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Recuerdos de...

Buenos Aires, Capital del Libro

Por Valeria Sorín
June 2011
Cuando la representante de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires leyó lo que escribí en mi muro de facebook, me borró de sus amigos. Esa es la pasión que genera la cultura en esta ciudad.

Todos los años, las 300 editoriales arraigadas en Buenos Aires publican cerca de 20.000 nuevos títulos. No sólo las temáticas son las más diversas, sino que los hay en diferentes idiomas, por ejemplo chino, inglés, gallego, o lenguas originarias.

Ojalá todos esos libros llegaran a las 310 librerías registradas y a los tantísimos libreros que con cajas cargadas en sus autos recorren las escuelas de la ciudad. Muchas de estas obras tienen una circulación reducida a un sector: las que interesan a los abogados se venden en 5 librerías cercanas a los tribunales; las que interesan a los médicos, alrededor de la facultad de medicina. Las publicaciones de pequeñas editoriales tampoco logran llegar a todos lados, es que las cadenas ponen sus propias reglas, con requisitos que es difícil cumplir.

 ¿Cómo se llega a semejante potencia editorial?

La historia comienza más atrás, pero tomemos como puntapié la época de 1880 a 1930 en la que la Argentina recibe millones de inmigrantes europeos y asiáticos. ¿Cómo integrar a los hijos de los inmigrantes? La educación fue la clave, que no sólo transmitió la lengua, los valores nacionales, la historia, sino que además igualó dando fuertes posibilidades de movilidad social. El hijo de la señora que trabajaba planchando la ropa de los más pudientes, podía convertirse en médico o abogado. Varias editoriales armaron catálogos enteros con obras para cultivar a esta nueva clase social: la literatura universal, la tradición del gaucho, la historia y los ensayos políticos circulaban a muy bajo costo y se vendían como dulces.

Pero no todo fue un camino de rosas. Luego de vivir una década de boom editorial, la represión militar en los años 70’ y el auge del libro importado de los 90’ acabaron con esa ebullición.

Sin embargo, en la última década, pequeños editores independientes han ido desarrollando propuestas de lo más variadas.

 ¿Qué escribí en facebook?

Por esos días los porteños discutían acerca de la presencia del gran escritor peruano, Mario Vargas Llosa, en la Feria del Libro. Algunos decían que los organizadores se habían equivocado al convocar a alguien que ha criticado tanto el rumbo del país. Qué como no invitar al último Premio Nobel de Literatura siendo representante de nuestra lengua. Ante tanta gente que llamaba a no ir a la feria como protesta, yo pregunte en mi muro de facebook: “¿Para qué vas a la Feria del Libro?”.

“Yo prefiero ir a una librería que estoy más cómodo”, dijo el primero. “Voy a las charlas, hay encuentros muy interesantes”, opinó otra.

Todos los años, un millón y medio de personas pasea, lee, compra y asiste a charlas en la Feria del Libro. Pero, ¿para qué ir?

Nadie que además tenga una vida, con un trabajo, con familia, con amigos, puede estar atento y conocer el abanico de libros que inundan esta ciudad. ¿Y cómo me entero que hay un libro que viene con anteojos 3D? ¿O hay otro acerca de la historia de la medicina que es divertidísimo?

Al siguiente día propuse una respuesta posible: hay que ir para ser parte de la bibliodiversidad. Por suerte somos todos diferentes. Paladares hay muchos, pero nuestro gusto se forma por lo que se prueba.

Así que Josefina ha vuelto a ser mi amiga de facebook.

 

 Buenos Aires Capital del libro

"Dicen que en Buenos Aires no hay que salir a buscar los libros, porque los libros lo encuentran a uno", con ese argumento el gobierno de la ciudad de Buenos Aires convenció a la ONU para que Buenos Aires sea nombrada en 2011 como la Capital Mundial del Libro.  

Desde el año 2000, diferentes ciudades de todo el mundo asumen por un año como Capital del Libro en reconocimiento a su actividad cultural. Ya han sido distinguidas Madrid, Alejandría, Nueva Delhi, Amberes, Montreal, Turín, Bogotá, Amsterdam, Beirut y Liubliana (Eslovenia).

Para este año, entre todas las actividades planeadas se distinguen dos.

La Torre de Babel de libros. La artista plástica argentina Martha Minujín ha realizado una torre de 25 metros de altura compuesta por más de 20.000 libros escritos en diferentes idiomas. Estos están envasados al vacío y colocados en paneles metálicos a lo largo de siete pisos. La gente puede subir mientras se escucha una banda sonora compuesta a partir de la palabra libro en diferentes idiomas. Minujín fue discípula del genio del arte pop Andy Warhol. Cuando en 1983 se restableció la democracia en Argentina, Minujín construyó una repropudcción del  Partenón de Atenas con ejemplares de los libros que habían sido prohibidos por la dictadura militar (1976-1983). Esta torre retoma la idea del Partenón, al mismo tiempo que refleja que representa la idea de pluralismo y diversidad con la que se identifica la ciudad.

Liberación masiva de libros para el 21 de septiembre. El bookcrossing no nació en Argentina, pero tiene aquí miles de adeptos. La consigna es muy simple: tomar un libro que nos haya gustado y que queramos compartir con alguien y dejarlo en algún espacio público para que otro pueda disfrutar del placer de su lectura. Debe llevar una dedicatoria en la primera hoja que avise que pertenece al Movimiento Libro Libre y que el mismo está a disposición de quien lo encuentre pero que debe volver a ser liberado luego de su lectura. Y si los miembros de Libro Libre ya organizaron más de diez liberaciones masivas, muchos son los que se contagian y cualquier día liberan un libro en un bar.

¿Divertidas? Ya le daré más noticias al respecto.

 

 Esperar leyendo

Para quienes quieran esperar la próxima columna y más información acerca de cómo avanza este año en la Capital del Libro, les propongo algunas lecturas que pueden encontrar en la biblioteca más cercana. Anímese, me lo va a agradecer.

Jorge Luis Borges. Es el Cervantes argentino, el escritor que nadie discute. Sus cuentos son eruditos, pero pueden ser disfrutados por un público amplio. Su obra más importante: “Ficciones”, cuentos realmente grandiosos. ¿Otro? “El Hacedor”, cuentos brevísimos y poemas. Este último probablemente lo encuentre subido a la Web.

Ernesto Sábato. Y vaya mi homenaje a este escritor que a días de cumplir sus primeros cien años nos acaba de dejar. Se distinguió no sólo por sus novelas (de tono melancólico) sino por su compromiso con los derechos humanos. Recomendación: las novelas “El túnel” y “Sobre héroes y tumbas”.

Juan José Saer. Casi toda su obra la escribió en Francia, donde encontró refugio en el exilio y se quedó hasta el final. “El limonero real” es uno de sus libros más trascendentes.

Quino. El cómic, que en muchos casos es político, es uno de los géneros más importantes en la Argentina. Y Quino, con su personaje Mafalda, ha influido a varias generaciones. Desde su tira de humor, la pequeña Mafalda le habla a niños y adultos por igual.

Sandra Comino. Una de las escritoras que ha podido desde la literatura infantil cruzar fronteras. En Estados Unidos se consigue en librerías y bibliotecas, tanto en castellano como en inglés (Groundwood Books), “La enamorada del muro”. Pero no deje de leer el brillante humor negro de su cuento “Velorio de campo”, que se encuentra colgado en la Web con autorización de la autora.

 

*Valeria Sorín vive en Buenos Aires, es periodista, editora, docente y directora de la pequeña editoral La Bohemia.


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