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LULÚ, EL CHIHUAHUA

Por Robinson David Martínez
September 2010

lulú vivía en el lower east side de new york city. su dueña la halagaba con peluqueadas y baños para perros estilo spa todos los lunes y masajes con aceites perfumados los viernes.

el león vivía en las llanuras, en una parte muy caliente del mundo. los leones y las leonas de su familia le daban las sobras y le asignaban el labor de vigilante. como todo le daba miedo, era lo más apropiado. también pensaban que él era raro, no era como los otros leones.

un día la dueña de lulú estaba harta de todo. “me voy para kenya,” dijo ella, “y tú vienes conmigo, lulú.”

en kenya, en un landrover durante un tour de safari en los llanos, pasaron a un león descansando debajo de la sombra de un árbol. lulú reconoció al león pero no recordaba de dónde. por alguna razón, ver a este león le hacía dar mucha rabia a lulú. entonces comenzó a ladrar como loca. lulú se ofuscó tanto que saltó del landrover y corrió directamente hacia la bestia que dormía.

“luluuuu!” gritó su dueña. los turistas en el landrover prendieron sus cámaras y ajustaron sus lentes, ansiosos.

el león estaba profundamente dormido. lulú corrió hacia él, saltó en el aire y le mordió la pata trasera. el león se despertó, agitó su cuerpo y mandó a lulú volando.

pero lulú tenía una intención de acero. se levantó, tambaleó un poco, sacudió su cabeza y, reanudando su intención de matar, corrió a toda velocidad hacia el león. el león, viendo el chihuahua corriendo hacia él con tanta fuerza de intención, saltó encima del árbol y medio tropezándose y medio trepando se sostuvo incómodamente en medio de dos ramas grandes del árbol.

todos los turistas tomaban docenas de fotos y filmaban a la pequeña lulú dominando a un miedoso león que apenas se sostenía en el pequeño árbol. el león se movió y la rama se rompió y él se cayó al suelo, entonces lulú saltó encima de él y esta vez le mordió la pata delantera. el león, lleno de dolor y miedo, sacudió su pata en el aire, mandando a lulú volando. el león rugió un rugido tan escalofriante que le puso la piel de gallina a todos en el safari.

el león se acercó al chihuahua que estaba inconsciente. la olió y la lamió. lulú despertó. los dos se quedaron mirando, oliéndose, reconociendo una parte de cada uno en el otro. se volvieron amigos al instante.

lulú no quería regresar a su vida en nueva york. ya oscurecía y la dueña de lulú le gritaba al guía del safari porque ella quería que se quedaran hasta que encontraran a lulú. pero el guía del safari le respondió, “olvide a su perro, señora. está muerto.” con lágrimas en sus ojos y un dolor en su pecho regresó al hotel porque no había nada más que pudiera hacer. pero lulú estaba viva. se había ido con el león.

lulú andaba montada en el lomo del león. prefería esto a la correa que ella tanto odiaba que su ama le ponía ponía en nueva york.

el león la llevó a su familia. uno de ellos trató de comérsela pero el miedoso león de repente se puso muy bravo y saltó encima del que atacaba a lulú, protegiéndola.

cuando las cosas se calmaron lulú y el león hablaron de lo que pasó.

“tú eres poderoso”, le dijo lulú al león, “pero tienes miedo. eres más pequeño que todos los leones pero eres más fuerte que ellos, tienes más masa. tú eres su líder pero, o no lo sabes, o no lo quieres saber.”

“sí, tengo miedo, pero he tenido miedo por tanto tiempo que no sé cómo no tenerlo”.

“bueno,” dijo lulú, “hoy estuviste increíble. me salvaste la vida. ¿tuviste miedo al hacerlo?”

“no sentí nada de miedo. sólo quería que estuvieras sana y salva.”

el tiempo pasó y con el ánimo que le daba lulú, el miedoso león, con peleas de uno a uno contra los leones macho alfa de su grupo, se hizo el líder, el verdadero macho alfa. el león que antes fue miedoso se miró las garras delanteras y se sintió bien. había cumplido su destino.

“recuerda que el poder viene de tu corazón”, le dijo lulú al león. “cuando yo salté del landrover en realidad no había notado lo grande que eras. pero mi intención estaba canalizada en sólo una cosa, destruir tu miedo—y lo hice”.

lulú se hizo instantáneamente famosa en youtube. sin que lo supiera su dueña, un reportero del new york times estaba en ese safari y tomó increíbles fotos de lulú y el león.

la dueña de lulú regresó a nueva york trastornada y triste, pensando que lulú se había ido para siempre. unas semanas después ella estaba viendo por televisión el canal de discovery y vio un video de lulú montada en la espalda de un león.

“luluuu!” dijo ella y compró un boleto de regreso a kenya.



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