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¿Los inmigrantes no se endeudan?

Perpleja a los inmigrantes la cultura de la deuda de los Estados Unidos

Por Natalia Osipova
February 2013
los Estados Unidos, la cultura de la deuda está tan arraigada que algunos adolescentes obtienen tarjetas de crédito, incluso antes de aprender a conducir.

Esta situación es muy diferente a la manera en la que fue criado Luis Salgado, estudiante de diseño de 19 años de edad, que vive en el Bronx. Salgado, cuya familia emigró a los EE.UU. desde México hace 20 años, dijo que sus "trabajadores" padres nunca tuvieron cuentas bancarias, siempre pagaban el alquiler a tiempo, y a pesar de que no podían calificar para obtener una tarjeta de débito o crédito, nunca quisieron tener una. 

"No crédito. Nada de eso", dijo Salgado. "Siempre ha sido efectivo".

Por lo general, muchos inmigrantes no confían en el crédito y tienden a ser más ahorradores y más disciplinados con sus finanzas que los estadounidenses, especialmente en los primeros años de su vida en los EE.UU. Mientras que estos hábitos les han ayudado a mantenerse al margen de la crisis hipotecaria y financiera, además de los problemas que enfrentan muchos estadounidenses en los últimos años, también han traído consigo un lado negativo dejando a algunos inmigrantes "desbancarizados" e incapaces de establecer un historial de crédito cuando solicitan hipotecas o alquilan casas.

Con las tasas de interés en mínimos históricos, los funcionarios del gobierno esperan estimular la economía de EE.UU. animando a la gente a pedir dinero prestado y hacer compras grandes, como casas, automóviles o aparatos electrónicos. Muchos asesores financieros, y hasta los mismos inmigrantes, aseguran que sin importar que tan bajas lleguen a estar las tasas,  no es probable que la mayoría de inmigrantes asuman la deuda.

Menos deuda, menos pobreza

Sin embargo, estos instintos pueden ayudar a los inmigrantes ascender en la escala económica. Según un análisis hecho por la Oficina del Censo 2005-2007, los inmigrantes han ligeramente bajado los índices de pobreza más que los neoyorquinos nacidos en EE.UU. Según un informe de la Oficina del Contralor en el Estado de Nueva York,  los 10 barrios con mayor concentración de residentes de origen extranjero tuvieron un mayor crecimiento económico que el resto de Nueva York entre 2000 y 2007. Además, el mismo informe descubrió que el número de inmigrantes que eran dueños de viviendas se duplicó entre 1991 y 2008, y aumentó en casi un 50 por ciento entre 1999 y 2008.

Muchos inmigrantes no tienen tarjetas de crédito y por lo tanto tienden a pagar todo en efectivo, dijo Lauren Lyons Cole, planificadora financiera certificada. "Cuando vives sólo usando dinero en efectivo, tiendes a tener un montón en tu cuenta de ahorros, para asegurarte de que no te vayas a quedar sin dinero", dijo Cole, que trabaja con clientes de América del Sur, Alemania, Letonia, Rusia, China, Taiwán y algunos países del Caribe. "Eso es un gran punto de partida para el ahorro de dinero, de esa manera puedes ahorrar más y más".

Cole puso como ejemplo la situación de una mujer japonesa que llegó a los EE.UU. para estudiar en la universidad, la cual no construyó ninguna deuda en tarjetas de crédito, y cuando comenzó a trabajar como profesora siguió manejando su vida financiera de la misma manera. A diferencia de los estadounidenses, que en promedio ahorran solo el 5 por ciento de sus ingresos, Cole aseguro que la mujer japonesa ahorró del 20 al 30 por ciento de sus ingresos, suficiente dinero para comprar una propiedad a la edad de 30 años.

"En mi experiencia, los inmigrantes y los hijos de la primera generación tienden a acumular riqueza mucho más rápido que aquellos en familias que han vivido en los EE.UU. por más tiempo", dijo Cole.

Buenos para los negocios

Cole explicó que los inmigrantes están dispuestos a tolerar un nivel de vida inferior al de los estadounidenses endeudados con el fin de alcanzar sus metas de ahorro. "A menudo me impresiono al ver personas que son capaces de ahorrar un 25 por ciento, 30 por ciento o hasta un tercio de sus ingresos", dijo Cole. "Y creo que tiendo a ver ese tipo de tasas de ahorro más probables en los inmigrantes". Además, agregó: "Ellos tienen más probabilidades de ser empresarios y asumir riesgos".

La Administración de Pequeños Negocios de Estados Unidos (United States Business Administration, USBA, según sus siglas en inglés, http://www.sba.gov/), encontró que los inmigrantes en Estados Unidos tienen casi un 30 por ciento más probabilidades de iniciar un negocio que los no inmigrantes.

Marcos Nagawiecki, empresario de 60 años de edad, de origen polaco-ucraniano, emigró a la edad de 36 años, y comenzó su propio negocio dos años después. Como presidente de una compañía de bienes raíces en Brooklyn, dijo que ha notado que los inmigrantes polacos y ucranianos evitan pedir préstamos bancarios, prefieren tomar prestado de la comunidad, o guardar su dinero "bajo la almohada" como es tradicional en el este de Europa.

