrarían y otros que hablaban de las riquezas que la corona les debía. Yo también me dejé llevar por toda esta energía y antes de que me diera cuenta se presentaron unas gentes desnudas. Lo juro: desnuda, hombres y mujeres por igual. Para ser cien por cien honesto, ver a unas mujeres después de tanto tiempo encerrado en un barco con solamente hombres, fue, ¿cómo decirlo? …interesante. De hecho, cuando llegaron los indios, ya regresamos a nuestros barcos como alrededor de las 2 de la mañana. Pero, de todas maneras, al Almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Anés, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba al Almirante…El almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra, y a Rodrigo de Escovedo, Escribano de todo el armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dijo que le diesen por fe y testimonio como él por ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el Rey e por la Reina sus señores. Esta interacción fue interesantísima. Después de escuchar esta declaración, que no creo yo que la entendieran, los indios nos dieron regalos: papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas, y otras cosas muchas. No supimos qué hacer con todos esos regalos que nos dieron sin reservas. En respuesta, les dimos lo que teníamos para dar. Les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que tuvieron mucho placer y quedaron tanto nuestra que era maravilla. La mirada que tenía esta gente al ver nuestras regalos, no puedo decir que haya visto algo similar,  hace pensar en la mirada de inocencia de un niño al ver un juguete por primera vez. No sé si la razón por la cual les gustaron nuestros regalos fue porque eran tan pobres o por otra razón, pero muchos dicen que deben de ser pobres. Pero eso no lo entiendo, porque todos estos indios eran muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. Además, todos lo que vi eran todos mancebos, que ninguno vida de edad de más de treinta años. Como es una gente que parece de tan buena salud, pacíficos y agradables es difícil para mí creer que sean pobres, pero bueno tal vez es así. Es cierto que tienen una idea de la higiene diferente a nosotros. Tienen cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, e cortos; los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamás cortan. Y también se habían pintado de muchas colores, había algunos dellos [que] se pint[aron] de prieto, ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y dellos se pint[aron] de blanco, y dellos de colorado, y dellos de lo que hallan, y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y dellos solos los ojos, dellos sólo el nariz. Me da pena intentar comprender esta pintura. Cada una es tan diferente y como ya tenemos un desafío de comunicación sin hablar la misma lengua. Me di cuenta también del hecho de que las personas vinieron armadas pero no tienen algún fierro; sus azagayas son unas varas sin fierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas. ¿Qué es? ¿Armas sin fierro? No sé pero me dan miedo de todas maneras porque ellos todos son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos. Yo vide algunos que tenían señales de feridas en sus cuerpos, y les hice señas qué era aquello. Yo pienso que ellos deben ser buenos servidores y de buen mente se harían cristianos; que me pareció que ninguna secta tenían. Ninguna ropa tenían tampoco, decir que serían cristianos parece un poco contradictorio pero, no sé, vi una posibilidad.

 

*Originalmente escrito para la clase Reinventing Latinoamerica de la profesora Nicole Caso de Bard College

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