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Usos y costumbres

Hippie Town

Vivir en New Paltz

Por Juve Santiago
June 2015

New Paltz es un pequeño pueblo ubicado en el majestuoso Valle de Hudson en el condado de Ulster. Este pueblo colinda al este con la ciudad de Poughkeepsie por la ruta 299 y al norte con la ciudad de Kingston, por la ruta 32, ambas a una distancia estimada de 25 a 30 minutos en auto particular. Aunque también existe la posibilidad de llegar cómodamente desde otros puntos por autobús como Trailways y Ulster bus.

New Paltz tiene una larga historia: fue fundado en 1678 por hugonotes franceses (protestantes, miembros de la iglesia reformada o calvinista francesa durante los siglos XVI y XVII) que se refugiaron por un tiempo en la ciudad de Mannheim, Alemania, una de las principales ciudades del palatinado [Pfalz en alemán]. Por eso, el nombre dado a la ciudad fue Nuevo Palatinado, con la pronunciación Paltz (sin la f) característica del dialecto de la gente de Mannheim.

Muchos de los edificios siguen hoy en día en pie, como museo viviente, casas de piedra sobre Historic Huguenot Street en New Paltz son mudos testigos de los primeros europeos que colonizaron América del Norte. Las iglesias, escuelas, herrería, costureras y tiendas florecieron para beneficio de los agricultores que requerían productos tales como semillas, herramientas, ropa y alimentos. En el siglo XIX el pueblo cedió tierras para formar poblados como Lloyd y partes de Shawangunk, Esopus, y Gardiner. Para 1887 ya tenía su tamaño actual (4,6 km2) y fue incorporado en mapas y conocido como New Paltz.

Entrando a New Paltz por la ruta 299 y pasando el puente de la autopista 87, la calle se llama Main Street (calle principal) y pareciera que este pintoresco pueblo del Valle de Hudson te da la bienvenida con una postal imponente del monte Mohonk. Inmediatamente se puede percibir como pasa la vida muy tranquila aquí. Los habitantes de New Paltz son muy reservados pero a su vez amistosos. Por lo general tienen hábitos alimenticios sanos y acompañados de deporte, que se puede apreciar en sus restaurants orgánicos, vegetarianos y tiendas naturistas.

Entre sus calles, negocios y casas se observa una discreta clase media. La comunidad latina es muy pequeña (11 por ciento, según los últimos estimados del censo) y si tienes suerte puedes encontarte a un compatriota caminando por la calle.

Adentrándonos por la calle principal nos encontramos con una gran diversidad de restaurantes concentrados en tres cuadras en las cuales hay desde una rebanada de pizza hasta platillos gourmet de los cuales no sabes si comértelos o ponerlos en un cuadro porque son verdaderas obras de arte. Hay para todos los gustos, bolsillos y paladares.

New Paltz es destino predilecto de visitantes que viven en las grandes urbes como Nueva York, ya que la comunión de la naturaleza y pueblo es perfecta. Aparte de restaurantes, también hay tiendas de artesanías, ropa, joyería echa a mano y vinilos. Por sus calles te puedes deleitar de la música de algunos jóvenes de la localidad, al muy estilo hippie que tocan sus guitarras y tambores y que al mismo tiempo aromatizan el ambiente con “cigarrillos orgánicos”. Lo mejor de todo es que el pueblo es tan pequeño que el centro lo puedes recorrer en unas pocas horas.

Otra de las atracciones principales de New Paltz es el Wallkill Valley Rail Trail, camino por el cual en el periodo de 1870 a 1937 pasaba del tren. Actualmente es un corredor de 38 kilómetros desde Gardiner, pasando por New Paltz, Rosendale, Ulster hasta Kingston. No se necesita recorrer toda esta distancia para encontrarnos con caminos que atraviesan bosques, campos abiertos, tierras agrícolas (manzanos), y una serie de lagos, ríos, arroyos y viejos puentes. Esta experiencia es como regresar al pasado.

Aparte del turismo, el motor principal de la ciudad es la universidad SUNY New Paltz. La comunidad estudiantil demanda muchos servicios, como la diversión. El 80 por ciento de los restaurantes de la ciudad al caer la noche hacen a un lado las mesas y sillas para convertirse en night clubs. Las luces neón, estrobos, y música de “moda” se hacen presentes en las dos cuadras de la Main St. Estos centros nocturnos ofrecen desde música en vivo con bandas del área amateurs hasta música grabada, informal o más glamorosa.

Jazmín Gonzales estudiante de SUNY New Paltz  y originaria de Long Island dice que  “me gusta New Paltz porque aquí puedes disfrutar de la naturaleza”. Otro estudiante, Mike Blais, empleado de medio tiempo y originario de Albany cuenta que “New Paltz es muy tranquilo, si no fuera por el ambiente nocturno moriría”.  Zineb Tazi, estudiante graduada de New Paltz y nativa de Francia dice que “me gusta New Paltz porque sin saber nada de este lugar me di cuenta que fue fundada por franceses. Eso me sorprendió mucho. Aprendí la otra parte de la historia de mi país fuera de él”.

Llevo dos años viviendo en New Paltz. Decidí mudarme aquí por estar más cerca de mi actual empleo ―aunque las rentas son mucho más caras en comparación con Poughkeepsie y otros poblados cercanos. Las primeras semanas todo era raro, no había nadie con quien hablar en español y lo más triste: no había comida mexicana por ningún lado (no cocino, se me quema hasta el agua). Pero los oriundos de New Paltz me brindaron su amistad, me pusieron al corriente de todo lo que hay aquí, y me invitaron a sus eventos sociales. No socializaba mucho pero aquí tuve que hacerlo para no verme grosero. En New Paltz puedo decir que conozco gente de todo el mundo: francesas, holandesas, japoneses, indias, y anexas... Me encanta su vida nocturna, aquí no hay problema que te toque un golpe o que caches una botella con la cabeza “por accidente”. Las personas que aquí habitan son muy bien portadas (con los únicos que hay problema son con chocorroles de Newburgh y Poughkeepsie ya que la policía local les pone marca personal).

Nuestro Valle de Hudson es extenso, lleno de historia, fascinantes leyendas, y espectaculares paisajes. Nos da la oportunidad de convivir con su fauna, aventurémonos a conocer el área en la que vivamos, contemplemos el panorama que nos regala, admiremos sus atardeceres y cobijémonos con el manto de estrellas que cubre nuestro Valle de Hudson.

COPYRIGHT 2015
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson

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