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Cuento

Los cassettes de Lucrecio González, el hombre de la grabadora

Novela por entregas

Por Ricardo Enrique Murillo
May 2015

 55. Encomendado 

Mi mamá me mandó una estampita del Santo Niño de Atocha y una foto que se tomaron ella y mi papá frente al Santuario de Plateros. Él tiene su sombrero puesto. Ni parpadea de tanto que mira la cámara. Mi mamá tiene una bolsa de mandado en una mano y en la otra un cuadro, de seguro que bendito. Me dice en la carta que ahí me manda la estampita para que me persigne en las noches. Yo sé que es para que no me haga aleluya. Le digo que no tenga pendiente. Aquí no queda tiempo para nada. Se ocupa uno en el trabajo. El día que regrese me doy el tiempo para ir a misa por todos los domingos que he faltado. Mientras se llega ese día tengo al Santo Niño colgado en mi cabecera, como ella me dijo.

56. El frío de Chicago

Los meseros se quejan de que el invierno de Chicago es largo y frío. Se forran de pies a cabeza, como cohetes de feria. Claro, ganan dinero y tienen con que comprarse los abrigos que se portan. El Múcaro y yo andamos con unas chamarritas cortas, de esas que llaman borregas, pero que de borrega no tienen ni el olor. El forro blanco es de estambre. La mezclilla es hielo en invierno. José Antonio Aguirre dice que el invierno es bueno. Armando Manzanera le dice que es bueno para traer los catarros y para que la gente se resbale en las banquetas. A José Antonio le da risa y le repite que sí es bueno y Manzanera le pregunta para qué. José Antonio le dice que para dibujar las ramas de los árboles sin hojas que se ven tan claras. Le recomienda a todo aspirante a artista que salga al parque y se siente a dibujar. Manzanera dice que él al parque no sale, ni aunque le paguen. A José Antonio le vuelve a dar risa y le contesta que no pasa nada, maestro, si mientras dibuja se fuma su cigarrito y mucho mejor si es de marihuana. La palabra no es del agrado de algunos. Le gritan y le reclaman a José Antonio. Yo por lo pronto los dejo que discutan. No sea que vaya a llegar Zulma y nos corra. Pienso en ahorrar para comprarme una chamarra.

57. Ni modo

Llegó al restaurante la noticia de que don Jesús no aguantó la operación. Los doctores le hicieron toda la lucha para que viviera otros años. No se pudo. Un derrame cerebral acabó con él. Ya no lo veremos llegar al restaurante con su gorrito del Chavo, riéndose siempre de todo lo que le dijeran aunque por dentro estuviera sufriendo. A su sugerencia le debo el ahorro de las cosas que he comprado. Me dijo dónde estaba la garra, dónde la A&P y dónde la Sears. Hombre preparado vale por dos, Lucrecio. Guarda todo lo que puedas por si un día te agarra la migra, me dijo. A él se lo llevó la muerte. Ni modo. Su sueño era jubilarse y regresar a México. Quería disfrutar del sol lejos de los fríos de estos lugares. Se notaba alegre de que su mujer estaba de acuerdo en seguirlo. Sus hijos no. Dijo que ellos eran de aquí, que estaban acostumbrados a otra vida. Le di la razón pensando en que su sueño es el mío. La diferencia entre él y yo es que a él lo detenía la familia y yo no tengo perro que me ladre. Un día de estos voy a la agencia de viajes y compro mi boleto.

58. Vivir en suburbio

Esto de vivir en suburbio es un aburrimiento. Sale uno a las tiendas y la gente se le queda mirando como si fuera a robarse algo y ni cómo decirles qué me miras, hijo de tantas. Entonces se va uno al parque y lo mismo. El único lugar donde se siente uno mejor es en la casa. Tenemos nuestros desacuerdos y nuestras broncas, pero nos toleramos. Dice don Rito que el que se enoja pierde. Decía don Chuy el de la talacha, que en paz descanse, que el que se enoja tiene dos trabajos. Enojarse y contentarse. ¿Qué otra cosa nos queda? Muchos no tenemos otra familia que la chusma del restaurante.

59. La noticia

Por Candy supimos que el patrón la invitó a irse a trabajar al restaurante nuevo para que entrene a los cocineros. Totonaca casi se le tiró a los hombros para decirle que se iba con ella. Candy le contestó al patrón que prefería jubilarse porque ya estaba cansada de tanto trabajar y que irse a otra parte era como comenzar otra vez. La invitación era también para Manzanera y él sí la aceptó. ¿Será porque es más nuevo que ella y no le molesta manejar la distancia? Eso nos dijo ella anoche, mientras escuchábamos las baladas de Buenos Días Chicago en el 1440 AM. Nos quedamos serios esperando que nos dijera algo más. Dijo que eso era todo y no supimos qué decirle, pero sabíamos que Candy no era la misma de antes. A Totonaca se le salieron las de San Pedro y le dijo que el día que se nos jubilara la iba a extrañar mucho. Los demás también nos tomamos nuestro turno para decirle lo mismo. Y la Chicharra será muy gritón y sácale punta, pero anoche se le doblaron las corvas, lo mismo que a Felipe Brizuela. Le preguntamos qué iba a hacer. Dijo que descansar, viajar, ver crecer a sus nietos. Se jubila en mayo, pero para los cocineros y los lavaplatos es como si ya no estuviera con nosotros.

[CONTINUARÁ...]


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