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Usos y costumbres

Renacer

Por Andrés San Millán
December 2012
¿Qué es esto de Renacer? Comienzo con una pregunta: ¿Es aparente para la mayoría de la gente que el mundo se va homogeneizando demasiado con tanta globalización? ¿O lo imagino solamente yo?

Una ojeada a un par de revistas National Geographic y veo en una página que en los lugares mas remotos del mundo, digamos los Himalayas, se encuentran entre vestimentas tradicionales un par de quinceañeras en jeans, o en la selva Esmeralda del Amazonas en Brasil un hombre claramente extraño a nuestra querida civilización occidental, luce entre sus vestimentas una camisa escocesa que uno se pregunta cómo llegó a sus espaldas. 

Enfocando la lente de nuestra cámara imaginaria un poco más cerca vemos por ejemplo que han florecido McDonalds en ciudades por todo el mundo desarrollado o a medio desarrollar, y quien dice McDonalds, dice Home Depot, Dollar stores, Michaels, Staples, CVS, y un largo etc.

Enfocamos un poco más cerca hacia los que vivimos en EE.UU., y notamos que si salimos de un pueblo a otro corremos el riesgo de perdernos sin saber dónde estamos  porque con los malls y shopping centers más las gasolineras y comercios multinacionales en cada esquina, uno no sabe si está en New Jersey, Massachussets o Long Island. Quizá esto sea en parte la razón por la que día a día oímos acerca de más y más casos de Alzheimer. Y no es que todos los establecimientos alrededor nuestro pertenezcan a las mismas compañías solamente, sino que los materiales y la arquitectura empleados en la inmensa mayoría de los nuevos edificios están tan estandarizados que de verdad a veces es difícil saber dónde uno se encuentra.

No he dicho nada de lo que todos comemos y bebemos porque no hay suficiente espacio en un articulo de 600 palabras, pero si comienzas con Coca-Cola, Tylenol, Hershey’s, General Mills, Alkazelser, te haces la idea.

Y eso es sólo en cuanto a lo que tiene que ver con el exterior. Si traemos el foco aún mas cerca, es decir a nosotros mismos, podemos encontrarnos con la amarga sorpresa de que sin saberlo nos hemos convertido en nuestro vecino, el mismo al que le tenemos tanta rabia. Porque digamos la verdad, nos vestimos como él, conducimos un carro bien parecido al suyo o al menos igualmente nuevo, vivimos en una casa casi igualita, miramos al televisor a la misma hora, e incluso la sonrisa de nuestra esposa es como la de su esposa, una sonrisa perfecta por la que todos hemos pagado unos 5.000 dólares.

Pero podemos ir aún mas cerca con nuestra cámara imaginaria. De verdad. Si miro por ejemplo cómo camino, cómo me peino, dónde miro cuando salgo a la calle o la duración determinada de esa mirada, cómo me pongo las gafas, con qué dos dedos, cómo hablo con mis amigos con los codos en el pick up, lo que digo, de qué hablo, cómo lo hablo, qué cerveza bebo, o cómo sonrío sin mirar a nadie a los ojos demasiado largo... Puede que averigüe que no hay nada muy único en mi comportamiento, nada que necesite gran pensamiento por mi parte, ni gran capacidad para elección en mis acciones. 

¿Qué pasaría si de repente decidieras caminar a una velocidad distinta a la que todos esperamos de tí? ¿Si de repente te pararas en medio de la acera como un mimo? ¿Si empujases tu carrito a cámara lenta en el supermercado? Te darías cuenta quizás de que las normas de conducta establecidas así sin más, sin contar con tu aprobación u opinión, son imposibles o casi imposibles de romper.

Esta semejanza en lo interno y externo me llevan a buscar alternativas en procesos mentales basados en la intuición, en los ritmos naturales de las culturas antiguas.  Por esta razón en dibujos esculturas y danza, exploro intuitivamente la historia y cultura de los pueblos originarios de nuestro continente. A la posibilidad de encontrar una nueva forma de vivir fuera de estas normas le he llamado “Renacer”.

SOBRE EL AUTOR

Andrés San Millán es artista, escultor, bailarín, actor, coreógrafo y pintor que nació en el País Vasco en España y que lleva más de treinta años viviendo en los Estados Unidos. Ha creado muchos proyectos murales en Rhinebeck, Beacon, Red Hook y Millbrook y en establecimientos y hogares privados del Valle de Hudson. Junto con su esposa, es el co-fundador del teatro Cocoon en Rhinebeck. Una de sus obras ilustra la tapa de La Voz de este mes.

 



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