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El problema con la reforma migratoria

Por
March 2013
Me puse muy contenta cuando empecé a leer en los periódicos y a escuchar en las noticias que es posible que en pocos meses tengamos la tan deseada reforma inmigratoria. Pero, después de informarme sobre las dos propuestas que se están barajando en Washington hay un tema que me preocupa. ¿Son realmente éstas propuestas de reforma o tan sólo medidas para emparchar un sistema obsoleto? Hay un tema del que nadie habla, y éste podría ser el tema más importante de todos.

Como inmigrante a este país y como ciudadana estadounidense me alegra saber que finalmente estamos ante la posibilidad de reconocer que en un país moderno como el nuestro la inmigración no es un mal que debemos soportar sino una herramienta de crecimiento que ayuda a energizar la economía y a diversificar la población. Hemos finalmente llegado al punto en el cual los políticos de ambos partidos mayoritarios deben admitir  que no se puede seguir tratando a 11 millones de personas como si no existieran o peor aún, como personas indeseables. ¿Cómo puede ser que en un país donde la mayoría de los habitantes son hijos o nietos de inmigrantes y donde nos enorgullecemos de nuestro respeto por el individuo hayamos podido ignorar por tantos años un tema tan importante?

 

Como alguien que pudo entrar a los Estados Unidos por la puerta grande, con mis papeles de residencia temporaria en mano y que ha visto de cerca el tremendo esfuerzo de tantos inmigrantes indocumentados por hacer de este país su hogar, siempre había un tema que me preocupaba, la falta de posibilidades de estas personas de legalizar su situación. Lo que se me hacía aún más injusto e intolerable era saber que los estadounidenses nativos no conocen ni se imaginan que el sistema mismo no cuenta con un tipo de visa que permita a la mayoría de estas personas entrar al país como inmigrante de manera legal ni tampoco legalizar su situación una vez en el país. A esto se suma el problema de que como el estado no reconoce a estas personas como inmigrantes, los mismos no pueden recibir los servicios que serían deseables para su exitosa adaptación al país de adopción. Muchas de estas personas terminan por falta de programas para el aprendizaje del idioma, la cultura o del sistema legal, en situaciones no deseadas que complican su vida y la de su familia.

 

Las dos propuestas actualmente en consideración, la del Presidente Obama y la de un grupo de ocho senadores Republicanos y Demócratas, son similares. Ambas proponen regularizar la situación de millones de personas indocumentadas y reconocen alguna manera de obtener eventualmente la ciudadanía, ambas aceptan la necesidad de darles una oportunidad a los jóvenes que llegaron al país junto a sus padres de manera ilegal, las dos propuestas establecen visas temporarias para trabajos necesarios en agricultura y ambos establecen la necesidad de otorgar visas de residencia a estudiantes de postgrado en ciencias y matemáticas.

 

Todas estas propuestas serían, de llevarse a cabo, un gran avance en comparación con la situación que el país vive hoy día y solucionaría el problema legal de una gran mayoría de residentes extranjeros. En particular, el concepto de atraer y facilitar la residencia en el país de inmigrantes con cierta capacitación considerada de importancia para los Estados Unidos, como en el caso de estudiantes con maestrías o doctorados en ciencias y matemáticas, es una buena forma de regular el flujo inmigratorio de una manera dinámica y eficiente además de ser una forma justa y moral de tratar a las personas que buscan residir en el país.

 

El problema sin embargo es que, ninguna de las dos propuestas incluye una solución al problema inicial de la falta de visas para trabajadores menos capacitados o sin especialidad profesional. Una gran parte de los inmigrantes llamados “ilegales” llegan al país atraído por la oferta laboral en el sector de la construcción, servicios u otras ocupaciones similares que no requieren título o certificación profesional. Ocupaciones para las cuales hay gran demanda de mano de obra y de la cual depende gran parte de la economía de este país y para lo cual la ley actual no provee  visas adecuadas. Si realmente se quiere reformar las leyes de inmigraciones será necesario crear algún tipo de visa de residencia para las personas extranjeras que cumplen con ciertos requisitos y que desean venir a trabajar a los Estados Unidos en ciertas ocupaciones vitales no profesionales.

 

Es imperativo que cuando se habla de reforma inmigratoria se considere la necesidad de crear un sistema dinámico y moderno que pueda ir evaluando las necesidades de mano de obra calificada o no que el país necesita y que vaya ajustando el número y el tipo de visas a esa realidad. De otra manera, dentro de 10 ó 20 años estaremos enfrentando la misma situación que enfrentamos hoy, millones de personas residiendo en el país sin opción a una forma legal de residencia.


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Comments

Comentario: ComentarioExcelente nota: El otro dia lei en un articulo del diario"Pagina 12" que durante los mandatos de Obama crecio enormemente (no recuerdo cifras) la deportacion de inmigrantes ilegales, creando situaciones totalmente injustas y perversas de niños nacidos en EE.UU cuyos padres fueron deportados y los niños quedaron en el pais institucionalizados, o sea arrancados de sus familias de origen. Esto, de ser real, debe ser investigado y denunciado en EE.UU. Desde Republica Argentina.
Posted: 3/23/2013
Comentario: tan cierto todo lo que dice la autora! muy buena nota!
Posted: 3/22/2013