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Múltiples murales en La Habana. Cuba. Foto de Franc Palaia
Múltiples murales en La Habana. Cuba. Foto de Franc Palaia

Recuerdos de...

Las paredes y murales de La Habana, Cuba

Por
August 2013
Cuando tuve la oportunidad de ir a La Habana, Cuba, en febrero, inmediatamente acepté. Actualmente, la única forma en la que un estadounidense no cubano puede visitar Cuba es viajando como parte de un grupo de profesionales para hacer “investigaciones” sobre la sociedad y cultura cubana. Al regresar a los EE.UU. el viajero profesional debe escribir un libro o artículo, o producir una exhibición basada en la investigación llevada a cabo, así como sus experiencias allí. He viajado mucho internacionalmente para coleccionar imágenes para mi trabajo como artista desde los años ‘70.

Soy fotógrafo y muralista, y he estado documentando los muros, grafiti y murales en cuatro continentes por muchos años. Recuerdo desde niño la Crisis de los misiles en Cuba de 1962 y desde entonces, ese país me ha fascinado. Quise visitar esta sociedad latina y socialista porque ha sido representada por los medios de comunicación de Estados Unidos por casi medio siglo con una imagen de Cuba como una nación mala.

Mi primer encuentro con Cuba fue el avión en el que volé de Miami. Era un avión pequeño en el que viajábamos un grupo de 25 estadounidenses; un avión de unos 100 asientos y 40 años, sin logotipo ni nombre, que parecía haber sido repintado a mano con una brocha al estilo de los autos clásicos de la década de 1950.

El aeropuerto de La Habana era tan pequeño y remoto que bajamos del avión directamente al suelo y entramos a un aeropuerto lleno de cubanos ansiosos por ver a sus familiares perdidos viniendo por primera vez de los Estados Unidos.

Mi primera impresión de La Habana destruyó las ideas que tenía de la ciudad antes de conocerla. Primero, es mucho más grande de lo que la imaginaba, con casi 3 millones de habitantes. Además, la condición de los edificios, previamente elegantes, era mucho peor de lo anticipado. De hecho, había muchas aéreas que se parecían a Haití después del terremoto, con grandes secciones de edificios de muchos pisos en la ruina total, hasta derrocados, con enormes hoyos, sin pisos enteros y paredes que parecían que se habían caído hace unas horas. A pesar del estado deteriorado, la ciudad revela su antiguo resplandor arquitectónico con una variedad de estilos arquitectónicos, espectaculares y eclécticos en comparación con otras ciudades mundiales. La Habana sería la ciudad más hermosa del mundo si tuviera los fondos para reparar sus gemas arquitectónicas.

Mi objetivo con este viaje era explorar el panorama urbano de La Habana y documentar cuantas paredes y murales pudiera. Terminé fotografiando aproximadamente 80 murales. Dada la situación política de Cuba, creía que la mayoría de los murales serían representaciones de Fidel Castro, Che Guevara o propagando comunista. Sin embargo, sólo algunos murales tienen temas oficiales. Los murales cubanos abarcan una gran variedad de estilos e iconografía: folclóricos, políticos, ingenuos, abstractos, caricaturas y grafiti. Me complació descubrir tres foto-murales colosales en blanco y negro del renombrado artista JR, ganador de un premio TED. Él toma fotos de ciudadanos de la tercera edad en barrios pobres locales y los pega en paredes imponentes de la ciudad. Otros murales eran intentos de imitar el estilo estadounidense de grafiti con iconografía de caricaturas, letras en forma de globos y fuertes colores.

Otras obras murales eran una combinación de la mezcla racial de Cuba, con blancos, mestizos y cultura de los esclavos negros con referencias al béisbol, la santería (religión folclórica mezcla de catolicismo y espiritualismo africano), y figuras políticas e históricas. Un buen ejemplo de esto es un mural enorme de 100 por 40 pies en la vieja Habana donde 67 artistas y héroes literarios cubanos están pintados con una técnica de estuco y fresco-sepia. Finalmente, uno de los murales más grandes del mundo es Dos Hermanos, pintado sobre el lado de una montaña por un equipo de artistas entre 1960 a 1964. Está ubicado a dos horas al oeste de la Habana, en Vinoles, un pequeño pueblo turístico en la provincia de Pinar del Río. Esta pintura rupestre simulada basada en encuentros arqueológicos mide unos asombrosos 370 pies de alto y 550 pies de ancho. 

Desde las primeras pinturas rupestres, las paredes han sido un espacio para la exposición de ideas, son lugares públicos y privados de comunicación. En sociedades libres, los murales son “piedras de Roseta” visuales, expresando las perspectivas de niños, artistas, gente con descontento social, corporaciones y gobiernos poderosos. En general, me sorprendió la variedad de murales y grafiti de La Habana. Fue gratificante ver que la libertad visual de la Cuba contemporánea incluía todas las formas de expresión artística. No vi ningún grafiti en contra del gobierno. Fue sorprendente y francamente también un alivio no ver ningún tipo de publicidad en la ciudad o el campo.

Finalmente, me impresionó que, a pesar de la falta de comodidades materiales, el espíritu cubano sigue lleno de afecto personal y vida, expresada en su música, baile y amabilidad hacia americanos en general.

El 17 de agosto a las 6 de la tarde daré una conferencia sobre los murales de Cuba en el Mid-Hudson Heritage Center, 317 Main St., Poughkeepsie. (www.midhudsonheritage.org).   tel.-845-485-8506


*Traducci
ón de Andrés Martínez de Velasco E.



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Comentario: ComentarioComentario Muchas Gracia Muriel y Andres for your translation. Franc Palaia
Posted: 8/2/2013