Cuando Nagawiecki necesita dinero, prefiere pedirle prestado a sus amigos que a un banco. "Le pido a mi amigo que me preste $ 25.000, y al día siguiente me los trae en efectivo", dijo.

"Es una mentalidad", dijo. "la generación de inmigrantes polacos vieja no cree en el crédito".

Los mitos del crédito

Chris Dlugozima, consejero de crédito al consumidor certificado en soluciones de la deuda para la organización sin fines de lucro GreenPath, dijo que el ahorro de dinero en efectivo es típico de los inmigrantes procedentes de países donde los bancos han fallado y la gente ha perdido su dinero.

Es por eso que "bajo la almohada" para ellos es un lugar más seguro donde poner su dinero que en una cuenta bancaria, lo cual no es necesariamente aplicable al sistema bancario de los EE.UU.. Dlugozima explica que en los EE.UU., siempre y cuando la cuenta de banco esté asegurada por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, según sus siglas en inglés), los primeros $ 250.000 están "sanos y salvos", incluso si el banco va a la quiebra.

"Pero cuando guardas el dinero en una casa bajo el colchón o algo así", dijo, "si lo pierdes o te lo roban – hasta ahí llego".

Algunos inmigrantes creen que su primer encuentro con el sistema de crédito estadounidense es una experiencia negativa. Bilyana Tosic-Petino, inmigrante yugoslava, contó que tomó un préstamo de $ 10.000 para comenzar un negocio de joyería hecha a mano, poco después de su llegada a los EE.UU. hace 13 años.

Pero Tosic-Petino, de 40 años, no entendía cómo funcionaba el mercado local, y durante mucho tiempo estuvo invirtiendo dinero prestado en una tienda que no tenía ventas.

"El dinero es una cosa maravillosa, pero puede llegar a dominarte", dijo. Le tomó cuatro años pagar sus préstamos. Hace seis años comenzó una nueva compañía de joyas con sede en Brooklyn, plumas Falcon, que todavía está en el negocio, pero ella dice que sigue siendo cautelosa en cuanto a los préstamos.

Contrariamente a las expectativas de muchos inmigrantes, sin embargo, dejar de lado por completo la deuda puede limitar su capacidad para prosperar en los EE.UU. No tener deuda o crédito no significa que usted tiene buen crédito, dijo Kristen Euretig, planificador financiero certificado. Euretig trabaja para Brooklyn Cooperative Federal Credit Union, donde imparte clases de finanzas personales en inglés y español.

Cuando la gente dice "mi crédito está limpio, no tengo nada", la mayoría de los propietarios estadounidenses piensan que no tener un historial de crédito es igual a tener muy mal crédito. El historial de crédito sirve como prueba de que una persona puede pagar sus facturas a tiempo, si un cliente no puede demostrar esto en papel, el propietario tiene razones para dudar de su capacidad para pagar el alquiler.

El mal crédito, al mismo tiempo, invita a una gran cantidad de conceptos erróneos. Euretig cuenta que un cliente  joven le dijo que pensaba que tenía mal crédito porque siempre le negaban los préstamos que solicitaba.

"El problema fue que simplemente nunca se había establecido su crédito", dijo.

Para la primera generación de estadounidenses, aprender a navegar el sistema de crédito puede ser un desafío cuando sus padres les recomiendan evitar a toda costa las deudas. Herman Hernández, de 48 años, propietario del Centro de Greenpoint Toy, dijo que sus padres, que se trasladaron aquí desde Puerto Rico, no tenían ninguna deuda y le enseñaron a "vivir dentro de su presupuesto".

"Si te ganas un dólar, debes gastar 50 centavos y guardar 50 centavos", dijo Hernández. "Eso es lo que yo creo". En sus 20s, Hernández obtuvo su primer préstamo para comprar un automóvil, y unos años más tarde sacó una hipoteca. Como su familia no tenía ninguna experiencia con el crédito, Herman aprendió a manejar la deuda por su propia cuenta, asegurándose que su puntaje de crédito se mantuviera por encima de los 700 puntos.

Para comprar su negocio hace ocho años, Hernández aprovechó la equidad de su casa, y logró pagar el préstamo en cinco años. Su incursión en el sistema de crédito estadounidense ha dado sus frutos, dijo Hernández. "En comparación con lo que mis padres tenían, tengo dos coches, una casa, y más para proveerle a mis hijos", dijo. "Hasta cierto punto, estoy viviendo el sueño americano".

Pero Euretig dijo que la experiencia positiva de Hernández con la deuda es una excepción y no la regla. Durante su trayectoria, ha visto estadounidenses en uno de los dos extremos. Algunos evitan la deuda por completo y terminan "no bancarizados o sub-bancarizados", dijo. Mientras "el otro extremo se sobre extiende y se tiran por la borda en deudas".

 

*FUENTE: Voices of New York, http://voicesofny.org/2012/10/immigrants-baffled-by-us-debt-culture/. Traducción de Julieth Nuñez para La Voz


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Comentario: Para los que estén interesados en saber cómo funciona la acción ejecutiva del presidente Obama en materia de inmigración que anunció el 20 de noviembre de 2014, favor de leer la información publicada por USCIS, la agencia de inmigración federal, aquí: www.uscis.gov/es/accionmigratoria
Posted: 11/25/2014