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PRÍNCIPE AZUL

Una novela

Por Robinson David Martínez
October 2010
1.
un príncipe joven con piel azul pastel vivía en un palacio con techo de oro y paredes de plata. 132 sirvientes limpiaban, cocinaban, bailaban, prendían incienso, llenaban el palacio de pasos y actividad. cada comida era un carnaval: abundancia de vino, mango, arroz, uvas, miel, papaya. cada cena la acompañaba la música del arpa (la señora había sido la arpista por 22 años). pero en medio de todo este exceso había un terrible anhelo en el corazón del joven príncipe.

lo despertó delni, quien lo había cuidado desde que era niño.

"¿por qué estás triste?"

el príncipe estaba acostado. miró a delni y se sentó contra los cojines de seda escarlata en el espaldar de su cama.

"mira este sitio. soy un maldito príncipe con una maldición encima. no puedo dormir, ya ni siento el sabor de la comida, ni me divierto cuando salgo a cazar. lo único que veo es lo patética que es la gente, lo estúpido que somos todos, lo inútil de todas las cosas. ¡odio este palacio, me odio a mí mismo! ¡odio!"

delni se sentó al lado de él, leyéndole la mano.

"oh cristo."

"¿¡qué!? ¿¡que pasó!?"

"no es nada. no hubiera dicho nada."

"¡todavía no has dicho nada! ¡habla mujer!"

"veo exactamente lo que me estás diciendo. eres un hombre pobre que es rico."

"¿eso qué tiene que ver con nada?"

"sólo aprenderás a agradecer tu fortuna cuando la pierdas. vas a perderlo todo."

"¿cómo voy a perderlo si lo tengo todo?"

"veo un viaje."

"¡de verdad! ¿a dónde voy? ¡dime! ¡dime!"

"no es claro, pero en tu camino encontrarás a un anciano, una mujer y una cascada".

"¿¡y qué!?"

"llenarán el vacío que sientes ahora."

al príncipe se le prendió la llama de la aventura. al día siguiente se despertó antes del amanecer y mandó a preparar dos de sus mejores caballos y comida para dos semanas.

"adiós madre". la reina tenía piel transparente. su piel era peculiar, cambiaba con su respiración de transparente y momentáneamente invisible a una translucidez, como si fuera una mezcla entre piel humana y piel de consistencia acuática. el príncipe la abrazó y ella, mientras lo abrazaba le untó un aceite especial, sin que él se diera cuenta. al abrazar a su madre sentía su usual temperatura fría en un momento, tibia en otro.

"siempre escucha la voz de tu agua, hijo mío".

"adiós padre". el padre del príncipe era dorado. en sus venas se veían miles de pequeñas lucecitas doradas, unas más brillantes que otras fluyendo a través de su cuerpo.

"recuerda corregir lo que hay que corregir. toma este amuleto y recuerda siempre lo que eres y lo que serás."

"gracias papá."

el príncipe emprendió su viaje.

después de un día de haber partido llegó a una bifurcación en el camino. a la izquierda vio una lagartija encima de una piedra blanca y ovalada. a la derecha vio una arañita arreglando un pedazo dañado de lo que sería una perfecta telaraña. el príncipe respiró profundamente y miró a la lagartija encima de la piedra. en ese preciso momento el músculo de su bícep izquierdo tuvo un tic. cuando miró hacia el camino de la derecha, notó que estaba pantanoso. miró la araña de nuevo y enterró sus espuelas en los lados del caballo y el caballo y salió adelante.

2.

el príncipe estaba alerta a todo su alrededor. sentía un persistente presentimiento de peligro aproximándose.
nunca en su vida había sentido miedo, miedo de verdad. el color azul pastel de su piel se volvió gris, aunque su piel relampagueaba rayos que parecían riachuelos anaranjados que se esparcían hacia sus piernas y brazos, pero luego regresaban de nuevo a gris pálido.

el príncipe avanzó lentamente. el camino era pantanoso y los caballos avanzaban difícilmente, relinchaban y exhalaban fuertemente.

los ojos del príncipe estaban bien abiertos, exponiendo lo blanco del ojo. miró alrededor y pensó haber escuchado algo en la distancia: ¿era un lobo o un búho? una rama se partió. el príncipe se sentía observado. su segundo caballo, el que llevaba las provisiones dejó de moverse, jalando y negándose a continuar.

"tenemos que seguir adelante" dijo él, dándose la vuelta hacia el caballo. apenas pronunció las palabras se dio cuenta que las decía más para sí mismo. la respiración del príncipe se agitaba más y su corazón pulsaba como si estuviera corriendo.

"aaaaahhh," gritó el príncipe.

atravesó, sin darse cuenta, una telaraña con su rostro. del susto, se cayó para atrás en el pantano, quitándose la telaraña de la cara con la ansiedad de un niño.

"pensamos que eras un guerrero", dijo una voz anciana, riéndose histéricamente.

"¿quién está ahí? yo—yo ¡SOY guerrero!"

"¿deseas un papel higiénico señor guerrero?" dijo el extremadamente pequeño hombre barbudo tratando de contener su risa, mientras apuntaba al pedazo de telaraña en la punta de la nariz del príncipe. el príncipe cruzó los ojos para mirar su propia nariz, y al hacerlo, puso cara de gallina asombrada. el extremadamente pequeño hombre barbudo soltó la carcajada, pegándose en la pierna con la palma de la mano, sus ojos llenos de lágrimas.

el príncipe se limpió la nariz torpemente y su piel gris pálida brotaba con venas rojas pulsando por todo su cuerpo hasta que toda su piel se volvió roja viva y las pupilas de sus ojos se convirtieron en pura magma. el príncipe sentía un ardor en la pelvis.

"cucaracha insignificante, ¿¡no sabes quién soy yo!? ¡sal y pelea imbécil!"

el extremadamente pequeño hombre barbudo, escondiéndose detrás de un árbol, de un segundo al otro, se transformó en un monstruo de mil cabezas, una chorreando fuego, otra exhalando humo, otra vomitando pedazos sangrientos humanos. se veía otra con un orificio que se expandía mientras defecaba. su piel era como la piel de un cactus con un millón de espinas. el rugido de esta horrible bestia era tan fuerte que sentías su terrible vibración en la médula de los huesos. después de ser testigo de tal monstruosidad hubieras pensado que ese era el origen de todos los temblores en la tierra, la hubieras visto como la cabeza original demoníaca de todo el odio, el padre de toda la destrucción, la hubieras visto como el corazón de la muerte.

CONTINUARÁ...


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